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El Gobierno deja solo a Aznar en un acto en el que pide una mayoría ante la secesión

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El Gobierno deja solo a Aznar en un acto en el que pide una mayoría ante la secesión

El Gobierno deja solo a Aznar en un acto en el que pide una mayoría ante la secesión

El expresidente del Gobierno José María Aznar ha apelado hoy a recuperar la mayoría social que defiende la unidad de España desde el respeto a las diferencias en un acto al que no ha acudido ni el jefe del Ejecutivo, Mariano Rajoy, ni ministros, ni tampoco ningún miembro de la cúpula del PP.

Aznar ha presentado en un hotel madrileño el segundo volumen de sus memorias, titulado "El compromiso de poder" y editado por Planeta, y la ausencia de los miembros del Gobierno ha contrastado con lo que sucedió hace un año, cuando presentó el primer tomo de sus vivencias en el Ejecutivo y sí asistieron Rajoy y varios ministros.

El expresidente del Gobierno ha mantenido un diálogo con su exministro Josep Piqué y con el exsecretario general de CCOO, José María Fidalgo, en el que ha repasado algunos logros de sus ejecutivos, a los que ha calificado de "equipazos".

Ante un concurrido auditorio que sí ha contado con varios de sus exministros, ha subrayado que todos sus gobiernos funcionaban de forma conjuntada y armónica sabiendo bien lo que tenían que hacer y compartiendo una idea de España como nación que no se discutía y que todos estaban al servicio de un proyecto para mejorar el país.

"No habíamos llegado hasta allí para sobrevivir, para flotar, para gozar de los cargos; habíamos llegado -ha subrayado- para hacer cosas, para preocuparnos a fondo de los problemas".

Aznar ha insistido en que sus gobiernos defendían la idea de la nación española expresada en la Constitución y que consideraban útil para el presente y para el futuro.

El expresidente ha destacado la importancia del concepto de la estabilidad institucional y ha señalado que sus gobiernos tenían claro que la ley estaba hecha para cumplirse y que había que afrontar con decisión problemas como el del terrorismo.

Era esa una cuestión en la que ha dicho que estaba convencido de que no se podía defender la teoría del "empate infinito" y no se podía pensar en que la derrota de ETA era imposible.

Lo conseguido en este ámbito cree que debe ser una lección que los españoles tienen que tener bien presente hoy ante los intentos de romper la unidad de España.

"Cuando la nación española se enfrenta a desafíos muy importantes que hablan de secesión y de ruptura del pacto constitucional, de ruptura de la convivencia, no hay que olvidar aquello, porque aquel ejemplo de movilización superó todas las dificultades", ha señalado.

El expresidente ha señalado que el secesionismo y el nacionalismo radical no pueden establecer las condiciones sin romper las cosas definitivamente y se ha mostrado convencido de que hay una mayoría social en favor de la unidad de España.

Una mayoría que cree que debe quedar bien patente mediante una política de integración que, pudiendo respetar algunas diferencias que no afecten a lo básico de la nación, sean un ejemplo de transformación, modernización y dinamismo al servicio de la democracia.

Aznar ha hecho una cerrada defensa de la política y de los políticos, que ha reconocido que están muy denostados pero que ha dicho que son más importantes que nunca.

"Si algo podemos echar de menos es que no se hace suficiente política. Por eso pasan algunas cosas, porque los políticos a veces renuncian a su ámbito de responsabilidad y decisión y ese ámbito lo ocupan otros poderes que, como en el ámbito de la Justicia, toman decisiones que tienen un contenido político evidente", ha explicado.

Aznar ha instado a evitar los "desgarros" que producirían determinadas ideas y ha considerado la recuperación de los valores de la Transición como una de las tareas más importantes que hay que afrontar en España.

Ha recordado también dificultades económicas que tenía España en el momento en que llegó al Palacio de la Moncloa y ha dicho que su superación no fue fruto de ningún milagro, sino de las decisiones políticas que se adoptaron.

El expresidente ha asegurado que durante todo el tiempo que tuvo cargos políticos, siempre le guió el interés de España, y que eso es lo que le sigue guiando hoy y le guiará mañana.

Piqué, que fue durante casi ocho años ministro de Aznar, ha dicho que se trata de las memorias de un político que se reivindica a sí mismo a través de sus obras.

"Son las memorias de un patriota español, de un estadista con un compromiso con el poder sabiendo que el poder no es un fin en sí mismo, sino un instrumento para cambiar las cosas", ha añadido.

Por su parte, Fidalgo ha contado que había aceptado la invitación a este acto porque es amigo de Aznar y había sido testigo del 80 por ciento de lo que cuenta en sus memorias.

Su amistad con Aznar ha explicado que se basa en un reconocimiento mutuo de lo que piensa cada uno y en que ninguno de los dos rehuye un asunto si quieren resolverlo.

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