eldiario.es

Síguenos:

Boletines

Boletines

Menú

El Gobierno holandés sortea su primera crisis, pese a su fragilidad

- PUBLICIDAD -
El Gobierno holandés sortea su primera crisis, pese a su fragilidad

El Gobierno holandés sortea su primera crisis, pese a su fragilidad

El primer ministro holandés, Mark Rutte, quien ocultó al Parlamento la mentira de su ministro de Exteriores sobre Rusia, logró anoche salvarse de una moción de censura y sortear así el primer golpe a su frágil gobierno desde el acuerdo de coalición del pasado octubre.

"Rutte logró sobrevivir a la moción que exigía su renuncia. Esta crisis ha dañado su credibilidad y es la primera herida que sufre su gobierno. Tendrá que tener cuidado a partir de ahora. Su anterior gabinete también sufrió la dimisión de varios ministros", dijo hoy a Efe el analista político Diederik Brink.

Tan solo cuatro meses después de lograr formar gobierno, una tarea que le llevó casi ocho meses de negociaciones desde las elecciones del pasado 15 de marzo, Rutte tiene que buscar de nuevo un ministro de Exteriores mientras evita que su ajustada mayoría en el Parlamento no se vea afectada.

El liberal Halbe Zijlstra presentó ayer su dimisión, después de reconocer públicamente que había contado una mentira durante los últimos años sobre una supuesta reunión con el presidente ruso, Vladimir Putin, de quien dijo que había escuchado hablar de sus planes expansionistas para anexionar territorios y formar la "Gran Rusia".

Zijlstra no había estado en esa reunión, que se produjo en 2006, y Putin tampoco dijo exactamente eso en ese encuentro, según un exdirectivo de la petrolera Shell que sí estuvo presente. El presidente ruso hablaba en "términos históricos" de lo grande que era Rusia durante la Unión Soviética y no en un tono de amenaza militar para Europa.

El ahora exministro de Exteriores contó la verdad a Rutte en enero y el primer ministro lo ocultó hasta que la reveló un diario holandés, lo que provocó que la oposición propusiera una moción de censura argumentada en el Artículo 68 de la Constitución holandesa, que le exige informar a la Cámara de los Representantes de situaciones como esta.

La moción obtuvo el apoyo de 43 diputados del ultraderechista Partido de la Libertad (PVV), el Partido de los Animales, 50Plus, el antiinmigración Denk y Foro por la Democracia.

Otros 101 parlamentarios votaron en contra, lo que salvó a Rutte de perder la confianza del Parlamento y de asumir la responsabilidad política por apoyar a su ministro, a pesar de saber de primera mano que había mentido en entrevistas y conferencias desde que en 2016 comenzó a relatar la anécdota sobre su presencia en una casa de campo de Putin.

"Consideré que (Zijlstra) podría continuar como ministro con una buena explicación de lo ocurrido. Entendí su mentira como un pecado, pero no como un pecado mortal", dijo Rutte en el Parlamento, cuando asumió que había subestimado la gravedad del caso cuando fue informado de esta mentira.

El primer ministro explicó que había acordado con Zijlstra que éste efectuaría unas declaraciones a la prensa en la que reconocería su mentira y daría una explicación creíble, pero lamentó que durante más de dos semanas el ministro tuviera "problemas diarios, se puso enfermo varios días y viajó al extranjero".

"No hubo una demora deliberada, pero hubiera sido mejor si se hubiera sabido más rápido. Zijlstra prometió publicarlo, y lo hizo", defendió Rutte.

Con la dimisión de Zijlstra, Rutte reconoce que no solo perdió a un ministro de Exteriores, sino que además se retira de la política su amigo y la persona que le ayudó a formar la actual coalición de gobierno con Llamada Democristiana (CDA), los progresistas D66, Unión Cristiana y los liberales del VVD.

Sin embargo, la oposición no consideró suficiente la dimisión del ministro y subrayó los efectos de esta mentira en la credibilidad internacional del Gobierno holandés porque, según el líder de Dink, Tunahan Kuzu, "la reputación holandesa ha sufrido un gran golpe" con este escándalo.

Mientras el Gobierno holandés intenta calmar las aguas dentro y fuera del país, el líder de la ultraderecha, Geert Wilders, recibió hoy una invitación del Parlamento ruso, la Duma, y viajará a finales de febrero a Moscú para, según dijo, "aprender mucho de patriotismo".

- PUBLICIDAD -

Comentar

Enviar comentario

Enviar Comentario

Comentarios

Ordenar por: Relevancia | Fecha