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Triunfo de la pintura en el Palacio Velázquez

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Triunfo de la pintura en el Palacio Velázquez

Triunfo de la pintura en el Palacio Velázquez

La pintura unió en los años 70 y 80 a artistas como Alfonso Albacete, Miguel Ángel Campano, Ferran García Sevilla, Juan Navarro Baldewerg y Manolo Quejido, que con sus obras han llenado de color las blancas paredes del Palacio de Velázquez del Parque del Retiro, demostrando que "la pintura es posible".

"Idea: Pintura fuerza. En el gozne de los años 70 y 80", organizada por el Museo Reina Sofía, recoge un momento muy preciso de transición desde cierto academicismo de lo intelectual hasta el momento en que hay un boom en el mercado artístico y la pintura empieza a ser otra cosa", según el director de la institución, Manuel Borja-Villel.

Con las 47 obras seleccionadas de los cinco artistas, ninguno de ellos presentes en la lectura actual de la colección permanente del Reina Sofía, "no se buscaba mostrar un movimiento coherente sino analizar una serie de prácticas de artistas que venían de distintas partes y que retoman la pintura, pero lo hacen de forma muy diferente".

Buscaban trabajar en las márgenes de la pintura de las bellas artes y la modernidad, "de ahí las continuas referencias a Matisse o Picasso".

La de estos artistas "es una pintura muy válida, muy fresca, que perece hecha en estos momentos", según el director del Reina Sofía, quien señaló que los cinco artistas "precisamente están aquí porque no están expuestos actualmente en el tramo de la colección permanente que abarca estos años" que, insistió, tiene una lectura que se irá modificando periódicamente cada año.

El comisario Armando Montesinos no ha querido montar una exposición histórica ni contar lo que ocurrió aquellos años sino hacer "un ensayo" con una investigación "y redescubrir algo que en aquellos años no se acabó de entender".

Por ello, en el recorrido plantea que las obras de estos artistas no suponen un retorno al orden de las disciplinas clásicas como rechazo a los discursos artísticos de los años setenta, ni de una vuelta a la pintura o al esteticista placer de la pintura, "sino de una convergencia programática con su práctica",

No es "un movimiento hacia atrás, sino una acción hacia el futuro de la pintura", según el comisario que ha tomado como punto de partida de la exposición el año en que se aprobó la Constitución Española.

El trabajo de Albacete, Campano, García Sevilla, Navarro Baldeweg y Quejido en estos años se produjo en un ámbito artístico muy activo, pero débil en sus estructuras.

La exposición se inicia con la instalación "Interior V. Luz y metales" (1976), de Navarro Baldeweg (Santander, 1939), un columpio suspendido e inmóvil en mitad del vuelo que se exhibe frente a "Ventana, metales y color" (1976), su compañera casi inseparable, que refleja "el hambre de pintura" del artista, según el comisario.

Navarro Baldeberg declaró su "profundo afecto" por los artistas que le acompañan en la exposición, cuya sincera vocación por la pintura "hace que la exposición se enriquezca".

Las obras de Alfonso Albacete (Antequera, Málaga, 1950) seleccionadas se cuentan entre las más abstractas de las realizadas por el artista en las décadas de los 70 y 80, como se aprecia en la serie Ulises (1981).

El artista comentó que no se siente "ignorado" por el hecho de que actualmente no se exhiba su obra en el Reina Sofía y consideró que "la forma de enseñar pintura cambia. Creo que los cuadros que en la mente colectiva han funcionado siempre estarán presentes, se exhiban o no por otros motivos".

De los cinco artistas incluidos en la exposición, sólo Miguel Ángel Campano (Madrid,1948), tuvo y ha tenido dedicación exclusiva a la pintura. Según Armando Montesinos, es un artista que se ha caracterizado por la ausencia de estilo, su libre camino y el "nomadismo mental y geográfico de sus intereses".

Las primeras incursiones de Ferran García Sevilla (Palma de Mallorca, 1949) en el mundo del arte se enmarcaron en una producción conceptual, acompañada de carga política en su producción.

El artista recordó que durante los años que abarca la exposición él era "un estudiante universitario, una rata de biblioteca" que posteriormente se inclinó hacia el arte conceptual pero llegó a un punto en que sus instalaciones "eran muy complejas" y decidió "hacerlas en superficie".

Mis pinturas nunca han sido definitorias y son fruto del trabajo de un solo día", ha explicado el artista.

El comisario Armando Montesinos comentó que el espectador que desconozca la obra de Manolo Quejido (Sevilla, 1946) anterior a las pinturas exhibidas podría pensar que es un pintor con un interés fundamental por la figura humana, ya que de las exhibidas, solo una carece de figura.

Por Mila Trenas

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