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Los partidos llegan al ecuador de campaña marcando su territorio ante los pactos

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Los partidos llegan al ecuador de campaña marcando su territorio ante los pactos

Los partidos llegan al ecuador de campaña marcando su territorio ante los pactos

Los partidos de ámbito nacional llegan al ecuador de la campaña para las elecciones del 24 de mayo pensando no sólo en los resultados de esa jornada, sino marcando territorio ante los pactos a los que pueden abocar las urnas y que permitan evitar calvarios como el que está sufriendo Susana Díaz en Andalucía.

Las encuestas alejan las mayorías absolutas en comunidades y ayuntamientos, y en la primera parte de la campaña ya se dibujan líneas rojas ante futuros compañeros de viaje.

No obstante, proliferan discursos en los que se asegura que el único pacto que se busca es con los ciudadanos, como el que está protagonizando el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, involucrado totalmente en los actos del PP y protagonizando típicas escenas de campaña como un paseo en bici por Madrid.

Rajoy está empeñado en jugar todas sus cartas a la economía y en que cale el mensaje de que el cambio no es lo que venden ahora otros, sino lo que viene propiciando el PP para sacar a España de la crisis.

Recuerda frutos de sus reformas y dirige principalmente sus críticas al PSOE advirtiendo del riesgo de volver a sus "políticas trasnochadas" al tiempo que afirma una y otra vez que sólo el PP garantiza la estabilidad.

Rajoy había venido manteniendo un tono más institucional que mitinero hasta ayer, cuando protagonizó en Palma de Mallorca el acto más multitudinario hasta ahora de su periplo para satisfacción de quienes en su partido creen que conviene un discurso más político y contundente, cargue lo que sea necesario contra los adversarios y se dirija directamente a los votantes descontentos para pedirles que vuelvan a confiar en el PP.

Aunque consciente de que ser la primera fuerza será complicado, el PSOE ha acumulado moral en esta parte de campaña impulsado por la encuesta del CIS al percibir que el retroceso de Podemos puede darle margen para convertirse en referencia de la izquierda al negociar acuerdos.

Pedro Sánchez ha dado libertad a sus candidatos para fijar su política de alianzas, aunque con dos líneas rojas: no pactar con PP ni Bildu y no gobernar a cualquier precio.

El dirigente socialista se ha volcado en la campaña para fortalecer su liderazgo y estimular la movilización de los suyos, pisando la calle, alejándose de la táctica de "platós de televisión" que afea a Podemos y Ciudadanos y lanzando el mensaje de que lo útil para acabar con los gobiernos del PP es votar al PSOE.

El presidente de Ciudadanos, Albert Rivera, llega a este punto sintiéndose protagonista y convencido de estar marcando la agenda de otros partidos porque, en lugar de hacer propuestas, cree que se dedican a criticar las suyas.

Es la sensación que el vicesecretario general de Ciudadanos, José Manuel Villegas, traslada en declaraciones a Efe a poco más de una semana del 24M, ya que considera que todos los partidos están pendientes de sus argumentos.

Rivera, que se está volcando especialmente en Madrid y Cataluña, ha provocado numerosas reacciones ante propuestas como las de no llegar a acuerdos de investidura y de estabilidad sin primarias, listas abiertas o pactos contra la corrupción.

Y ha recibido una crítica generalizada ante sus declaraciones, luego matizadas, de que la regeneración democrática sólo la puede encabezar gente nacida en democracia.

Podemos, según fuentes de la formación, está cumpliendo sus expectativas y buscando la complicidad de sus simpatizantes para extender el mensaje de que el 24M será "el día del cambio".

La gente es el "jugador número 12" en su campaña, financiada exclusivamente con microcréditos de ciudadanos a los que Pablo Iglesias pide en todos sus actos poner a funcionar el "boca a boca".

Iglesias, que ha participado en media docena de mítines, se ha prodigado en medios de comunicación y, en los últimos días, ha elevado el tono de sus críticas al PP y Rajoy, al que ha tildado de "avestruz" y "cobarde" por no querer debatir con él en televisión.

Todo en una campaña en la que no ha tenido ningún protagonismo el ya exnúmero tres de Podemos, Juan Carlos Monedero, quien después de dimitir de la dirección ha seguido alertando del riesgo que para su partido puede suponer la moderación.

Izquierda Unida ve a Podemos como la fuerza que le está arrebatando su espacio electoral, y su coordinador general, Cayo Lara, dedica al partido de Iglesias reproches reiterados y destaca sus contradicciones y su falta de posicionamiento.

Por el contrario, el candidato de IU a la Presidencia del Gobierno, Alberto Garzón, que como Lara se está pateando el país, está siendo muy incisivo en la idea de la "unidad popular", haciendo un guiño a posibles alianzas con Podemos tras las elecciones.

La campaña de IU se está desarrollando principalmente con actos de pequeño formato y en los que Lara y Garzón apenas hacen calle.

A UPyD, en cambio, no le ha quedado otro remedio que estar todo el día en la calle, con actos "imaginativos y frescos", como los definen sus dirigentes, porque los cien mil euros de presupuesto no dan para mucho y eso que han logrado recaudar otros cien mil en plena campaña a base de donaciones.

Rosa Díez, la líder de la formación magenta, se está volcando en Madrid para salvar una presencia institucional que, según las encuestas, queda barrida totalmente.

Para intentar dar la vuelta a los sondeos, Díez y sus candidatos ponen el acento en que UPyD es el único partido que pacta con la gente y recalcan que han preferido recortar su presupuesto electoral para seguir adelante con sus acciones judiciales contra Bankia, las preferentes o Bárcenas.

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