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Mayoría de derrumbes en México en terremoto se produjeron bordeando el lago

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Mayoría de derrumbes en México en terremoto se produjeron bordeando el lago

Mayoría de derrumbes en México en terremoto se produjeron bordeando el lago

La sorprendente línea, de norte a sur, que dibujan los edificios dañados o derrumbados en Ciudad de México por el terremoto del 19 de septiembre coincidiría con la "zona transición" entre el antiguo lago que ocupaba la urbe y las tierras firmes, valoró hoy el experto Roberto Meli.

Horas después del terremoto, que suma ya 337 muertos, Google activó un mapa de crisis informando sobre las afectaciones viales y los edificios severamente dañados.

Estos dibujan una línea algo irregular desde el centro de la capital hacia el sur y cruzando colonias (barrios) como la Roma o la Del Valle, lo que despertó muchas teorías.

"Era muy sorprendente esta línea. Es algo que todavía estamos tratando de entender a fondo. Por el tipo de onda (sísmica), se ha amplificado más para zonas que no son ni lago ni firme. La llamamos zona de transición", dijo a Efe este investigador emérito del Instituto de Ingeniería de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).

Aunque el análisis es preliminar, Meli recuerda que parte de lo que hoy es Ciudad de México era antiguamente un lago que se fue secando. Y hay una zona que separa lo que fuera el lago de la tierra más elevada, un espacio que parece coincidir con las afectaciones del sismo.

El terremoto derrumbó alrededor de 40 inmuebles y hay al menos 500 con falla estructural y otros 1.300 con daños significativos, pero no estructurales, según un informe del Gobierno capitalino.

Meli, miembro del Comité Asesor de Seguridad Estructural de Ciudad de México, reconoció la gravedad de la situación. Pero también afirmó que "los problemas y fallas han sido moderados" considerando la magnitud y cercanía del epicentro, de 7,1 y a unos 120 kilómetros de la capital.

Normalmente, los terremotos que sacuden la capital y provienen de la costa del Pacífico, mucho más lejos, afectan a los inmuebles de la zona lacustre, a donde llegan predominantemente ondas sísmicas más largas y de menor frecuencia.

No así con este, cuyas ondas más cortas tenían una frecuencia alta y afectaron a la zona de transición; especialmente edificios de "menor altura", que no se habían visto afectados anteriormente y que responden a longitudes de onda menores.

Otra característica es que la mayor parte de los edificios, sobre todo los derrumbados, se construyeron antes del sismo de 1985, que dejó 20.000 muertos según cifras oficiales.

Por ello, Meli consideró que fue eficiente, aunque no perfecto, el Reglamento de Construcciones para el Distrito Federal, elaborado en 1986 y más estricto que el existente previamente, modernizado en 2004.

No obstante, recordó que desde hace años se trabaja en un nuevo reglamento, que estaba a punto de aprobación y ahora es "probable" que se modifique y salga en los próximos meses para "reconsiderar" ciertas zonas donde se podrían estar "subestimando las fuerzas sísmicas".

"El reglamento se está aplicando, pero la principal razón de que han sido menos (edificios dañados) es que ahora el sismo pegó menos", subrayó.

Según un reporte de la UNAM, el sismo de hace unos días fue 30 veces menor que el de 1985, aunque por su cercanía pudo tener efectos similares en ciertos puntos de la capital.

Actualmente, las resistencias estructurales de los edificios se establecen por varios parámetros, como el tipo de suelo o la altura del inmueble.

El encargado de corroborar que se cumplen las normas es el director responsable de la obra, a menudo apoyado por el corresponsable de seguridad estructural. Ambos cuentan con un certificado para efectuar su labor y son contratados por el constructor.

El Instituto para la Seguridad de las Construcciones en el Distrito Federal (Ciudad de México), creado en 2014, pone las reglas y llega a revisar algunos edificios, pero solo una pequeña parte de las construcciones.

"Hay casos que si uno lo revisa después no cumplen cabalmente con el control. Hay descuido o falta de conocimiento de las personas que intervinieron", remarcó Meli, y explicó que en el nuevo reglamento ya se establecía reforzar la supervisión.

En este contexto, en que el constructor contrata al responsable de obras, es donde pueden darse mayores agujeros en el control, incluso actos de corrupción.

Algunos edificios severamente dañados en el terremoto del pasado 19 de septiembre eran de reciente construcción, como uno en la colonia Portales, de la promotora Canada Building, que se vendió como ejemplo de modernidad y seguridad.

Para evitar futuras tragedias, el experto consideró que hay que ser "más prudentes en los edificios que se hagan y estar atentos para que tengan una resistencia estructural adecuada".

Y es que con frecuencia "hay discordancias entre quien hace el proyecto arquitectónico y el propietario, que quiere que la estructura sea lo más liviana posible, para que quite menos espacio útil y cueste menos", concluyó.

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