Manolo Escobar se retira de los escenarios

DK

Que Philip Roth o Javier Marías dejen de escribir es anecdótico para el mundo de la cultura, pero la noticia, difundida esta semana, de que Manolo Escobar abandona la canción en cambio sí hará reflexionar a millones de españoles, que quizá nunca antes se habían detenido a pensar hasta qué punto sus canciones y su leyenda forman parte de su propia vida y de su concepción del mundo.

Almeriense de El Egido, el quinto de diez hermanos, emigró a Barcelona y estudio el bachillerato para presentarse a oposiciones a Correos. Hasta cinco hermanos García Escobar llegó a tener simultáneamente la estafeta de Badalona. Se casó con una alemana, de apellido Marx, y adoptaron una hija a la que llamaron Vanessa y a la que dedicó la canción Mi pequeña flor. A partir de 1978, el nombre de Vanessa se extendió imparable por toda España, donde nadie ignoraba que los “tres amores” de Manolo Escobar eran su madre María del Carmen, Ana Marx y su pequeña flor Vanessa. Cuando Ana Marx y Manolo se casaron ninguno sabía el idioma del otro.

Desde los años sesenta su popularidad no ha dejado de crecer, hasta el punto de que vendió seis millones de copias originales de ¡Que viva España! Si se compara con Manolo Escobar, la influencia, por ejemplo, del boom latinoamericano en la cultura española se vuelve insignificante y, por mucho que se hable de la Constitución, la idea de patria más extendida y duradera en el imaginario colectivo procede de la canción de Manolo Escobar.

Es indudable también que, mal que nos pese, Manolo Escobar a dado forma a la concepción de las relaciones de pareja en nuestro país y que logró expresar la contradictoria y confusa educación sentimental de los españoles con una reflexión más afilada que cualquier novela o análisis sociológico en el tema La minifalda:

No me gusta que a los toroste pongas la minifalda. La gente mira parriba, porque quieren ver tu cara y quieren ver tus rodillas. Los niñatos tan pesaos no dejan de contemplarte. Me rebelo y me rebelo, y tengo que pelearme y a los toros no los veo. Así que tú ya lo sabes, no te pongas minifalda, que los toros de esta tarde yo tengo ganas de verlos sin pelearme con nadie.

No me mires de esa forma que tus ojos me aturrullan. Que tus ojos me aturrullan, no me mires de esa forma, que tus ojos me aturrullan, y como sin darme cuenta mi vida se va a la tuya. Que tú me quitas el sentío, no me mires de esa forma, que tú me quitas el sentío, que agua le pido al almendro y sombra pido a los ríos. A tí mi mujer te dijo.. Te paraste en mi puerta, y a ti mi mujer te dijo: No enamores a ese hombre, que ese hombre es mi marío.

A mi novia le he prohibío que vaya sola a la plaza. Que vaya sola a la plaza, a mi novia le he prohibío que vaya sola a la plaza, porque tos los vendeores ay tienen que mucha guasa. La ronea el carnicero, el pescaero la guiña, la ronea el carnicero. Y hasta se mete con ella el niño del panadero. Todos la dicen piropos, hasta el guarda de la plaza, todos la dicen piropos. Y los celos ya me tienen, ya me tienen medio loco.

Tú eres agüita del río y yo barquito velero. Y yo barquito velero, y tú eres agua del río, y yo barquito velero que me llevas donde quieres, por donde quieras me dejo. Eres tú ese mar bravío que arrastra to lo que encuentra eres tú ese mar bravío. Soy velero a la deriva desde que te he conocío. Llevame allá donde quieras, no me dejes a la deriva, llévame allá donde quieras. No me dejes como un perro que en cualquier calle me muera

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