Abascal recupera la teoría supremacista del “gran reemplazo” para lanzar la campaña andaluza

Iñigo Aduriz

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El líder de Vox, Santiago Abascal, recuperó este lunes para la precampaña andaluza la teoría del “gran reemplazo” que defienden los teóricos del supremacismo blanco en todo el mundo. Esa tesis que, según la Policía estadounidense, inspiró la matanza ocurrida el domingo en la localidad de Buffalo (Nueva York), sostiene que existe un plan, avalado por los grandes partidos y las instituciones, para sustituir a la población blanca de los países occidentales por inmigrantes musulmanes y subsaharianos que, siempre según esa teoría conspiracionista, acabarían siendo los colectivos hegemónicos en Europa o EEUU.

Vox intenta convertirse en un puente entre las ultraderechas de Europa y Latinoamérica

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Durante un acto de la Fundación Disenso, el think tank de Vox, en Almería, Abascal aseguró que “cada vez más españoles y más europeos se sienten extraños en sus barrios de toda la vida, y cunde una sensación de desconcierto y de desposesión, de pérdida de control de sus propias vidas”. Sus palabras son muy similares a las que suelen emplear el líder ultraderechista francés Éric Zemmour o el primer ministro húngaro, Victor Orbán, que son solo algunos de los aliados de la formación de la extrema derecha española en la Unión Europea, y que han hecho de esa teoría del “gran reemplazo” una de sus principales denuncias políticas.

Para el líder de Vox, muchos españoles “viven en la inseguridad cultural porque el multiculturalismo, que decían que era la panacea y la solución, solo ha provocado el auge del fundamentalismo islámico, con imanes radicales, con intolerancia hacia mujeres y homosexuales y con formación de guetos”. Pese a pronunciar estas palabras, Abascal es el líder de un partido que niega la violencia machista, desprecia el feminismo en cada una de sus intervenciones públicas y trata de anular todas las leyes en materia de Igualdad, así como las que otorgan derechos y protegen de discriminaciones al colectivo LGTBI.

En su discurso de este lunes Abascal también habló de la existencia de una “inseguridad social” porque “las políticas de cohesión social e igualdad han quedado en jaque por la inmigración masiva e ilegal que ha tenido como consecuencia que las familias hayan perdido cada vez más poder adquisitivo”. “Nosotros no queremos ni la España del desasosiego, ni la España de los machetazos. Queremos una España tranquila en seguridad y orden, una España alegre como en la que han vivido nuestros padres, sin velos, sin acoso a nadie por su orientación sexual”, añadía. Finalmente el líder de Vox llamó a “recuperar la soberanía” que, a su juicio, “no es otra cosa que la capacidad de decidir” el futuro sin que “nadie diga desde fuera cuáles deben ser en España” las leyes o “cómo defender las fronteras”.

Previamente, Macarena Olona, la que será la candidata de Vox a la presidencia de la Junta de Andalucía, realizaba una reflexión muy similar. Según ella, “nunca en España una mujer anduvo con tanto riesgo como actualmente”, una situación que extendió a las “personas homosexuales”. “Esta inseguridad está directamente relacionada con la política de fronteras abiertas y efecto llamada de inmigración ilegal que se ha aceptado a derecha y a izquierda antes de la irrupción de Vox”, añadió. Precisamente ella protagonizó la semana pasada un duro enfrentamiento con la ministra de Igualdad, Irene Montero, en el Congreso, a la que acusó de “no tener ni idea de lo que es ser mujer” y habló de “la metamorfosis autodestructiva y socialmente tóxica del feminismo imperante actual”.

A favor de la inmigración de la “Iberosfera”

La teoría del “gran reemplazo” ha sido una constante en la trayectoria de Vox. Desde hace meses, Abascal y los suyos sostienen que el Gobierno actúa en base a “una agenda de sustitución poblacional”. “Quieren que entren anualmente en España entre 190.000 y 250.000 inmigrantes hasta 2050. Hasta ocho millones de personas”, denunció el propio líder de la extrema derecha española hace ya un año. Los principales dirigentes del partido han repetido esa misma tesis una y otra vez. “Se promueve la inmigración masiva y desordenada apoyando un auténtico reemplazo poblacional”, asegura, por ejemplo, el portavoz del partido, Jorge Buxadé, en todos los foros internacionales a los que acude.

“Desde las instituciones multilaterales o gobiernos como el español se sigue promoviendo la inmigración masiva y desordenada con la excusa de resolver el problema demográfico, apoyando un auténtico reemplazo generacional y poblacional en Europa”, aseguró el propio Buxadé ante la última conferencia anual la Red Europea de Política Migratoria y Control de Fronteras integrada por formaciones de la extrema derecha europea. Para él, las “clases trabajadoras” europeas “sufren la inseguridad de sus barrios y el paro creciente”, para lo que Vox propone “tolerancia cero ante la inmigración ilegal” o “devolver inmediatamente a toda persona” refugiada.

Hace tan solo dos meses, Buxadé denunció que “las élites en el Parlamento Europeo, la Comisión y en algunos gobiernos europeos prefieren optar por el reemplazo poblacional que por luchar por Europa”. Es más, el responsable del área internacional de Vox sostiene en cada intervención pública que “existe una voluntad real en Bruselas de poner en marcha un reemplazo poblacional en Europa” para beneficiar a inmigrantes musulmanes o subsaharianos.

En su principal texto político, la llamada Agenda España, Vox considera que “el avance del globalismo amenaza la preservación de la identidad cultural de las naciones occidentales, socava su soberanía y pone en jaque su estado social”. Además del cierre de las mezquitas o de los centros de acogida para menores inmigrantes que lleguen a España solos, la extrema derecha plantea que “la identidad nacional de España se forjó en su historia conjunta con las naciones de la Iberosfera”, un término que Vox utiliza para referirse a los países latinoamericanos de habla hispana. De hecho, el partido sí ve bien la llegada de inmigrantes de esos países: “Nuestra política de inmigración atenderá de forma prioritaria a los ciudadanos procedentes de las naciones que comparten idioma e importantes lazos de amistad, historia y cultura con España”.

Precisamente este martes se debate en el Pleno del Congreso una proposición no de ley de Vox “relativa a declarar la crisis migratoria y la amenaza terrorista que se infiltra a través de esos mismos flujos de inmigración ilegal hacia España, así como la creciente radicalización de los jóvenes musulmanes que viven en nuestro país, como situación de interés para la Seguridad Nacional en aras de la prevención, protección y disuasión del proceso de entrada y radicalización del terrorismo yihadista en España”.

El líder de Vox, Santiago Abascal, recuperó este lunes para la precampaña andaluza la teoría del “gran reemplazo” que defienden los teóricos del supremacismo blanco en todo el mundo. Esa tesis que, según la Policía estadounidense, inspiró la matanza ocurrida el domingo en la localidad de Buffalo (Nueva York), sostiene que existe un plan, avalado por los grandes partidos y las instituciones, para sustituir a la población blanca de los países occidentales por inmigrantes musulmanes y subsaharianos que, siempre según esa teoría conspiracionista, acabarían siendo los colectivos hegemónicos en Europa o EEUU.

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Durante un acto de la Fundación Disenso, el think tank de Vox, en Almería, Abascal aseguró que “cada vez más españoles y más europeos se sienten extraños en sus barrios de toda la vida, y cunde una sensación de desconcierto y de desposesión, de pérdida de control de sus propias vidas”. Sus palabras son muy similares a las que suelen emplear el líder ultraderechista francés Éric Zemmour o el primer ministro húngaro, Victor Orbán, que son solo algunos de los aliados de la formación de la extrema derecha española en la Unión Europea, y que han hecho de esa teoría del “gran reemplazo” una de sus principales denuncias políticas.

Para el líder de Vox, muchos españoles “viven en la inseguridad cultural porque el multiculturalismo, que decían que era la panacea y la solución, solo ha provocado el auge del fundamentalismo islámico, con imanes radicales, con intolerancia hacia mujeres y homosexuales y con formación de guetos”. Pese a pronunciar estas palabras, Abascal es el líder de un partido que niega la violencia machista, desprecia el feminismo en cada una de sus intervenciones públicas y trata de anular todas las leyes en materia de Igualdad, así como las que otorgan derechos y protegen de discriminaciones al colectivo LGTBI.

En su discurso de este lunes Abascal también habló de la existencia de una “inseguridad social” porque “las políticas de cohesión social e igualdad han quedado en jaque por la inmigración masiva e ilegal que ha tenido como consecuencia que las familias hayan perdido cada vez más poder adquisitivo”. “Nosotros no queremos ni la España del desasosiego, ni la España de los machetazos. Queremos una España tranquila en seguridad y orden, una España alegre como en la que han vivido nuestros padres, sin velos, sin acoso a nadie por su orientación sexual”, añadía. Finalmente el líder de Vox llamó a “recuperar la soberanía” que, a su juicio, “no es otra cosa que la capacidad de decidir” el futuro sin que “nadie diga desde fuera cuáles deben ser en España” las leyes o “cómo defender las fronteras”.

Previamente, Macarena Olona, la que será la candidata de Vox a la presidencia de la Junta de Andalucía, realizaba una reflexión muy similar. Según ella, “nunca en España una mujer anduvo con tanto riesgo como actualmente”, una situación que extendió a las “personas homosexuales”. “Esta inseguridad está directamente relacionada con la política de fronteras abiertas y efecto llamada de inmigración ilegal que se ha aceptado a derecha y a izquierda antes de la irrupción de Vox”, añadió. Precisamente ella protagonizó la semana pasada un duro enfrentamiento con la ministra de Igualdad, Irene Montero, en el Congreso, a la que acusó de “no tener ni idea de lo que es ser mujer” y habló de “la metamorfosis autodestructiva y socialmente tóxica del feminismo imperante actual”.

A favor de la inmigración de la “Iberosfera”

La teoría del “gran reemplazo” ha sido una constante en la trayectoria de Vox. Desde hace meses, Abascal y los suyos sostienen que el Gobierno actúa en base a “una agenda de sustitución poblacional”. “Quieren que entren anualmente en España entre 190.000 y 250.000 inmigrantes hasta 2050. Hasta ocho millones de personas”, denunció el propio líder de la extrema derecha española hace ya un año. Los principales dirigentes del partido han repetido esa misma tesis una y otra vez. “Se promueve la inmigración masiva y desordenada apoyando un auténtico reemplazo poblacional”, asegura, por ejemplo, el portavoz del partido, Jorge Buxadé, en todos los foros internacionales a los que acude.

“Desde las instituciones multilaterales o gobiernos como el español se sigue promoviendo la inmigración masiva y desordenada con la excusa de resolver el problema demográfico, apoyando un auténtico reemplazo generacional y poblacional en Europa”, aseguró el propio Buxadé ante la última conferencia anual la Red Europea de Política Migratoria y Control de Fronteras integrada por formaciones de la extrema derecha europea. Para él, las “clases trabajadoras” europeas “sufren la inseguridad de sus barrios y el paro creciente”, para lo que Vox propone “tolerancia cero ante la inmigración ilegal” o “devolver inmediatamente a toda persona” refugiada.

Hace tan solo dos meses, Buxadé denunció que “las élites en el Parlamento Europeo, la Comisión y en algunos gobiernos europeos prefieren optar por el reemplazo poblacional que por luchar por Europa”. Es más, el responsable del área internacional de Vox sostiene en cada intervención pública que “existe una voluntad real en Bruselas de poner en marcha un reemplazo poblacional en Europa” para beneficiar a inmigrantes musulmanes o subsaharianos.

En su principal texto político, la llamada Agenda España, Vox considera que “el avance del globalismo amenaza la preservación de la identidad cultural de las naciones occidentales, socava su soberanía y pone en jaque su estado social”. Además del cierre de las mezquitas o de los centros de acogida para menores inmigrantes que lleguen a España solos, la extrema derecha plantea que “la identidad nacional de España se forjó en su historia conjunta con las naciones de la Iberosfera”, un término que Vox utiliza para referirse a los países latinoamericanos de habla hispana. De hecho, el partido sí ve bien la llegada de inmigrantes de esos países: “Nuestra política de inmigración atenderá de forma prioritaria a los ciudadanos procedentes de las naciones que comparten idioma e importantes lazos de amistad, historia y cultura con España”.

Precisamente este martes se debate en el Pleno del Congreso una proposición no de ley de Vox “relativa a declarar la crisis migratoria y la amenaza terrorista que se infiltra a través de esos mismos flujos de inmigración ilegal hacia España, así como la creciente radicalización de los jóvenes musulmanes que viven en nuestro país, como situación de interés para la Seguridad Nacional en aras de la prevención, protección y disuasión del proceso de entrada y radicalización del terrorismo yihadista en España”.

El líder de Vox, Santiago Abascal, recuperó este lunes para la precampaña andaluza la teoría del “gran reemplazo” que defienden los teóricos del supremacismo blanco en todo el mundo. Esa tesis que, según la Policía estadounidense, inspiró la matanza ocurrida el domingo en la localidad de Buffalo (Nueva York), sostiene que existe un plan, avalado por los grandes partidos y las instituciones, para sustituir a la población blanca de los países occidentales por inmigrantes musulmanes y subsaharianos que, siempre según esa teoría conspiracionista, acabarían siendo los colectivos hegemónicos en Europa o EEUU.

Vox intenta convertirse en un puente entre las ultraderechas de Europa y Latinoamérica

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Durante un acto de la Fundación Disenso, el think tank de Vox, en Almería, Abascal aseguró que “cada vez más españoles y más europeos se sienten extraños en sus barrios de toda la vida, y cunde una sensación de desconcierto y de desposesión, de pérdida de control de sus propias vidas”. Sus palabras son muy similares a las que suelen emplear el líder ultraderechista francés Éric Zemmour o el primer ministro húngaro, Victor Orbán, que son solo algunos de los aliados de la formación de la extrema derecha española en la Unión Europea, y que han hecho de esa teoría del “gran reemplazo” una de sus principales denuncias políticas.