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La pasión por la montaña convertida en empresa: un camino en el alma de la tierra

“Gaia en griego significa tierra y hay un ecólogo, Lovelock, que dice que la tierra es un superorganismo vivo y nosotros queríamos ser algo así como el alma de ese superorganismo”. Así explica Antonio Carrasco como eligieron el nombre de Alma Gaia para el proyecto empresarial del que es director técnico. A simple vista, una empresa de turismo y aventura ligada a dos tiendas de materiales de montaña. En el fondo, un proyecto de vida en el que ha unido su formación como biólogo con su pasión por la montaña.

Hacía tiempo que Antonio, su mujer y otra socia trabajaban como consultores y gestionaban proyectos de conservación de especies amenazadas a través de la Fundación Gypaetus, centrada en la reintroducción del quebrantahuesos. Conforme menguaban las posibilidades de continuar en estos proyectos relacionados con su formación, empezaron a perfilar proyectos relacionados con el turismo de aventura.

En 2005 abrieron la tienda Alma Gaia en Jaén. Cuatro años más tarde, la de Cazorla. Hace un año 'La Casa de la Luz', un proyecto en el que han pretendido encerrar la esencia del escenario donde desarrollan su trabajo: el parque natural de Cazorla, Segura y Las Villas.

En Alma Gaia trabajan de manera fija nueve personas y otras ocho lo hacen con carácter eventual. En ocho años se han consolidado como empresa y “sólo hemos recibido una ayuda para poner el aire acondicionado en la tienda de Jaén”. El resto ha sido producto del esfuerzo. “Tampoco nos hemos complicado la vida ¿para qué perder en buscar subvenciones el tiempo que podíamos emplear en buscar clientes?”.

Se lanzaron a la aventura y fue “muy divertido”, señala Carrasco. “Cuando te dicen que si montas una empresa no tienes días libres, que trabajas incluso cuando duermes, es verdad”, señala. Pero su experiencia también dice que “aunque a veces te den ganas de dejarlo y volver a ser un asalariado, sabes que tú estás creando tu camino y que estás ayudando a que otros creen el suyo, y eso compensa”.

En torno a los proyectos referidos han ido construyendo las actividades de turismo de aventura. Comenzaron a programar desde barranquismo a rafting, cursos de escalada, rutas de montaña… Todo lo que pueda interesar a los amantes de los deportes de naturaleza, sobre todo a montañeros, escaladores o senderistas: su público objetivo. “Todavía hacemos algunos proyectos relacionados con la conservación”, señala Carrasco, quien insiste en que la protección de las especies y los espacios naturales forma parte de la rutina de los que componen Alma Gaia.

Sus actividades incluyen “siempre” referencias a la conservación del medio, porque la educación ambiental forma parte de todas ellas. “Cuando hacemos turismo de aventura siempre hacemos algo más, el corazoncito te pide que la gente se lleve algo de cómo cuidar el medio natural”. Atienden todo tipo de grupos (escolares, de amigos, de empresas…) a los que adaptan la actividad y la formación ambiental que reciben.