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Lavística Producciones o cómo demostrar que el talento musical también es marca Jaén

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Hay proyectos que nacen con una idea clara: hacer lo mismo que el resto, pero mejor. Y luego están los que parten de una pregunta distinta: qué podemos hacer que no esté haciendo nadie. Ahí se sitúa Lavística Producciones, una cooperativa jiennense que ha irrumpido en el panorama cultural con una propuesta que mezcla producción musical, espectáculo en directo y una forma de entender la cultura profundamente arraigada al territorio.

El nombre ya marca el tono. “Lavística es una expresión muy de Jaén, como decir ‘la virgen’ en Granada”, explica Antonio Martínez, ‘Nito’, uno de los impulsores del proyecto. Una elección que no es casual: detrás hay una reivindicación explícita de identidad y de origen, algo que atraviesa toda la filosofía de la cooperativa. “Somos muy de Jaén y todo lo que hacemos tiene la intención de darle a la provincia un abanico cultural más amplio, más atractivo”, confiesa.

Lavística está liderada por María Delgado y Jesús Alcántara, y encuentra en el proyecto musical BandelBirra su principal carta de presentación. Pero no se trata de un grupo de versiones al uso. Aquí la clave está en la reinterpretación. “Dijimos: vamos a hacer algo diferente. Cogemos canciones conocidas, pero cambiamos estilos, ritmos e instrumentos”, explica Nito. El resultado son versiones que incorporan instrumentos latinoamericanos -charango, flautas andinas, percusión tradicional- para dar un nuevo matiz a temas populares.

Esa búsqueda de una identidad propia no se queda ahí. Su formato de espectáculo también rompe con lo habitual: mezclas de canciones que enlazan distintos temas sin pausas, repertorios que recorren décadas -de los 80 a la actualidad- y propuestas escénicas que incluyen batucadas en directo entre el público. “La idea es que la gente no baje nunca. Que siempre esté arriba”, cuenta. Y, sí, por supuesto que Supersubmarina está entre las notas musicales que Lavística regalan desde los escenarios.

Porque el origen de esa propuesta está en la trayectoria de sus integrantes. Nito acumula más de 25 años vinculado a la música latinoamericana, mientras que su socio procede del circuito de orquestas y grupos de versiones. La fusión de ambos mundos es, precisamente, el punto de partida del proyecto. “Queríamos darle una vuelta de tuerca a todo”, insiste.

Una propuesta coral

Pero Lavística no es sólo escenario. La cooperativa ha desarrollado una línea de negocio diversificada que incluye producción musical, grabación y arreglos, alquiler y sonorización de equipos, y gestión de soluciones musicales a medida. Desde montar un concierto hasta diseñar la banda sonora de un evento o facilitar músicos específicos, su enfoque pasa por cubrir todo el ciclo del producto cultural.

En su primer año de actividad, esa fórmula ya ha demostrado su viabilidad: cerca de medio centenar de espectáculos realizados en distintos formatos, desde fiestas populares hasta eventos privados o festivales. Un crecimiento que se ha visto acompañado por el reconocimiento del sector, como el premio a la cooperativa más innovadora en los galardones +Cooperativas impulsados por FAECTA.

El modelo cooperativo, de hecho, forma parte esencial de su identidad. “No sabíamos muy bien cómo arrancar y nos hablaron de las ventajas de la cooperativa. Nos pareció la mejor manera de empezar sin añadir más complicaciones a las que ya tiene montar un proyecto”, explica Nito. Una estructura que encaja con su forma de trabajar y con una visión colectiva de la cultura.

Esa dimensión colectiva se refleja también en el propio grupo, formado por seis personas entre músicos y técnico, y en una manera de entender la música como experiencia compartida. No hay un público único ni un circuito cerrado: Lavística actúa en bodas, fiestas, festivales o eventos institucionales, adaptando su propuesta a cada contexto. “No somos un grupo de nicho. Hacemos de todo”, afirma.

Sin embargo, el vínculo con Jaén sigue siendo el eje. Frente a la idea de que la cultura “pasa” en otros lugares, la cooperativa reivindica el potencial local. “Aquí hay una calidad musical tremenda, pero muchas veces pensamos que lo bueno tiene que venir de fuera. Nosotros queremos demostrar lo contrario”, señala. Ese posicionamiento conecta con un reto compartido por muchos proyectos culturales en territorios periféricos: construir industria. Generar tejido, oportunidades y, sobre todo, confianza. “Es complicado, pero creemos que hay que dar ese paso y apostar por lo que tenemos aquí”, añade.

De cara al futuro, el horizonte es claro: crecer sin perder la esencia. Ampliar capacidades técnicas, consolidar su presencia en el circuito y seguir llevando su propuesta a más escenarios. Pero, sobre todo, mantener viva la motivación que les llevó a empezar. “Queremos disfrutar del escenario y tocar cuantos más sitios mejor”, concluye Nito. En un contexto donde la homogeneización cultural es cada vez más evidente, Lavística Producciones plantea una alternativa: innovar desde lo propio, mezclar sin miedo y demostrar que, también desde Jaén, se puede construir una propuesta cultural con identidad y recorrido.