Carta a Lucre, un año después
Te echamos de menos, jefa. Te echo de menos. A ver si puedo juntar bien las letras aquí porque, con los nuevos cometidos heredados, ahora la cosa también va de números. Porque “este proyecto editorial”, como siempre lo llama Morente, tiene que seguir vivo. Y ahora más que nunca, seguro apostillarías, a sabiendas de que la extrema derecha ha entrado en el Gobierno de tu Andalucía, esa que quisiste tanto aunque fuera tierra adoptiva.
Pues sí, hace un año que te fuiste, cómo pasa el tiempo. Tu impronta, la que impusiste sin imponer nunca nada, allá en los comienzos de 2013, sigue muy viva, que lo sepas. Seguimos tratando de hacer un periodismo riguroso, honesto y con conciencia social. Y lo hacemos creo con más fuerza, si cabe, con más empeño. Por ti, porque sé que fue siempre tu pretensión, porque esta redacción lo sigue creyendo así, y porque queremos hacer una sociedad mejor poniendo nuestros granitos de arena que a veces hacen montaña. Porque no hay otra forma de hacer más humano este mundo loco donde parece que cada vez importan menos las personas y a veces gana el postureo, la pose o el qué dirán.
Y lo hacemos disfrutándolo. Echamos muchas horas a esto, bien lo sabes, pero también conciliamos y nos reímos. Ya no resuenan tus carcajadas sinceras en nuestra sede, pero somos capaces de llorar de risa con alguna chorrada. Con pena pero con cariño, no quiero que se me olviden las lágrimas de aquel 7 de julio de 2025. Sigues muy presente, no solo por la foto tuya que pusimos en la pared (no en plan altar, tranquila, sino porque fueron muchos días los vividos juntos. Y muchas mañanas, muchas solos los dos. Por las tardes, trabajando pero en remoto. Porque, como me dijiste cuando me entrevistaste junto a Fernando, también querías ver crecer a tus hijas. Maldita enfermedad.
Que sepas que te admiro más que antes, si cabe, porque esto de dirigir un periódico no es moco de pavo y los desvelos por hacer las cosas bien son mayores, sobre todo por la responsabilidad que conlleva. A los compañeros poco hay que decirles: son buenas personas y excelentes periodistas. Lo primero, por delante siempre. Grandes profesionales que se manejan en este oficio. Como tú, trato de capitanear el barco, pensando en que hagan su trabajo de la manera más sincera y feliz posible. Sin querer caer en lo naif, creo que la fórmula funciona y, además, otra cosa no me sale. Bien lo sabes, como usuaria también del 'portal de la transparencia' que tantas alegrías nos dio desde el punto de vista informativo pero que a veces nos ha jugado malas pasadas en la vida real. Lo del disimulo no nos va.
Antonio, Dani, Néstor, Sara, Pilar, Alberto... Qué decirte de ellos que no vieras. Qué manera tan acertada tuviste de componer una redacción, un equipo de trabajo, una familia para lo bueno y para lo malo, sobre todo para lo bueno. Te alegrará saber que en noviembre, cuando tuve fuerzas para coger el teléfono y llamar a alguien que hiciera mis temas “de excluidos”, Carla dijo que sí. No sé si a la redacción le hacía falta aire fresco pero nuestra becaria canaria durante dos meses en 2021 se lo ha dado. Una alegría haberla fichado. Toda una todoterreno. Y una alegría mayor enterarme después de que la habías tanteado hace un par de años aunque no pudiste traértela en ese momento porque los números no daban. Un orgullo coincidir en eso.
Releyéndolo, con los ojos húmedos y ese nudo otra vez en la garganta que no se va cuando te recuerdo, qué bonito aquello que te escribimos entre todos hace justamente un año. Qué bonito y qué triste a la vez, ¿verdad, Héctor? Qué orgullo debes sentir y qué fuerte estás siendo para sacarlo todo adelante sin ella. Qué injusta es a veces la vida. Por eso debemos seguir manteniéndonos fuertes, en el día a día y en el periódico, para pelear contra las injusticias. Contra aquella no pudimos hacer nada. Ayer, por cierto, ganamos una: la reapertura del caso de Haitam. “Los derechos humanos se pelean en todos lados, Javi, también en Andalucía”, me escribiste en la dedicatoria de un libro.
Nos queda tu legado, el mismo que nos hace denunciar en elDiario.es Andalucía lo que no es justo y el mismo que nos hace valorar las cosas que se hacen bien. Qué gran idea los Premios Gente10, qué acierto reconocer públicamente a la gente normal que hace cosas buenas por el bien común y qué optimismo y agallas tuviste siempre, planteando una gala por la infancia y por el futuro desde aquella tristísima habitación de hospital cuando la vida se te iba y ninguno quisimos creerlo.
Ya me despido, Lucre. Otra vez. Como aquella otra mañana en el hospital donde dijimos que ya hablaríamos, que teníamos que hablar de cosas, aunque quizás los dos ya sabíamos que sería difícil que hubiera una próxima vez. Ah, y gracias. Gracias por hacer un periódico tan bonito y con gente tan bonita que lo único que quiere es que las cosas se hagan bien, que haya más justicia social y más igualdad de oportunidades, con compromiso ético y vigilante del poder. Aquí seguiremos, aunque te echamos de menos, te echo de menos.