Prioridad embrión nacional
Me he levantado con el ánimo conciliador y, como sé que nuestro moderadísimo Juanma Moreno lo estará pasando fatal por el pacto de gobierno con Vox, le traigo una propuesta para aliviarle el verano. Es cierto que a este preclaro centrista le cabe el honor de haber alcanzado el primer acuerdo con Vox en España, allá en el lejano 2019. Sin embargo, en esta ocasión al pobre no le ha quedado más remedio que tragarse la ocurrencia de la prioridad nacional y meter a la extrema derecha en el gobierno. Eso sí, ha tenido el tino, el muy pillo, de entregar a los ultras una Consejería sin importancia alguna, la de Turismo, que en Andalucía no pinta nada. ¿O es que alguien ha visto en los últimos años un turista por aquí? En Málaga ni sabemos lo que es eso.
Por otro lado, ahora su jefe, el gallego con afición a los bulos, ha anunciado que si alguna vez toca poder, ejem, va a extender a todo el país lo del concebido no nacido, última salida antiabortista llegada desde Madrid. A nuestro querido Juanma le están saliendo iniciativas por todos lados, y él no lidera ninguna, pero vengo a proponerle una que le haga ganar enteros. En realidad, más que una iniciativa, se trata de la combinación de esas dos medidas tan particulares. Unamos, por tanto, la prioridad nacional con el concebido no nacido. Si alguien sabe cómo cuadrar el círculo, ese eres tú, Juanma, ¿o acaso no acabas de pactar la derogación de la ley andaluza de memoria al tiempo que rendías homenaje a Blas Infante?
En esta ocasión, querido Juanma, se trata de eliminar, en primera instancia, ese incómodo tufillo a racismo de la prioridad nacional que nos has impuesto en Andalucía. Si el racismo se define por la discriminación de personas, ojo ahí, en función de criterios étnicos, actuemos, en lugar de sobre personas… ¡sobre los embriones!, o mejor, sobre las intenciones de gestar. La propuesta es sencilla, pero exige algunas consideraciones previas.
A fin de cuentas, como sabemos, si algo nos caracteriza a los españoles de abolengo es nuestra histórica pureza genética, libre de mezclas ni contactos entre pueblos. Se me ocurre un eslogan: “Andalucía para los andaluces. Libra a tu descendiente de la prioridad nacional”. ¡Que se chupen esa los de Vox y todos los demás!
Igual te crees que estoy promoviendo un “aborto pantone”, ya sabes, solo entre aquellos que se sitúan en lado más oscurito de la paleta de colores. Dios me libre, que sé que tú eres “provida” (aunque sea principalmente vida nacional). Ahora bien, piensa un momento, ¿cuál fue tu punto débil en la campaña electoral? Exacto, la sanidad pública. Pues bien, podemos matar dos pájaros de un tiro, que la caza sí te mola más. ¿Ves por dónde voy? En España los católicos somos legión enfervorecida, como hemos visto con la visita del Papa Progre II. No obstante, admitamos que también llevamos muchos años, en concreto desde 1968, obviando algunas doctrinas que nos pillan un poco a trasmano. Aquel fue el año de la célebre encíclica Humanae vitae, ese jarro de agua fría que Pablo VI arrojó sobre todos los listos que querían seguir la línea aperturista de Juan XXIII. Bajo el explícito subtítulo de “Sobre la regulación de los nacimientos”, la Iglesia rechazaba la contracepción artificial. Ni el Papa Progre I ni ahora el II le han tocado una sola coma, pero vamos, que menos los kikos, aquí la que más o el que menos se pone un DIU o un condón. Y de momento Dios, pese a Pablo VI, lo ve con buenos ojos. ¿Lo pillas ya o tengo que ser más explícito? Bueno, te lo pongo negro sobre blanco en el siguiente párrafo.
Reflotemos algunos servicios de la Sanidad Pública mediante una campaña fuerte, con eficiencia y sin listas de espera. Esta es la campaña que te propongo, y que va a dejar boquiabiertos, ojipláticos, a la de Madrid y al gallego: ligaduras de trompa y vasectomías a cargo de la seguridad social andaluza para todos los que no sean españoles de pura cepa. A fin de cuentas, como sabemos, si algo nos caracteriza a los españoles de abolengo es nuestra histórica pureza genética, libre de mezclas ni contactos entre pueblos. Se me ocurre un eslogan: “Andalucía para los andaluces. Libra a tu descendiente de la prioridad nacional”. ¡Que se chupen esa los de Vox y todos los demás!
De nada, Juanma.