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Óscar Lago y su disco artesanal tras tocar para Rosalía: “Quería hacerlo para mí y para quien pueda gustarle”

Alejandro Luque

15 de enero de 2026 21:10 h

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En el proceloso panorama discográfico, es habitual que los artistas y sus compañías se devanen los sesos pensando cómo monetizar su trabajo, llegar al público masivo o proyectar giras rentables… Pero también hay músicos que prefieren mantenerse al margen de esa competición y siguen haciendo discos de manera artesanal, sin más pretensión que la de compartir sus canciones con quien quiera escucharlas. Es el caso de Óscar Lago, guitarrista gaditano de dilatada trayectoria, acompañante habitual de grandes estrellas del flamenco, que ha puesto a la venta su primer disco en solitario, De almas tomar, al precio que cada uno quiera darle: la voluntad.

La afición por la sonanta le viene de su padre, que tuvo que dejar de tocar muy joven para entrar a trabajar en una barbería. Pero le transmitió a su hijo el gusto por las seis cuerdas, antes de ponerlo en manos de su primer tutor, el también gaditano Rafael Abujas. También le debe mucho Óscar Lago al lutier Rafael López, El Porras, en cuyo taller de la calle Santo Cristo pasó el guitarrista incontables horas, o Andrés Martínez, de quien sigue aprendiendo todavía hoy. Cuando Cádiz empezó a quedársele chico, se marchó a Barcelona. Pasó en Tokio los preceptivos seis meses que tantos artistas han pasado fogueándose en tablaos, y finalmente se estableció en Sevilla, donde empezó acompañando a bailaores como Javier Latorre o Ángeles Gabaldón.

Lago sonríe al recordar que ha hecho de todo en su oficio, desde tocar en misas en sus inicios a actuar en grandes auditorios. Desde que su carrera empezó a tener proyección, ha acompañado a paisanos ilustres como David Palomar o Encarnita Anillo, así como a nombres consagrados como Guadiana o José Mercé, y sobre todo a grandes bailaores como Jesús Carmona, Juan de Juan, La Lupi, Rubén Olmo, Antonio Canales, María Moreno o, más recientemente, Rocío Molina, quizá la bailaora más cotizada del momento. Paralelamente, Lago ha ido haciendo una andadura como reputado productor, con trabajos para Manuel Parrilla, Manolo Gago, Alfredo Tejada o Juan Requena, entre otros.

En el estudio con Rosalía

Como suele suceder en estos casos, su participación en el último disco de la aclamada Rosalía fue una feliz carambola. “Me llamaron los Makarines, que trabajan a menudo con ella, para que fuera a grabar unas guitarras en los Tempo Estudios de Mairena del Aljarafe, en Sevilla. Rosalía es una persona super natural, tuvimos una charla breve y cercana y entré a grabar como ocho o diez temas, aunque al final ha quedado en el disco solo uno, la Rumba del perdón, que hace con Estrella Morente y Silvia Pérez Cruz. Mi aportación en realidad fue muy básica, pero quedó muy bien. Y me ha sorprendido mucho la repercusión: me ha escrito gente de todo el mundo, hasta familiares de los que ni me acordaba”.

Al margen de estas faenas más o menos vistosas, pero que forman parte de su día a día, Lago llevaba cinco años cocinando a fuego lento su primer disco en solitario. “Empecé a trabajar en ello con la pandemia. A lo largo de los años, vas sacando cosas que te gustan, unas las vas echando a un ladito para el baile, pero otras se van quedando ahí, construyendo lo que son tus composiciones, hasta que te encuentras con un material que puede conformar un álbum”.

Así fue creándose y plasmándose en su estudio De almas tomar, título que comparte con uno de los temas del repertorio, y que el guitarrista dedica “a todas las madres del mundo, porque sin ellas no hay vida”. Dicho repertorio se completa con otras dos canciones, una soleá, dos bulerías, una granaína y una rumba con la colaboración especial de un gran músico manouche como Antoine Boyer. Otros aliados en esta empresa los cantaores Antonio Núñez El Pulga, El Mati, Dani Bonilla y Pepe de Pura, el percusionista de Javier Teruel, los bajistas Ismael Alcina y José Manuel Posada Popo o la batería de David León, así como los arreglos de cuerda de Jesús Lavilla, entre otros.

Difusión limitada

Lo curioso es que, después de ese titánico esfuerzo y de miles de horas de trabajo, Óscar Lago no pretende ni siquiera salir de gira con ese material. “No voy ni a presentarlo. No digo que no se me antoje, pero de momento estoy demasiado ocupado con mis compromisos con Rocío Molina, María Moreno o el saxofonista Antonio Lizana, a quien voy a acompañar este año”, explica. “He hecho el disco solo por la necesidad de vaciarme de mi música y compartirla, de mostrarme al mundo de la única manera que sé, porque soy un desastre con las redes sociales. Pero también soy consciente de que grabar un disco no te convierte automáticamente en un concertista”.

De almas tomar se puede escuchar gratuitamente en la plataforma Bandcamp, y si se quiere adquirir en formato físico, el comprador pone el precio. “La verdad es que quienes crecimos en los tiempos de los discos de antes, no acabamos de encajar mucho en este otro, en el que todo es de usar y tirar, todo tiene que hacerse rápido y entrar rápido. He estado cinco años haciendo esto, y con solo hacer click, desaparece. No sé si la mía es una postura romántica, pero tengo claro que esto quería hacerlo para mí y para quien pueda gustarle”.