'Silenced' se estrena en España: no es tiempo para equidistancias ante el acoso sexual en el sector audiovisual
No es tiempo para la equidistancia. Lo dice la directora de GENERAMMA, Cristina Consuegra, que estrena “con ilusión y responsabilidad” su puesto al frente de este festival dedicado exclusivamente al cine realizado por mujeres. No es tiempo para la equidistancia. Con el machismo. Con la violencia de género. Con la violación de los derechos. Con la violación de los derechos de las mujeres. Y el cine puede y debe contarlo. Así lo creen en GENERAMMA, que con cinco ediciones a sus espaldas, grita a los cuatro vientos que, contra la dignidad de las personas (en general) y contra la dignidad de la mujer (en particular) no caben medias tintas.
Lo hace con el compromiso de sus socias, de sus fieles espectadoras (y espectadores) y, por supuesto, con una programación que viene hablando por sí sola, no solo dando un lugar de honor a las cineastas que ya recorrieron un importante camino profesional –como es el caso de Ángeles González-Sinde, que clausura el festival con Después de Kim– o que comienzan el suyo –como es el caso de Marta Matute y su ópera prima, Yo no moriré de amor–.
Ambas películas dan el tono de una programación que, a lo largo de cinco días, está reafirmando la memoria histórica de Andalucía, homenajea a algunas de sus grandes cineastas y profesionales –como la compositora Isabel Royán, la directora Josefina Molina o la fallecida cineasta Concha Barquero– o que, a través de sus películas, mira cara a cara los grandes retos de la sociedad actual, entre ellos todas las violencias que se siguen ejerciendo de manera sistemática, y en todo los ámbitos y rincones del planeta, sobre las mujeres.
El compromiso de GENERAMMA no es papel mojado. Al fin y al cabo, ostenta la singularidad de ser el único festival organizado por una asociación feminista de cineastas –AAMMA–, para la que la lucha contra el acoso y las violencias sexuales en el sector se traduce en numerosas medidas: un manual de prevención (¡Corten!, un completo manual coordinado por Blanca Rey), la creación de espacios seguros para las víctimas, la generación de protocolos y una investigación que arrojó un dato alarmante: el 80% de las profesionales participantes había presenciado o experimentado situaciones de acoso o violencia sexual.
Es así como la asociación ha establecido mecanismos para luchar contra dichas agresiones en el sector, sin importar que el agresor se siente en el despacho de dirección de un festival, dirija películas o sea el director general de una productora. La red de AAMMA trabaja, día a día, para proteger a las profesionales que han sido víctimas de estas agresiones.
En ese contexto, cobra todo el sentido del mundo que el equipo de GENERAMMA haya programado para este viernes una de las películas más significativas de los últimos años: el documental Silenced. La película australiana, dirigida por Selina Miles, se pregunta qué ocurrió tras el #MeToo y cómo las víctimas (mujeres, recordemos) se tuvieron que enfrentar a nuevas –y sutiles– formas de silenciamiento, como las leyes de difamación. El mensaje del establishment machista era demoledor: si denuncias, te perseguiremos, intimidaremos y arruinaremos tu vida.
Los casos de Amber Heard, Brittany Higgins o Catalina Ruiz-Navarro sirven así de hilo conductor para denunciar las consecuencias personales y profesionales que supone denunciar que un ‘compañero’ del sector te ha violado, agredido o cometido algún otro tipo de abuso contra ti.
GENERAMMA se ha posicionado así como un espacio de encuentro, diálogo y denuncia, que queda maravillosamente representado a través del cartel de este año: una ilustración de la artista Ana Jarén, que en su detallista estilo, nos muestra a cuatro mujeres de diferentes edades y procedencias desayunando y charlando animadamente en la inconfundible Plaza Mayor de Chiclana.
Un tiempo de diálogo y compromiso. Sin equidistancias.