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Las migraciones, los inmigrantes y el calentamiento global

En el mundo animal sucede como en el de los humanos, las migraciones y las expansiones de la distribución de una especie, son un proceso natural, al que se llega por diferentes motivos.

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'Callinectes exasperatus', cangrejo azul, especie de cangrejo de América del Norte, ejemplar pescado recientemente en la playa de Valdelagrana, Bahía de Cádiz.

'Callinectes exasperatus', cangrejo azul, especie de cangrejo de América del Norte, ejemplar pescado recientemente en la playa de Valdelagrana, Bahía de Cádiz.

Hay procesos de migración con una determinada periodicidad y que desplazan a toda o a una parte de la población a una zona distante por un tiempo determinado, buscando alimento, una mejor temperatura o un lugar adecuado para reproducirse. Pasado ese tiempo se produce el viaje de regreso al lugar de origen, donde se continúa o completa el ciclo vital hasta que llega el momento de la siguiente migración. Son en general viajes de ida y vuelta, en ocasiones muy largos y que ponen a prueba la resistencia de los individuos, aunque los beneficios que se esperan obtener en el destino hacen que merezca la pena los riesgos y dificultades del viaje. No todos los que lo inician lo completan, incluso para algunas especies son viajes solo de ida, que realizan únicamente una vez en su vida y sólo mas tarde sus descendientes regresarán.

Hay otros que son movimientos expansivos, y para estos hay también diferentes motivos. En general casi todas las especies (a excepción de la humana, que incluso puede abandonar el planeta) están confinadas a determinadas zonas por unos límites que pueden estar marcados por su biología o barreras geográficas, y solo unas pocas se consideran cosmopolitas. Los limites geográficos pueden ser un océano, para un especie terrestre que habita en una isla, o a la inversa la tierra que rodea un lago para una especie acuática. Unas cadenas montañosas que rodean un valle podrían ser los límites para una especie que aun siendo terrestre no pudiera superar esas alturas, y ahí empezaríamos a ver las limitaciones impuestas por la biología.

Con este razonamiento se podría pensar que especies como las aves que se desplazan por el aire, o los peces por el mar, no tendrían límites; ya que ambos medios se presuponen un continuo (aunque no sea cierto, existen corrientes, y otras discontinuidades). Pero de nuevo entra en juego la biología, la adaptación a determinado régimen de temperaturas, hábitats (vegetación, sustrato, etc.), o a un recurso concreto, un tipo de alimento que se encuentra en una zona determinada, por ejemplo. Y esto nos lleva a recordar que las especies interaccionan unas con otras y con el medio, a veces de forma muy compleja, y que también estas relaciones marcan sus capacidades dispersivas, su movilidad. Pero a las especies cuya distribución se encuentra delimitada por estos condicionantes geográficos y/o biológicos, un cambio en las condiciones les permitiría expandirse a otras zonas limítrofes, aumentar su distribución e incluso su número.

Después de este preámbulo podemos entender mejor el efecto del calentamiento global sobre la distribución de las especies y sus movimientos migratorios. Especies que migraban durante los periodos fríos a zonas más cálidas ya no necesitan hacerlo o lo hacen a zonas menos alejadas. Aquellas que se reproducían en periodos cortos en los que la temperatura era la adecuada ahora pueden hacerlo en periodos más amplios. Las que no podían expandirse hacía el norte por las bajas temperaturas ya pueden hacerlo. Este caso en concreto se conoce como "tropicalización" y es algo que ya se está observando con claridad en las Islas Canarias, y el sur de la Península Ibérica.

El ser humano y los avances

Al calentamiento global hay que añadir otro hecho. El ser humano ha avanzado mucho en sus medios de comunicación, por tierra, aire y mar. Cada día son más rápidos y pueden desplazan mayores volúmenes de carga, y de forma consentida o accidental también se transportan otras especies. Por tanto ya no son necesarios largos viajes migratorios o esperar a que cambien las condiciones que permitan la expansión, ahora especies originarias de zonas muy alejadas pueden ser introducidas en cualquier otra parte del planeta, aunque llegan sobre todo a zonas bien conectadas y con gran tráfico aéreo, marítimo o terrestre. Si en esas zonas se dan las condiciones adecuadas pueden establecerse. Estas especies introducidas, llamadas invasoras, exóticas, o aliens, se consideran la segunda causa de pérdida de biodiversidad, tras la destrucción de hábitats.

En nuestro Grupo de Investigación estudiamos las poblaciones de macroinvertebrados marinos de las costas de la Península Ibérica, especialmente los crustáceos decápodos. Y en los últimos 20 años hemos asistido a un claro aumento exponencial de la llegada de especies exóticas, tanto introducidas de forma involuntaria por el ser humano (procedentes fundamentalmente de Asia y Norteamérica), como por expansiones desde el sur de especies que hasta ahora tenían su límite en la zona norte de África. En ambos casos el cambio en las condiciones del medio juega un importante papel, ya que cuando antes llegaban no podían instalarse, mientras que ahora pueden sobrevivir e incluso reproducirse.

De momento, irónicamente, estas nuevas especies de cangrejos y camarones que se han introducido en la Península Ibérica aumentan la biodiversidad de este grupo en nuestras aguas, pero a largo plazo podrían ser responsables de la desaparición de especies nativas, bien sea por competencia directa por los recursos como por el contagio de enfermedades para las que las especies nativas no están preparadas.

Las Administraciones están preocupadas por este tema, ya que estás especies suelen acarrear importantes pérdidas económicas, problemas de salud humana y ambiental, plagas, etc.,y se empiezan a implementar medidas para paliar estaproblemática. En el caso de las especies acuáticas es muy difícil, por no decir imposible, la erradicación de una especie una vez que se ha establecido y se reproduce en la zona, por todo ello las únicas medidas verdaderamente efectivas son la prevención (evitando que lleguen), y el mantener unas buenas condiciones ambientales que favorezcan a las especies nativas frente a las exóticas. Desgraciadamente, esto requiere de iniciativas que pueden conllevar medidas impopulares o difíciles de implantar en momentos de crisis económica.

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