Montero afila el colmillo al PSOE andaluz para ejercer una oposición dura a Moreno aprovechando su dependencia de Vox
Han tenido que pasar casi siete años y medio desde que cristalizó la pérdida del Gobierno andaluz por el PSOE para que el partido asuma de una vez por todas que no está en el poder y que, por tanto, tiene que hacer una verdadera oposición. Y para ello se anuncia una política con más colmillo, dispuesta a golpear en las contradicciones que se dan por seguro que aflorarán –sobre todo en la gestión de los servicios públicos– por la dependencia que el PP andaluz tiene de Vox para poder gobernar Andalucía los próximos cuatro años. El objetivo: desgarrar el traje moderado de Juan Manuel Moreno.
Así lo apuntan fuentes de la dirección socialista, que inciden en que ahora se trabaja en una estructura de partido más correosa, preparada para hacer oposición de verdad. Para ello se ha desmontado una formación que seguía construida para gobernar -es lo que hizo durante 37 años ininterrumpidos-, a la espera de unas órdenes desde San Telmo que ya hace tiempo que dejaron de llegar. Es decir, el cerebro del partido estaba en la Junta y por lo que se ve seguía allí, de ahí que lo primero en esta nueva etapa sea aterrizar la organización a la crudeza de la oposición. Para enterarse han sido necesarias tres derrotas autonómicas consecutivas -2018; 2022 y 2026- y cavar el suelo electoral del PSOE andaluz hasta los 28 diputados (llegaron a tener 61 de 109).
De momento, la capitana de la nave va a ser la secretaria general, María Jesús Montero, que este martes ha reaparecido en la escena pública andaluza 16 días después de las elecciones del pasado 17 de mayo, cuando los socialistas cosecharon el peor resultado de su historia. “Aquí estoy”, ha repetido ante la prensa en el Parlamento cuando se le ha preguntado por esta ausencia de dos semanas largas, que ha dedicado a un “trabajo interno” para analizar “qué nos han dicho los ciudadanos en las urnas”. Lo que se busca así es acometer “mejoras” en los órganos del partido y afinar “cuáles son los elementos prioritarios sobre los que tiene que pivotar” su labor de oposición.
Moreno “es el que tiene que mover ficha”
“Yo voy a ser la que ejerza la oposición al señor Moreno Bonilla”, ha subrayado Montero, es decir, que “no hay ninguna novedad respecto a la hora de ruta que teníamos trazada desde el primer día”. Por ello, y ante el cuestionamiento por estos 16 días fuera del primer plano, la líder socialista le ha dado la vuelta a la situación y ha puesto el foco en que el mismo tiempo lleva desaparecido en combate Juan Manuel Moreno, “que es el que tiene que mover ficha” para formar Gobierno y “poner en marcha Andalucía”.
“No sé si es que no ha digerido los resultados electorales o no los acepta”, lo cierto es que hasta Vox le reprocha que no dé el primer paso de contactar con ellos para negociar una investidura para la que no hay fecha. Sí la tiene la constitución de la Cámara, el próximo 11 de junio, dominada con holgura por el bloque conservador gracias a la suma de los parlamentarios de PP (53) y Vox (15), y teniendo en cuenta que la mayoría absoluta está en los 55.
En la dirección socialista están convencidos de que en cuanto se inicien las conversaciones entre ambos partidos empezarán a estallarle a Moreno las costuras de su traje de moderación, un deshilachado que –ya quedó dicho– se quiere agrandar con una oposición más recia, más de combate. Para ello, se considera que se cuenta con un grupo parlamentario más preparado para esta tarea, empezando por una María Jesús Montero curtida en ocho años de tensos pulsos en el Congreso.
¿Los problemas? “Hay muchos motivos”
Las mismas fuentes dan por hecho que, salvo sorpresa, Pedro Sánchez agotará la legislatura, lo que situaría las elecciones generales en el verano de 2027 y, por lo tanto, después de unas municipales que se celebrarán el próximo 23 de mayo. En este sentido, no se considera generalizado el runrún entre los alcaldes para que el orden sea justo al revés, y es que esta lógica –que da por hecho un descalabro en las generales– tampoco sería la mejor tarjeta de presentación para las municipales. De hecho, se recuerda que en 2023 las cosas le fueron mejor a Sánchez que a muchos aspirantes a regidor.
En cuanto a qué es lo que falla en el partido para encadenar ya tres legislaturas en la oposición, se apunta que no es cuestión de apretar un único tornillo, sino que son muchos los que fallan. La propia Montero ha verbalizado una idea parecida al señalar que la explicación de la derrota del 17M “es multicasual, no hay una única causa”. “Hay muchos motivos”, ha incidido, poniendo el acento en que se van a “incorporar ámbitos de mejora que están bajo nuestro control” para “seguir trasladando confianza en los ciudadanos hacia el PSOE”.
La secretaria general, que ha puesto el acento en la preparación de las municipales para volver a gobernar en ciudades como Sevilla, sí ha apuntado que entre estos elementos de mejora están una “coordinación efectiva” en todos los ámbitos del partido –desde el federal al local– y una mayor “presencia en el territorio”. En este punto, desde la dirección se subraya que a ello va a ayudar que, al contrario que en etapas anteriores, los secretarios generales provinciales no van a tener escaño, excepción hecha de un Josele Aguilar por Málaga que no obstante parece apuntar a presentarse como alcalde.
Mejor situación para ejercer la oposición
Fuentes socialistas consideran que, pese al descalabro, el 17M se produjeron tres buenas noticias: por un lado, Moreno perdió la mayoría absoluta, hubo mayor participación y se frenó la “hemorragia de votos”. El PSOE, en efecto, superó los 947.000 apoyos frente a los 888.000 de 2022, casi 60.000 más achacables precisamente a esa mayor participación ya que cayó en porcentaje (del 24,09 al 22,71%) y en escaños, de 30 a 28.
En este contexto, Montero ya ha marcado las prioridades: hacer hincapié en el “deterioro paulatino” de la sanidad y la educación pública, de la la dependencia y la “nula política de vivienda” del Gobierno andaluz. Mientras, toca tomar decisiones que se irán anunciando, como qué socialista estará en la Mesa del Parlamento (para lo que el PP no ha llamado ni al PSOE ni a ningún otro partido de izquierda) o si Susana Díaz y Juan Espadas repiten como senadores.
En estas aguas se mueve la nave socialista, cuando el calendario dice que en mes y medio, el 17 de julio, se estrena La Odisea de Christopher Nolan, que relata las desventuras del héroe homérico para volver a su reino de Ítaca tras la guerra de Troya. Aquel periplo le llevó sus diez años, y una sensación parecida tienen en el PSOE tras el naufragio el 17M que les condena a purgar de nuevo en la oposición, en la que van a encadenar 12 años. Superarán así el tiempo de desventuras de Odiseo, el Ulises de los romanos, que además estuvo lejos de Ítaca otra década de guerra en Troya hasta que se sacó el caballo de la manga. Y todavía hay quien se tienta la ropa para que no cambiar de libro y abrir al relato bíblico de ese Moisés invirtiendo 40 años en atravesar el desierto...