El PSOE andaluz aplaza la catarsis hasta después de las municipales y descarta la “abstención técnica” en la investidura de Moreno
El PSOE andaluz es un soldado con dos brazos rotos que el domingo por la noche se puso a aplaudir la victoria amarga de Juanma Moreno. Para ellos el “objetivo fundamental” en estas elecciones, explicaron este lunes, era que la participación aumentase significativamente e hiciera perder la mayoría absoluta al PP.
Los socialistas dan por “cumplido” ese objetivo, aunque no sea imputable a su resultado electoral, el más bajo de su historia (caen de 30 a 28 diputados y del 24 al 22,7% del escrutinio). A toro pasado, reconocen que las encuestas les tenían la moral desgastada y que auspiciaban un resultado mucho peor que el que han obtenido.
Doce horas después de la debacle, María Jesús Montero ha reunido a su ejecutiva, a puerta cerrada, en la sede del PSOE andaluz, en la calle San Vicente de Sevilla, adónde han ido llegando, uno a uno, los dirigentes con caras largas. Los socialistas han optado por relativizar la autocrítica y se aferran a un incremento de 49.000 votos, que en parte se debe a la mayor participación, pero es cierto que es el primer repunte en unas autonómicas desde 2018.
También han postergado la catarsis que todos ellos, la primera Montero, mascullan desde el domingo por la noche, conscientes de que un partido con 147 años de historia, que fue hegemónico en Andalucía durante 37 años, no representa hoy una alternativa real al PP de Moreno ni al bloque de las derechas, que copa 68 de los 109 escaños del Parlamento. Ese análisis, aunque haya empezado ya a circular entre dirigentes, alcaldes y cuadros medios, se aplazará un año, hasta después de las municipales, en mayo de 2027.
Ahora lo que toca es un cierre de filas de libro. Ocurrió igual tras la derrota de Juan Espadas en las andaluzas de 2022, cuando Moreno logró una mayoría absoluta rotunda, de 58 escaños, y se impuso 19 puntos por delante del PSOE. Entonces, como ahora, algunas voces internas advirtieron de que el partido arrastraba, desde 2009 o 2010, “un error de diagnóstico” de su crisis interna y “problemas de visión” para interpretar la debilidad del socialismo andaluz.
En 2010, la crisis financiera internacional golpeó de lleno el Estado de Bienestar, obligó a hacer recortes drásticos en el gasto público y las comunidades autónomas, gestoras directas de la sanidad, la educación y las políticas sociales, encajaron el mayor desgaste ante la ciudadanía. El PSOE andaluz, pilotado por José Antonio Griñán, perdió por primera vez las elecciones andaluzas contra el PP de Javier Arenas en 2012, pero pactó con Izquierda Unida para seguir gobernando. Tres años después, en 2015, el PSOE de Susana Díaz volvió a pactar, esta vez con Ciudadanos, para seguir en el poder.
En 2018, los socialistas miraron a su derecha y a su izquierda y ya no tenían con quién pactar. Por primera vez el bloque conservador, fragmentado en tres partidos -PP, Ciudadanos y Vox- sumaban más que el bloque progresista y propiciaron la alternancia política en la Junta de Andalucía. Desde entonces, la federación más numerosa del PSOE ha cambiado tres veces de secretario general y de candidato a las autonómicas, sin lograr recuperar la credibilidad ante los andaluces como alternativa de gobierno.
Montero no ha comparecido este lunes ante los medios, aunque horas antes de reunirse con su ejecutiva ha concedido una entrevista a la Cadena Ser, donde ha confirmado que se tomará posesión de su escaño en el Parlamento andaluz -tras renunciar a su acta en el Congreso- y será la líder de la oposición a Moreno. Le han preguntado si se quedará los cuatro años que dure la legislatura y la líder del PSOE-A no ha querido aventurar tanto tiempo su futuro. “En política eso es mucho tiempo”, dijo.
La exvicepresidenta del Gobierno y exministra de Hacienda lleva 24 años ininterrumpidos gobernando, primero en la Junta de Andalucía, en las administraciones de Manuel Chaves, José Antonio Griñán y Susana Díaz, y los últimos ocho años en el Ejecutivo de Pedro Sánchez. Ahora tiene 60 años y si la legislatura que ahora echa a andar se agota, tendrá edad de jubilarse cuando termine.
Montero es la menos orgánica de todos los secretarios generales que han ocupado el puesto en el PSOE andaluz, aunque ahora mismo siga ostentando el segundo rango en la dirección federal, después de Sánchez. Tal es así, que no tuvo miedo de nombrar como número dos de su ejecutiva regional a una dirigente joven, que representa un claro salto generacional, como la onubense María Márquez. Muchos intepretaron que estaba allanando el camino a una posible “delfina”, y ella misma fomentó esa idea.
Pero el PSOE andaluz está a años luz de esa encrucijada, porque por delante circula, otra vez, un calendario electoral endiablado: en 2027, si no hay un adelanto de las legislativas, los socialistas andaluces volverán a hacer campaña por Sánchez y por sus alcaldes. El secretario de Comunicación del PSOE-A, Fernando López Gil, es quien ha comparecido este lunes tras la ejecutiva, y ha hecho especial hincapié en centrar todos los esfuerzos de la organización en la próxima campaña de las municipales.
López Gil también ha hecho una lectura algo condescendiente del resultado del PSOE-A en las urnas: “El primer objetivo era quitarle la mayoría absoluta al PP y eso se ha conseguido. Hemos conseguido que la gente vaya a votar. Hemos ido a cada vivienda, a cada buzón, pretendíamos rescatar los servicios públicos, y ese mensaje a calado”, ha dicho, aunque el aumento de casi nueve puntos de participación se debe, sobre todo, al crecimiento espectacular de Adelante Andalucía, que ha duplicado sus votantes y multiplicado por cuatro sus diputados, pasando de dos a ocho.
El diputado electo por Cádiz ha insistido que la pérdida de la mayoría absoluta de Moreno “abre un escenario distinto en Andalucía”, una ventana de oportunidad para lograr lo que ha sido imposible en cuatro años: minar la credibilidad del dirigente popular como un hombre “moderado del PP”. También ha destacado que “el bloque de la derecha es más débil y el de izquierdas es más fuerte”, y ha insistido en que las derechas tienen fidelizado a sus votantes, pero han tocado techo -en torno a 2,3 millones de votos juntos-, mientras que las izquierdas, “especialmente el PSOE”, aún tienen un “déficit” ahí.
Los socialistas han empezado ya la campaña de desmontaje del “personaje Juanma Moreno”, poniendo el foco en la compleja negociación que se abre ahora entre PP y Vox para la investidura y la formación de Gobierno. Por si hubiera alguna duda, López Gil ha descartado de plano la posibilidad de una “abstención técnica” de los 28 diputados del PSOE para hacer presidente a Moreno: “No existe ninguna posibilidad de que el PSOE se abstenga para que gobierne un partido que se ha dedicado a destrozar la sanidad pública y tiene como eje de acción desmantelar las políticas públicas”, ha zanjado.
Los de Montero esperan que ahora uno de los dos protagonistas del nuevo ciclo -o bien Moreno o bien Abascal- “tenga que desmentirse y no cumplir la palabra que dieron en campaña”. “Moreno dijo que iba a gobernar en minoría, sn Vox, y que la prioridad nacional no iba a ser parte de la agenda política del PP. Y Vox dijo que iba a entrar en el gobierno, y que la prioridad nacional iba a ser el eje de la acción del nuevo gobierno”, ha recordado.
El PSOE andaluz, ha subrayado López Gil, inicia ya “la tarea de construir una alternativa de gobierno, primero para las municipales y luego para las generales”. “El futuro no es el que era antes de las elecciones, Moreno sale muy debilitado y desacreditado, se ha dedicado a presumir mucho de ese estilo de política en platós de televisión, y sale muy tocado, pasamos de la 'Vía andaluza a la vía Abascal”, ha concluido.
El PSOE ha convocado su comité federal el próximo 27 de junio y, justo después, los socialistas andaluces se verán en el primer Comité Director, máximo órgano de decisión entre congresos, que será el primer cónclave a gran escala para valorar el resultado de las andaluzas. Como ha ocurrido una y otra vez en el pasado, no se espera que los de Montero entren en catarsis o abran en canal el partido para buscar un diagnóstico y renovar su proyecto y su equipo. La prioridad ahora es “recuperar alcaldías socialistas” y que el próximo Gobierno de España “siga siendo progresista”.
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