El PSOE toca fondo en Andalucía y se consuela con la pérdida de la mayoría absoluta del PP

El PSOE toca fondo en Andalucía. La candidatura de María Jesús Montero obtiene el peor resultado de la historia en unas autonómicas andaluzas. Con más del 99% del voto escrutado, los socialistas consiguen 28 parlamentarios, dos menos de los que obtuvo Juan Espadas hace cuatro años, cuando ya marcó el suelo de un partido que fue hegemónico durante cuatro décadas y que llegó obtener cotas de poder de hasta 66 escaños. Montero, que sí ha superado en número de papeletas los resultados de Espadas, cosecha sin embargo dos puntos y dos parlamentarios menos como efecto del aumento de la participación. De esta forma, ahonda aún más en ese suelo histórico del PSOE-A, que nunca en los 46 años de autonomía había sufrido una derrota tan dura.

La sensación de naufragio es total: derrota en todas las provincias –incluidos bastiones de antaño como Sevilla o Jaén–, una distancia sideral en votos (casi 790.000) y escaños (25) con Juanma Moreno y la evidencia de que el bloque de derechas continúa inexpugnable en Andalucía a pesar de la mejoría a la izquierda del PSOE gracias a la candidatura andalucista de Adelante. Al final, la cosecha de Montero ha sido peor que la de Susana Díaz en 2018 y que la de Juan Espadas en 2022.

Y a pesar de la debacle, en Ferraz y en Moncloa trasladan una sensación de cierto alivio. Primero, porque los últimos sondeos internos dibujaban un escenario aún más catastrófico para los socialistas, con vaticinios de caída hasta los 24 o 25 parlamentarios. Y sobre todo porque Juanma Moreno y el PP han visto frustrada su expectativa de revalidar la mayoría absoluta.

Vox desgastará ahora al PP

Que los de Feijóo se vean abocados ahora a una nueva negociación de investidura con la extrema derecha de Vox ya supone, a ojos del PSOE, algo mínimamente parecido a una victoria, aunque más estratégica que política. Los socialistas ponen el foco en que, a partir de mañana, el máximo exponente de la llamada “vía moderada” del PP, Juanma Moreno, tendrá que arremangarse para dialogar con la ultraderecha de políticas xenófobas como la prioridad nacional sanitaria. Y que eso, indefectiblemente, implicará un desgaste claro tanto para el propio presidente de la Junta de Andalucía como para el líder del PP.

Descartada de plano ningún tipo de consecuencia política de los resultados de este domingo en la legislatura de Pedro Sánchez, el gran incendio del PSOE se circunscribirá, fundamentalmente, al revuelo orgánico que ya se espera en Andalucía. La digestión de esta catástrofe política para una formación que durante 37 años solo ha conocido la victoria y el poder se prevé larga y, nuevamente, azarosa. Y ni siquiera nadie en las primeras horas era capaz de asegurar entre las filas socialistas qué pasará de ahora en adelante con el liderazgo de María Jesús Montero.

Desde el PSOE andaluz se hace un análisis muy similar al que llega desde Ferraz: el “primer objetivo”, que era quitarle la mayoría absoluta a Moreno, se ha conseguido, pero no así el segundo, que evidentemente era mejorar los resultados de 2022. Es la cuarta vez desde la restauración de la democracia que se queda por debajo del millón de sufragios (no llega a los 950.000) desde la restauración de la democracia, tras las autonómicas de 2022 y las europeas de 2014 y 2024.

Montero “toma nota” de unos resultados que “no son buenos”

A ello se une que se consideran puestas las bases para una verdadera unidad del partido, rota desde los tiempos de los enfrentamientos entre Pedro Sánchez y Susana Díaz. Y se da por hecho que el Gobierno andaluz será ahora más inestable, y que si consigue asentarse será haciendo concesiones que erosionarán el perfil moderado de Moreno, lo que se considera una oportunidad para plantar batalla en el Parlamento y aglutinar más al electorado de izquierdas.

Pero mientras se hacen todas estas cábalas, la contundencia de lo ocurrido este 17M es inevitable, y así lo ha confesado la propia Montero, que ha garantizado que “toma nota” de que “no son buenos” porque “el PSOE siempre sale a ganar porque representa la mayoría social y quiero tener su confianza”. “Analizaremos con detalle los resultados, somos un partido que aprende, que está permanentemente en el ámbito de la mejora”. La candidata socialista ha apuntado también que ha llamado a Moreno pera felicitarlo personalmente por su victoria.

“Los ciudadanos nos colocan en la oposición, y desde ahí vamos a ejercer con toda nuestra iniciativa y capacidad para mantener el mayor patrimonio público de Andalucía”, que son sus servicios públicos. “El PSOE hace oposición con rigor”, ha apostillado, pero ha garantizado “nuestro compromiso firme de seguir luchando por Andalucía” en cuestiones clave como sanidad, educación, dependencia o vivienda. “A seguir aprendiendo y a trasladar a los ciudadanos que somos la única alternativa real a la derecha”, ha apostillado

Montero inicia así una nueva etapa tras un periplo como candidata en el que tuvo una alfombra roja orgánica. Consciente de su falta de apoyos internos, Espadas renunció en enero de 2025 cuando no llevaba ni tres años como secretario general de los socialistas andaluces, que pusieron todas las velas en el altar de Montero. El que fuese alcalde de Sevilla se fue consciente de que no había conseguido sus objetivos de movilizar al electorado –que en 2023 sí despertó para darle 580.000 votos más a Pedro Sánchez para mantenerlo en La Moncloa– y unir al partido, pero creía que sí se había logrado “recuperar la calle”. Lo ocurrido este 17M evidencia que eso también queda todavía lejos.

El PSOE-A intentará ahora su enésimo reseteo de los últimos años. El problema está sobreanalizado y se conocen los puntos débiles, pero el partido es hoy como un enfermo al que el médico le ha diagnosticado la enfermedad, pero que no acierta con el tratamiento. Ni el evidente malestar con los servicios públicos (especialmente sanidad, educación y dependencia) ha servido para galvanizar y movilizar un voto de castigo contra Moreno, cuyo desgaste ha supuesto la pérdida de la mayoría absoluta y el descenso de cinco escaños que, sin embargo, no han puesto ni siquiera en riesgo su amplísima victoria.