Jaén transforma su mar de olivos en una experiencia para recorrer, descubrir y vivir

Fran Cano

21 de septiembre de 2026 10:36 h

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Hay muchas formas de contemplar el mar de olivos de Jaén. Tantas como se quieran. Desde lo alto de un mirador, mientras el paisaje se pierde en el horizonte. Caminando junto a algunos de sus olivos más singulares. Pedaleando por la Vía Verde del Aceite. Entrando en una almazara para conocer cómo se elabora un aceite de oliva virgen extra o descubriendo los vestigios de una explotación oleícola de época romana.

El olivar deja así de ser únicamente el paisaje que acompaña al viajero durante su recorrido por la provincia para convertirse en el propio motivo del viaje. Y sobre esa idea se construye el Plan de Sostenibilidad Turística en Destino (PSTD) OleotourJaén, gestionado por la Diputación Provincial de Jaén y dotado con una inversión global de 4,5 millones de euros, financiada a través del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia Next Generation EU del Gobierno de España.

El proyecto persigue consolidar Jaén como un destino de referencia internacional en oleoturismo a partir de un recurso que prácticamente define su territorio: el olivar. Paisaje, cultura, gastronomía, patrimonio, naturaleza y formas de vida confluyen en una estrategia que pretende transformar ese enorme “mar de olivos” en una experiencia turística reconocible.

El resultado se concreta en cifras: más de 170 experiencias oleoturísticas, una red de 130 miradores, más de un centenar de empresas y entidades integradas en el Club de Producto OleotourJaén y actuaciones repartidas por numerosos municipios de la provincia.

Un paisaje para contemplar

Convertir el paisaje en una experiencia es uno de los grandes ejes de OleotourJaén. Y para contemplarlo, nada más directo que buscar altura.

El plan ha configurado una red provincial integrada por 130 miradores desde los que acercarse a las distintas caras del olivar jiennense. Algunos de estos espacios incorporan además recursos digitales e inmersivos, como audioguías, hologramas, infografías o miradores virtuales en 360 grados.

La intervención va más allá de acondicionar lugares desde los que tomar una fotografía. El propósito es ayudar al visitante a interpretar lo que tiene delante y comprender cómo el olivar ha modelado durante generaciones el paisaje, la economía y la propia identidad de la provincia.

Dentro de esta red se encuentran miradores artísticos creados en municipios como Úbeda, Jaén, Porcuna, Chiclana de Segura, La Bobadilla, Arjona, Orcera o Albanchez de Mágina. A ellos se añaden enclaves especialmente vinculados al paisaje, entre ellos Iznatoraf, Baños de la Encina o Siete Pilillas. También se han señalizado turísticamente miradores al paisaje olivarero en 17 localidades.

Caminar por el corazón del olivar

Pero el mar de olivos no está pensado únicamente para observarlo desde la distancia. También puede recorrerse. OleotourJaén incorpora senderos experienciales para realizar a pie o en bicicleta que conducen al visitante hacia árboles singulares, caminos históricos y espacios patrimoniales.

En estos recorridos aparecen nombres propios del olivar jiennense. El Acebuche de La Iruela, la Estaca Grande de Martos, el Olivo de Fuentebuena de Arroyo del Ojanco o el Olivo de la Era de la Zarza de Castillo de Locubín forman parte de una propuesta que pone el foco sobre ejemplares reconocidos por su valor natural, histórico, cultural o paisajístico.

Las rutas se adentran también en lugares como las Torres de Santa Catalina de Orcera o el patrimonio de Arjona y alcanzan itinerarios de mayor recorrido, como el Camino Natural Vía Verde del Aceite o el camino Antonio Machado entre Úbeda y Baeza.

Mesas interpretativas y paneles permiten completar la experiencia y conocer qué hay detrás de un paisaje que, para quien vive en Jaén, puede resultar cotidiano, pero que constituye uno de los elementos más reconocibles de la provincia para quien llega desde fuera.

Carreteras entre olivos

Incluso el desplazamiento entre destinos puede formar parte de la experiencia. El plan ha seleccionado cerca de una veintena de vías pertenecientes a la red provincial para configurar una red de carreteras paisajísticas por el mar de olivos.

Los itinerarios atraviesan distintos puntos de La Campiña y Sierra Sur, La Loma, El Condado, las Sierras de Cazorla, Segura y Las Villas y Sierra Mágina. El viaje por carretera se convierte así en otra manera de descubrir la diversidad de un paisaje que cambia según la comarca, la altitud y la estación del año.

El vínculo entre Jaén y el olivar tampoco comienza en el presente. Una parte de OleotourJaén mira precisamente hacia ese pasado.

Entre las actuaciones se encuentra la recuperación y puesta en valor del yacimiento arqueológico de la almazara romana de Los Robles, en Jaén, un espacio que permite conectar la actividad oleícola actual con una historia que se remonta siglos atrás.

El programa incorpora igualmente la rehabilitación del hangar ferroviario de Martos para convertirlo en centro de servicios cicloturistas, así como actuaciones en el Museo Terra Oleum de Geolit.

En Úbeda, la hospedería El Blanquillo acogerá la nueva sede del Centro de Interpretación del Olivar y del Aceite.

También se interviene en el Camino Natural Vía Verde del Aceite, con mejoras en los tramos de Jaén y Alcaudete. En este último municipio se incluyen la rehabilitación del quiosco y del edificio de la estación, mientras que Martos y Alcaudete cuentan con nuevas bicicletas vinculadas a la oferta cicloturista.

170 formas de vivir el oleoturismo

Un destino turístico no se construye solamente con infraestructuras. Necesita empresas capaces de convertir sus recursos en experiencias que el viajero pueda reservar y disfrutar.

Más de 250 profesionales han participado en acciones de formación destinadas a reforzar la competitividad del sector. Los programas abarcan desde procesos de mentoring hasta talleres sobre sostenibilidad, accesibilidad, gastronomía sostenible, digitalización, organización y comercialización de experiencias. Y a ello se suman encuentros de networking y acciones de cooperación empresarial.

Una pieza central de este proceso es el Club de Producto OleotourJaén, que reúne a más de un centenar de empresas y entidades relacionadas con este segmento turístico.

Almazaras, cooperativas y otros establecimientos y servicios vinculados al territorio conforman una red que ha permitido articular más de 170 experiencias oleoturísticas. El visitante puede construir así un viaje alrededor del aceite que va mucho más allá de comprar una botella de AOVE.

Conocer al viajero para transformar el destino

La transformación del oleoturismo jiennense tiene también una vertiente menos visible para quien visita la provincia: los datos.

OleotourJaén contempla la creación de un observatorio específico dedicado a este segmento turístico. Su finalidad es conocer mejor tanto la oferta disponible como el comportamiento y características de la demanda para facilitar la toma de decisiones basada en información.

La inteligencia turística se convierte así en otra herramienta para conocer qué busca el viajero, cómo se mueve por el territorio y qué posibilidades existen para seguir desarrollando el producto.

Del cultivo al destino

Detrás de los miradores, las rutas y las experiencias aparece una misma idea: hacer visible todo aquello que rodea al aceite antes y después de llegar a la mesa.

El PSTD OleotourJaén busca que el viajero contemple el olivar no solo como un cultivo, sino como un paisaje cultural que explica buena parte de Jaén. Y que pueda aproximarse a él desde múltiples perspectivas: caminando, pedaleando, degustando un AOVE, entrando en una almazara, recorriendo una carretera entre olivos o deteniéndose frente a un árbol que acumula siglos de historia.

Porque el principal recurso estaba allí desde mucho antes de que existiera el término oleoturismo: millones de olivos extendiéndose hasta donde alcanza la vista. El reto consiste en convertir ese paisaje cotidiano para los jiennenses en una razón para que otros quieran venir a Jaén, recorrerlo y descubrir todo lo que guarda.