La productora de Canal Sur admite que cerró en falso la investigación contra su CEO por acoso y anima a denunciar
En la mañana de este miércoles, 24 horas después de que elDiario.es revelara que el CEO de la principal productora de Canal Sur está imputado por delitos de agresión y acoso sexual a una reportera, Gustavo Fuentes envió un mensaje al grupo de WhatsApp que aún comparte con el resto de directivos de la compañía para explicar su “salida pactada” con el Consejo de Administración de la compañía, que en la medianoche del jueves anunció su “suspensión temporal de funciones”.
Fuentes se despidió de sus compañeros animándoles a verse para comer y decirse adiós “como Dios manda”. Minutos después, todos los directivos fueron abandonando ese grupo de WhatsApp, uno a uno, dejando solo al ya ex director general de la empresa.
Andalucía Digital Multimedia (ADM), una de las productoras de más peso del sector audiovisual andaluz, con un centenar trabajadores, y responsable de algunos de los programas más emblemáticos de Canal Sur, como Andalucía Directo, o de Telemadrid, como Callejeando, tiene desde ayer un nuevo CEO, el hasta hoy director financiero Óscar González-Barba (persona de la estrecha confianza de Gustavo Fuentes), y un nuevo grupo de WhatsApp para los directivos.
Uno de los primeros mensajes que anunció ayer la nueva directiva a los trabajadores fue admitir que el protocolo antiacoso de la empresa no había funcionado, que la investigación interna e “independiente” que el propio Fuentes había encargado al Compliance [director legal y de cumplimiento de la empresa] sobre su denuncia por acoso sexual se había cerrado en falso, contando con la versión del CEO, pero no de la víctima ni de testigos que corroboran su versión.
La compañía quiere ahora revisar aquel informe sobre la denuncia contra Fuentes, pero ya no podrá contactar con la denunciante porque ésta ha iniciado la vía penal y “la empresa no puede interferir ni perjudicar el procedimiento judicial en curso”. Con todo, se animó a todos los trabajadores a denunciar por unos canales internos y anónimos en la web de ADME que, según el propio Fuentes, nadie había usado “en cinco años”.
Tras la publicación de la noticia, a las seis de la mañana del martes, las siguientes horas dentro de ADM fueron convulsas. La primera reunión de la nueva directiva con los trabajadores, este miércoles, ha hecho aflorar el enfado y la indignación de la plantilla y de algunos directivos con el Consejo de Administración de la compañía, donde la voz cantante la propia Junta de Andalucía a través de la empresa pública de Telecomunicaciones Sandetel.
“¿Por qué tardaron 18 horas en darnos alguna explicación a los trabajadores tras publicarse la noticia? ¿Por qué lanzaron un comunicado casi a las doce de la noche? Y, sobre todo, ¿por qué no han fulminado definitivamente a Gustavo?”, “¿Qué significa suspensión temporal, es que va a volver?”, fueron algunas de las preguntas que plantearon los trabajadores.
Hay directivos en ADM que sabían desde abril, por el propio Fuentes, que un juez le había citado a declarar como imputado el 11 de mayo (aunque la declaración finalmente se aplazó). En su comunicado nocturno, el Consejo de Administración de ADM sostiene que conoció la situación procesal de su principal directivo “desde el pasado 7 de mayo”, cuando él mismo comunicó “la existencia de una denuncia por acoso sexual presentada a título personal por una empleada en excedencia, sin que constara denuncia previa en los canales habilitados por la empresa”. El juez había notificado a Fuentes su imputación el 31 de marzo.
“Muchos en la empresa sabíamos que nuestra compañera había interpuesto una denuncia contra Gustavo en los juzgados, pero no conocimos la gravedad de los hechos hasta leer los detalles en elDiario.es”, relatan varios trabajadores. Algunos se echaron a llorar. Otros mostraron una indignación y una rabia contenida.
ADM es una empresa público privada, cuyo accionista mayoritario es el Gobierno de Juanma Moreno, y cuyo cliente preferente es Canal Sur. “Durante 18 horas ninguna de estas instituciones ni el Consejo de ADM dio ninguna explicación, ningún mensaje a los trabajadores, que estábamos impactados”, insiste un directivo, visiblemente enojado.
La denuncia de la reportera contra el CEO de la compañía es de enero, el Juzgado de Violencia de Género número 5 de Sevilla abrió diligencias en febrero, tomó declaración a la víctima el 25 de marzo y, al instante, imputó a Fuentes por delitos de agresión y acoso sexual. Está citado a declarar el próximo 25 de junio, junto a dos testigos, su exnúmero dos en la compañía y una amiga de la víctima.
Pasó un mes y medio hasta que este periódico lo hizo todo público, apoyado en la denuncia, en los mensajes de WhatsApp de índole sexual que él envió a la periodista entre 2018 y la actualidad, y de siete testimonios de extrabajadores de ADM que corroboraron ante el juez las agresiones y el acoso denunciados.
Tras publicarse la noticia, la dirección de la RTVA mantuvo el silencio hasta las 21.30 horas, cuando lanzó un comunicado informando de que no podía “actuar” contra Fuentes ni activar el protocolo antiacoso, porque el caso ya estaba judicializado y la víctima no había usado los canales internos para denunciar. “Por miedo”, dice ella.
El Consejo de ADM ha puesto al frente de la compañía al número dos de Fuentes. González-Barba, hasta ayer director financiero, y José Ramón García Japón [Joserra], subdirector general, han reunido este miércoles a los trabajadores de ADM que estaban en la sede de la Isla de la Cartuja, unas 45 personas, incluidos los miembros de Andalucía Directo, para anunciar “una nueva etapa, con una dirección más amigable”.
Según algunos de los presentes, la nueva directiva ha querido garantizar que “lo que había antes era una situación extrema que no se va a volver a repetir”. Se mencionó, además de la denuncia por delitos sexuales, un ambiente de trabajo “tóxico” que ha denunciado la reportera como delito de “acoso laboral”, pero también otros extrabajadores (algunos llegaron a acuerdos prejudiciales con la empresa para no llegar a juicio).
También se ha dirigido a la plantilla José Antonio Jiménez de León, que ejerce la figura del Compliance, para animar a todos a usar el canal antiacoso de la web de ADM para denunciar cualquier situación de acoso que haya sufrido por Fuentes, ahora que ya no está. “En cinco años no se ha usado este canal”, había explicado él a este periódico. Este periódico se ha puesto en contacto con Jiménez de León, que ha eludido responder.
Los testimonios que refuerzan la denuncia de la reportera contra su superior jerárquico son todos de extrabajadores de ADM. Ningún empleado actual de la compañía ha respaldado públicamente sus acusaciones, es más, uno de los directivos de la empresa ha realizado y firmado informes de la compañía para defender los intereses de Fuentes en este litigio. “La gente siente desconfianza del Consejo de Administración, que lo sabía desde hace tiempo y no hizo nada, y cuando lo supo tardó muchísimo en echarle, y cuando le echó parece que no le ha echado del todo”, explica otro directivo.
La reunión con la plantilla ha terminado sin que nadie hiciera ninguna pregunta a los nuevos jefes. Las fuentes consultadas coinciden en que han recibido el mensaje con “recelo y escepticismo” por dos razones: la primera es porque el Consejo de ADM usa un término “ambiguo” para anunciar la salida del CEO: “suspensión temporal de funciones”. “¿Eso significa que puede volver?”, ha preguntado luego un miembro de la directiva al Compliance, en una segunda reunión sólo de ejecutivos en la quinta planta.
Una hora antes, algunas trabajadoras de la productora se planteaban las mismas dudas: “¿Es seguro denunciar ahora en el canal antiacoso? ¿Y si luego, cuando se pase el ruido, la empresa le recupera? ¿Y si señalas a los que se hicieron los locos cuando le oían dirigirse a las mujeres con un lenguaje sexualizado y machista, y luego eso tiene repercusiones?”
La respuesta de la nueva directiva es que “Gustavo ya no va a volver”. El Consejo ha usado un “tecnicismo legal” para describir lo que en la práctica es “un cese”, pero que, al tratarse de una sociedad mercantil, debe actuar con cautela respetando la presunción de inocencia de Fuentes, explican los directivos consultados.
El segundo recelo de los trabajadores tiene que ver con las personas que han sustituido a Gustavo Fuentes, que hasta el martes eran sus “pretorianos”, como él solía llamarles. En el despacho del ya ex CEO de la productora, una de las extrabajadoras que ha decidido testificar voluntariamente ante el juez para corroborar el relato de la denunciante describe una conversación de Fuentes con González-Barba, actual CEO: “Con suerte me la follo de una vez, que haya mucho alcohol Osquita, que eso es cosa tuya”, señala su testimonio.
Los trabajadores consultados aclaran que el nuevo director general de la compañía “jamás” ha usado las maneras y el lenguaje de su predecesor, que “no es el mismo talante ni el mismo carácter”. Un directivo advierte: “Gustavo no sólo maltrataba a las mujeres, a hombres también. Yo he visto cómo trataba a Óscar y a Joserra, que se supone eran sus amigos, como una mierda. Los dos han estado también sometidos a mucha presión y maltrato psicológico, porque este hombre amenazaba cada dos por tres con despedir a alguien”.