Continúa el descenso de las exportaciones aragonesas, sobre todo en el sector de la automoción
El presidente de la Comisión de Internacional de CEOE Aragón, Daniel Álvarez, ha señalado que “el pasado 2025 no ha sido un buen año para las exportaciones aragonesas”, que sufren un descenso anual del 8% en el acumulado hasta noviembre, respecto al mismo periodo de 2024. Esta reducción se ha producido especialmente en el sector de automoción (-24,7%, que suponen 1.084,23 millones menos), vinculado a la adaptación de la producción a nuevos modelos, la competencia china y la atonía de nuestros principales clientes, los países de la Unión Europea. Esta última también arrastra a la baja la exportación de manufacturas de consumo (-14,9%).
Las exportaciones alimentarias, por su parte, han descendido un -2,5%. Esta bajada, combinada con el aumento de las importaciones “que es positivo porque supone inversión al producirse especialmente en bienes de equipo con un crecimiento del 30,5%), ha reducido la tasa de cobertura aragonesa (importaciones menos exportaciones) al 78,7%.
En la parte positiva de los datos se han situado los crecimientos de las exportaciones de bienes de consumo (4,6%), semimanufacturas (4,8%), productos energéticos (2,4%) y materias primas (0,5%). También ha destacado el aumento de las exportaciones aragonesas a EEUU un 9% en el conjunto del año hasta noviembre, pese a la política arancelaria de Donald Trump. El alza ha sido, sin embargo, mucho menor que el de las importaciones de ese país, que ha alcanzado el 25%.
“Tanto el limitado crecimiento de las economías europeas como las incertidumbres sobre mercados como el estadounidense hacen aconsejable ampliar y reforzar la presencia en otros países, como ya están haciendo las empresas exportadoras aragonesas en Asia, América Latina y África”, ha explicado Daniel Álvarez.
En este refuerzo y ampliación de mercados exteriores se enmarca el acuerdo entre la UE y Mercosur que se espera que sea globalmente positivo. No obstante, Álvarez ha considerado que “debe tenerse especial cuidado con las salvaguardas y protección en el sector alimentario, que es estratégico y clave para la soberanía alimentaria europea”.