La deuda de Almeida con el derribo del 'scalextric' de Vallecas, “peligro para la salud” y “plancha de gambas” en verano
Los vecinos de Puente de Vallecas vuelven a la carga contra el scalextric que actúa como frontera artificial del distrito desde 1976. Cuando se cumplen 50 años de su instalación, y después de que el resto de infraestructuras de estas características en Madrid hayan desaparecido o quedado en desuso, el colectivo Vallekas Sostenible reclama en un informe su eliminación, con testimonios vecinales que dan cuenta de las distintas afectaciones que genera en el día a día de los barrios.
Todo ello cuando han pasado ya cinco años sin novedades desde que el pleno de la Junta de Puente de Vallecas acordara por unanimidad, incluídos los votos del Partido Popular, respaldar el desmontaje. El Gobierno de José Luis Martínez-Almeida solo habla de un “proyecto novedoso” que anunciará antes del verano. Desde el área de Obras y Equipamientos, en declaraciones a Somos Madrid, inciden en que “se está trabajando” en ello sin especificar más datos. La oposición ha rescatado el asunto en numerosas ocasiones (sin ir más lejos el pleno del pasado 24 de marzo). Así, Más Madrid ha venido exigiendo de forma reiterada el desmantelamiento en una comisión de seguimiento y critica la “falta de consideración de las propuestas”, elevadas a la subdirección general de Planificación de Movilidad y Transportes.
Mientras, en Vallekas Sostenible exigen la eliminación de lo que definen como un “peligro para la salud”. Así lo describe Mercedes, vecina del barrio de San Diego que lamenta la calidad del aire en un espacio por el que pasan más de 200.000 vehículos al día. Cuenta que, al vivir en una calle cercana, se han agravado su rinosinusitis y sus enfermedades oculares. “Aumenta el riesgo de trastornos cardiovasculares y del sueño por el ruido constante”, recalca, una contaminación acústica que supera los límites recomendados por la Organización Mundial de la Salud. Ángel, otro residente de San Diego, subraya estos efectos: “Durante los primeros meses, el ruido del tráfico me impedía dormir. Las ruedas de los coches al pasar sobre la estructura generan un sonido continuo y molesto, especialmente por la noche. Aunque me he acostumbrado y ahora puedo dormir, me preocupa el impacto a largo plazo”.
Carlos, que vive en la zona de Doña Carlota (en el barrio de Numancia), debe dar un importante rodeo para llegar al polideportivo más cercano a su domicilio, situado en el barrio de Adelfas de Retiro. Aunque solo está a 300 metros en línea recta, el scalextric se interpone como un obstáculo insalvable. Además, crea un “itinerario muy hostil”: “Tenemos que atravesar una vieja pasarela y una estrecha acera paralela a la A-3, sorteando las distintas conexiones entre la autovía y la M-30. Por las noches, la falta de iluminación y los ángulos muertos de la pasarela hacen que resulte inseguro. Y en verano, la falta de sombras en la zona del puente, convierten este paso en una carrera en el desierto. Las alternativas en bici o bus son todavía peores porque las paradas están a más de un kilómetro de esta zona. A pesar de la cercanía de Numancia y Adelfas, vivimos de espaldas el uno del otro, aislados por el scalextric”.
Punto negro de accidentes con efecto en la calidad del transporte y el disfrute de zonas verdes
Rosa, de San Diego, recalca la incidencia del enclave en la gran siniestralidad de la zona: “Puente de Vallecas es el distrito de Madrid con más atropellos a peatones en los últimos años y el cruce con el scalextric, el punto negro”. Una inseguridad que frustra a los vecinos: “La movilidad peatonal parece no importar, como si solo se pensara en los coches. Es increíble que, en una ciudad como Madrid, nos dejen tan desconectados. Ya no se trata solo de comodidad, sino de seguridad. Caminar por esta zona de noche es desalentador y muchas veces prefiero no hacerlo”.
Para rizar el rizo, estas circunstancias merman también la eficiencia y eficacia del transporte público, como relata Rubén: “Los atascos producidos por los vehículos privados son el principal motivo de la baja velocidad comercial del autobús en nuestro barrio [Portazgo]. Los buses enfrentan un gran problema, especialmente aquellos que circulan por la parte baja de la avenida de la Albufera. El intenso tráfico de vehículos, mayormente causado por las maniobras de incorporación y salida de la M-30 e inducido por el scalextric, afecta la competitividad del transporte público en superficie”.
Mantener la infraestructura es apostar igualmente por un modelo de ciudad que arrincona las zonas verdes en Puente de Vallecas. Blanka, de Numancia, lo expone desde su experiencia como madre: “Sabía que nuestro barrio tenía pocas zonas verdes, pero hasta que no fui madre no lo probé en mi piel. Desde hace cuatro años busco y rebusco áreas en las que mi hija pueda jugar sin ruidos, sin olor a tubos de escape y que tenga sombra en las épocas más calurosas del año. Evidentemente casi todas las áreas infantiles que tocan el scalextric quedan descartadas, porque el ruido es tremendo y el olor horroroso”.
Como detallan desde Vallekas Sostenible, solo el 36% de las calles de Numancia tienen arbolado, al tiempo que un tercio de las muertes atribuibles al calor podrían evitarse si la cobertura arbórea aumentase al 30% del espacio urbano. Manuel, otro vecino de Numancia, baja al terreno del día a día el efecto de islas de calor como la que genera este entorno: “Me preocupa la falta de acondicionamiento de nuestro distrito para paliarlo, pero es que el impacto en las proximidades a la M-30 es sangrante. Esta autopista urbana ha quedado obsoleta y, en verano, se comporta como una plancha de gambas que afecta a más de 200.000 vecinos”. Destaca que los veranos “son cada vez más calurosos en todo Madrid, pero encontramos diferencias de hasta 8 grados entre distritos, condicionados por las decisiones urbanísticas y la falta de arbolado”. Por ello, “los barrios del sureste no solo están entre los más afectados por estas diferencia, sino que además son los más vulnerables a sus graves efectos sobre la salud”.
Un “obstáculo” para la calidad de vida que genera inseguridad
Un último efecto en el día a día de Vallecas está en su efecto en la percepción de la inseguridad. Clara, de San Diego, lo explica desde su experiencia: “El lugar está oscuro, sucio y hay personas viviendo o pasando el rato ahí. No todos son peligrosos, pero alguna vez me ha pasado que hombres me siguen o me hablan, lo cual genera inseguridad. El olor es insoportable y hay mucha basura, ya que algunas personas hacen sus necesidades allí”. Su conclusión es tajante: “De noche, no recomiendo pasar por debajo del puente, especialmente si eres mujer”.
Son algunos de los motivos de un barrio para exigir, una vez más, el fin de una estructura que trastoca y perjudica su rutina. Razones por las que Héctor Tejero, responsable de Salud y Cambio Climático del Ministerio de Sanidad (así como vecino de la zona), reclama su desmantelamiento en un documento compartido desde Vallekas Sostenible: “Para mí, el Puente de Vallecas era simplemente el puente, pero a pesar del enorme simbolismo que tiene para todos los que hemos crecido bajo su sombra, considero que derribar ese puto puente es una de las mejores cosas que nos pueden pasar a los vallecanos y vallecanas. Uno de los principales motivos es nuestra propia salud. Vivir al lado del scalextric nos hace tener peor salud”.
Pero Tejero va más allá y habla de un problema que lo es también de modelo urbano: “La salud no es el único motivo por el cual debemos acabar con el scalextric del Puente de Vallecas, aunque sí es el más importante. Es el último que queda en Madrid, lo que tampoco es casualidad, y un obstáculo para nuestra calidad de vida. Nosotros, los vallecanos y vallecanas, tenemos el mismo derecho a la salud que cualquier otro madrileño. Acabar con el scalextric es un primer paso para conseguirlo”.
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