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La Universidad Autónoma de Madrid cambia el criterio de las cátedras y deja fuera a profesores con más experiencia

Foto de archivo de la Facultad de Derecho de la UAM.

Daniel Sánchez Caballero

20 de mayo de 2026 22:33 h

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Cambio de política en la Universidad Autónoma de Madrid (UAM) que ha enfurecido a varios profesores del centro y catedráticos de todo el estado. La UAM ha modificado este año el criterio para repartir las cátedras entre los diferentes departamentos del centro y ha establecido un sistema por el que los profesores titulares con más experiencia docente e investigadora se quedarán sin opción de acceder a una cátedra, según denuncian varios afectados y respaldan expertos en derecho de todo el país.

El Consejo de Gobierno de la universidad acordó el pasado 12 de diciembre los criterios por los que adjudicaría 39 plazas de catedrático entre los diferentes departamentos del centro. La sorpresa para los interesados vino, cuentan, cuando se conocieron esos criterios: la universidad estableció un sistema por el que la calidad de la docencia solo se valora para el profesorado que en su momento se apuntaran al sistema de evaluación voluntario Docentia —que está vigente solo desde 2007, lo que de facto excluye todo lo anterior— y en el que no hay mucha diferencia entre haber investigado seis años en determinadas circunstancias o 24.

“Han cambiado los criterios completamente, sin consultar a todo el mundo. A los que tenemos alrededor de 50 años nos expulsa del proceso, nunca vamos a ser catedráticos. Está dirigido a perfiles más jóvenes o personas con menos sexenios [los periodos de seis años que acreditan la actividad investigadora]. Las personas con currículum más cualificado se quedan fuera. Dejan fuera la mayor parte de nuestra experiencia docente, infravaloran la investigación de manera que un sexenio y cuatro valen prácticamente lo mismo...”, lamenta Laura Pozuelo, profesora de Derecho en la Universidad.

La Aneca te acredita como catedrático. Una vez acreditado, el mérito y la capacidad de ese profesor están garantizados. Pero este mecanismo de promoción establece una duplicidad, porque la universidad establece unos criterios nuevos, distintos a los de Aneca que te sirvieron para acreditarte

Marcos González Profesor de Derecho de la UAM

“La Aneca [la agencia estatal que evalúa la calidad universitaria] acredita como catedrático”, añade Marcos González, compañero de Pozuelo y también afectado. “Una vez acreditado, el mérito y la capacidad de ese profesor para ser catedrático está garantizado. Pero este mecanismo de promoción establece una duplicidad, porque la universidad establece unos criterios nuevos, distintos a los de Aneca que te sirvieron para acreditarte”, expresa su incredulidad.

Más de 80 catedráticos de Derecho de 29 universidades de todo el país han firmado una carta abierta a la rectora de la UAM, Amaya Mendikoetxea, en la que le piden que reconsidere los criterios porque “producen efectos discriminatorios en la justa competencia entre colegas y departamentos” y muestran su inquietud porque “este tipo de sistemas de evaluación puedan ser objeto de imitación y cobren carta de naturaleza en otras universidades”.

Lo habitual, según señalan varios de los afectados y los catedráticos en su misiva, es que las cátedras se concedan por antigüedad, en función de cuándo se acreditó para catedrático cada aspirante, y no con una nueva evaluación de méritos diferente de la que ya realizó la Aneca. En ocasiones, se establecen otros criterios adicionales, como la mirada de género (si hay catedráticas o no) o la estructura de la plantilla de los departamentos para compensar a los que menos tengan.

La universidad ha explicado a este diario que esos son los criterios aprobados por su Consejo de Gobierno, publicados en el BOUAM el 12 de enero, y que no tiene nada que añadir al respecto.

La convocatoria está recurrida ante la justicia después que la UAM haya rechazado un primer recurso interno.

Nada hasta 2007

La polémica principal se centra en la decisión de la universidad de valorar la calidad de la docencia exclusivamente a través del sistema Docentia-UAM, según refleja la convocatoria en su nota 4. El problema, explican los afectados, es que someterse a Docentia era voluntario y muchos veteranos no lo hicieron porque no lo necesitaban; siguieron con el método anterior de encuestas entre el estudiantado y otros elementos. Los más jóvenes sí entraron en el programa, entre otras razones porque contaba como mérito para luego acreditarse como profesor titular. Quedarse fuera de Docentia, sostienen ahora, les puede dejar de facto fuera de la promoción pese a que muchos, como Pozuelo —que en la anterior convocatoria quedó octava para seis cátedras—, sienten que este año podían haber aspirado a ella.

“Como los criterios prohíben valorar de cualquier otro modo los indicios de calidad docente, los años de docencia previos a la implantación de este programa Docentia son evaluados con 0 puntos. Quienes llevan impartiendo docencia desde los años 90 se verán obviamente perjudicados: será como si todos sus años de docencia previos a Docentia-UAM nunca hubiesen sido impartidos”, explica la carta abierta de los catedráticos, que elabora: “Lo más grave es que si alguien no solicitó en su día la evaluación de unos cursos en el programa voluntario Docentia-UAM ya nunca la podrá obtener. (...) Sus méritos de calidad docente se excluirán de por vida. (...) Docentia-UAM solo permite evaluar los últimos 5 cursos. (...) Esto significa que, conforme a estos criterios, todas aquellas personas que no solicitaron en su día una evaluación de cursos ya «precluidos» (anteriores a 2021), verán todos esos cursos valorados con cero puntos.”

“Si el año que viene estas personas solicitan su primera evaluación en Docentia (años 2022 a 2026), podrían obtener hasta 8 puntos de 30. Para conseguir más puntos tendrán que esperar cuatro años hasta poder concurrir a la siguiente evaluación Docentia. Un/a candidato/a de 54 años que nunca hubiese acudido al programa voluntario Docentia para valorar sus encuestas de calidad, proyectos docentes, etc., solo podrá obtener los cuatro tramos de Docentia para estar en igualdad de condiciones con sus competidores cuando cumpla 70 años”, continúa.

Los criterios también excluyen la docencia impartida en otras universidades y fijan que el 60% de la evaluación de la actividad docente, hasta 30 puntos, viene por esta vía. Y sin ellos no se puede competir.

“Sin esos 30 puntos voy por debajo de cualquiera que tenga tres evaluaciones de Docentia”, explica Pozuelo, “pese a que llevo dando clase desde el 94. Pero desde ese año hasta 2007 es como si no existiese. Mis datos de calidad docente los tiene la UAM mediante las encuestas, los proyectos de calidad docente, etc., pero le da igual”, añade. “Los criterios son comentables y cada uno mira por sus intereses”, concede González, “pero el de Docentia genera claramente desigualdad. No es obligatorio para nada, no lo exige Aneca, pero de repente se convierte en un criterio clave...”.

En anteriores convocatorias Docentia era un complemento en la evaluación, otorgaba un máximo de seis puntos.

6=24

Algo parecido pasa con la evaluación de la actividad investigadora. Los criterios de la UAM establecen que esta se medirá exclusivamente a través de los sexenios (periodos de seis años de investigación demostrable) reconocidos por la Aneca. Pero el sistema otorga rápidamente una puntuación alta, que luego apenas sube.

Este apartado concede un máximo de 35 puntos, pero se pueden alcanzar 27 “con un solo sexenio, siempre que esté vivo y activo, y abarcase al menos un año predoctoral”. A partir de ahí, cada nuevo sexenio (a partir del tercero, el segundo no cuenta) suma tres puntos más.

Traducido: un investigador con un sexenio activo, vivo y que cubra el periodo predoctoral (o sea, relativamente cercano a la lectura de la tesis, lo que habitualmente se hace alrededor de la treintena) tendrá 27 puntos con esos seis años de investigación; otro con cuatro sexenios reconocidos (24 años de investigación) suma 33.

“El efecto producido es la devaluación de los currículums más largos y meritorios, para equipararlos artificiosamente a los más breves y de méritos todavía escasos. Un CV con uno o dos sexenios tiene prácticamente la misma puntuación que otro con cuatro sexenios”, sostienen los catedráticos en su carta a la rectora.

Y concluyen: “Todo ello nos lleva a solicitarte la reconsideración de estos criterios, que son contrarios a la exigencia constitucional de valorar con imparcialidad el mérito y capacidad de los académicos y académicas que concurren en estos procesos de promoción; y que no solo afectan a las compañeras y los compañeros de la Universidad Autónoma de Madrid, sino que nos afectan a todos como miembros de la comunidad universitaria”.

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