Pérez Llorca descarta la tasa turística que apoyó Juan Roig y que se aplica en multitud de territorios porque “deteriora la imagen de la Comunitat”
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El Gobierno valenciano que preside Juan Francisco Pérez Llorca considera que implantar una tasa turística en la Comunitat Valenciana como la que se aplica en multitud de territorios de España y de todo el mundo podría deteriorar “la imagen de la Comunidad Valenciana como destino hospitalario y competitivo”.
Así lo afirma el vicepresidente segundo y conseller de presidencia, José Luis Díez, en el escrito registrado el pasado 28 de abril en las Corts Valencianes como respuesta a la proposición de ley presentada por el PSPV y por Compromís.
En su res`puesta, a la que ha tenido acceso elDiario.es, Díez afirma que la propuesta de creación de una tasa turística “no merece apoyo porque retoma, con una configuración menos precisa y menos elaborada jurídicamente, el mismo impuesto sobre estancias turísticas que contuvo la Ley 7/2022, de 16 de diciembre, la derogación de la cual fue impulsada por este Consell mediante el Decreto Ley 12/2023, de 10 de noviembre con el fin de defender la competitividad del sector turístico valenciano”.
A esto se une “el perjuicio específico para el alojamiento reglado, la complejidad administrativa de su implantación y el posible deterioro de la imagen de la Comunidad Valenciana como destino hospitalario y competitiva”, dice el escrito, y añade: “Imponer un tributo adicional disuade los visitantes de elegir esta Comunidad como destino frente a otros destinos competidoras directas que no aplican esta carga, afectando negativamente los ingresos turísticos y, en última instancia, la economía y la ocupación”.
Estos argumentos chocan con lo manifestado tras las pasadas Fallas ni más ni menos que por el empresario Juan Roig. El presidente de Mercadona abogó abiertamente por “monetizar” la fiesta, señalando que es necesario obtener un mayor rédito económico de los miles de turistas que visitan la ciudad durante esta semana.
Según dijo Roig, las Fallas son un evento de talla mundial que debe ponerse en valor para, entre otros objetivos, garantizar una remuneración digna a los artistas falleros, quienes sostienen el corazón de la fiesta pese a la precariedad que arrastra el sector.
Tras estas palabras, la alcaldesa de València, María José Catalá, se mostró más receptiva (hasta ese momento había mostrado una oposición frontal) a estudiar un “tipo impositivo o de gravamen” sobre la realidad de las fiestas, condicionado a que sea una medida consensuada y que vaya “de la mano del sector”, rechazando lo que ella denomina “imposiciones” y trasladando la pelota al Gobierno central para que cree un marco regulatorio general, cuando la Generalitat tiene plenas competencias.
Fue el 10 de noviembre de 2023 cuando el ejecutivo que entonces dirigía Carlos Mazón, con el apoyo de la propia Catalá, tumbó de la tasa turística aprobada meses antes mediante una ley en las Corts Valencianes, pero con una moratoria que suspendía su puesta en marcha hasta 2024. Además, su aplicación dependía de la voluntad de cada municipio.
Según la derogada ley, el importe de la tasa oscilaba entre los 0'5 euros al día en las pensiones, 1 euro para apartamentos de categoría primera y hoteles de una, dos y tres estrellas y 1'5 euros por apartamento de categoría superior y hoteles de cuatro y cinco estrellas.
La oposición ve la tasa “necesaria”
El PP y Vox se opusieron este miércoles en las Corts a tramitar dos proposiciones de ley del PSPV-PSOE y de Compromís destinadas a implantar la tasa turística en la Comunitat Valenciana. Las propuestas se debatieron en las Corts.
La oposición defendió la necesidad de una tasa como la que aplican muchas ciudades europeas a los turistas, mientras que el PP y Vox se han opuesto a la creación de más impuestos.
El síndic socialista, José Muñoz, destacó la importancia de abordar un debate que está en la sociedad, especialmente después de las Fallas, donde “la propia alcaldesa de València, del Partido Popular, planteó la necesidad de establecer una tasa turística” y también se pide en las Hogueras de Alicante.
Indicó que, igual que los valencianos pagan una tasa turística cuando viajan a muchas ciudades europeas, hay que introducirla en la Comunitat, para que el turismo contribuya a la limpieza y a la seguridad, e incluso esa recaudación se puede destinar a otras cuestiones prioritarias, como la vivienda.
Muñoz precisó que el PSPV propone una tasa turística puramente municipal, en la que cada municipio decida si la impone o no y sea autónomo a la hora de decidir el destino de esos fondos, y Compromís propone “un doble recargo, municipal y autonómico”, pero también apoyarán que se tramite.
El síndic de Compromís, Joan Baldoví, dio la “bienvenida” a todos, incluida la alcaldesa de València, María José Catalá, a hablar de la tasa turística, y destacó que los valencianos pagan “una doble tasa turística”: cuando van a la mayoría de ciudades europeas y el coste que suponen los turistas que vienen a las ciudades valencianas turísticas.
“Desde el primer momento hemos apostado por esa tasa turística que entendemos que es justa y es razonable, sobre todo para defender los intereses de los valencianos” y que no tengan que pagar unos costes que no han generado, afirmó Baldoví, quien indicó que defienden que sea una tasa autonómica y la aplique quien quiera y que apoyarán que se tramite la del PSPV.
PP y Vox no quieren más impuestos
El síndic del PP, Nando Pastor, acusó a la oposición de proponer crear un nuevo impuesto a los valencianos, lo que contrasta con “el alivio fiscal” del Consell con las bonificaciones en el IRPF, y aseguró que esta tasa turística iría dirigida a los valencianos, pues “casi el 50 % del turismo nacional de la Comunitat” son los propios valencianos.
Además, Pastor acusó a los socialistas de haber “matado” al “referente turístico” del PSPV y del Consell del Botànic durante ocho años, Francesc Colomer, ya que este defendió que no se implantara una tasa turística en la Comunitat Valenciana y ahora su partido propone que se cree una.
El síndic de Vox, José María Llanos, explicó que se oponen a crear un nuevo impuesto que “no tiene ningún sentido”, porque el turismo “es esencial” y por tanto “no hay que ponerle trabas”, sino favorecerlo, y ha considerado que la tasa turística “es un impuesto añadido muy propio de la izquierda”.
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