Los cadáveres sin identificar se acumulan en las aguas de Formentera: casi 30 cuerpos sin vida esperan a ser sepultados
Las aguas de Formentera se han convertido en uno de los puntos más negros de la ruta migratoria entre Argelia y Balears, donde los hallazgos de cuerpos sin vida y los rescates de pateras son cada vez más frecuentes en un contexto marcado por la presión migratoria sobre el archipiélago. También en un escenario en el que los recursos insulares están cada vez más tensionados, lo que ha llevado a las instituciones a reclamar más ayuda por parte del Estado: hay actualmente casi treintena de cuerpos sin vida sin identificar que esperan -algunos desde hace meses- para ser enterrados.
La Guardia Civil se encarga de rescatar los cadáveres, víctimas de los naufragios derivados de las pésimas condiciones del viaje de las pateras: sin agua ni comida, sin chalecos salvavidas y con bidones de gasolina a bordo peligrosos para la integridad física de los ocupantes. Las malas condiciones meteorológicas que pueden afectar a la travesía y la incapacidad de nadar de la mayoría de ellos hacen que el resultado pueda ser nefasto. A estos se suma la poca potencia de algunas barcas para realizar el trayecto, lo que hace que este sea aún más arriesgado.
El Grupo Especial de Actividades Subacuáticas (GEAS) de la Guardia Civil ha recuperado esta semana dos cuerpos sin vida con pocas horas de diferencia, presuntamente correspondientes a personas migrantes que intentaban alcanzar las islas por mar. Uno de los hallazgos se produjo en la zona de s’Estufador, donde los agentes localizaron el cuerpo de un hombre -presuntamente un menor de edad- tras un aviso vinculado a la interceptación previa de una patera en la misma zona. En esa embarcación viajaban 16 personas de origen magrebí, que fueron localizadas en un camino entre s’Estufador y la carretera principal de la isla.
Los ocupantes dieron aviso de que faltaba uno de los tripulantes y se activó un dispositivo de búsqueda y salvamento. Paralelamente, el GEAS recibió el aviso de otro cuerpo en el mar, en la zona de Cala Saona. El otro rescate se produjo apenas unas horas después -evidencia del gravísimo problema migratorio-, cuando un pesquero localizó un cadáver flotando a la altura de Punta Gavina.
El cuerpo, en avanzado estado de descomposición, aún llevaba puesto el chaleco salvavidas. Se trataba de una mujer. Los dos fallecidos fueron trasladados posteriormente al puerto de la Savina para el levantamiento judicial. Por ahora, la investigación sigue abierta, aunque la principal hipótesis es que ambos murieron durante la travesía migratoria entre Argelia y Balears.
Un bebé no nacido y una extremidad
Entre las personas enterradas sin identificar en Formentera -todas ellas, por el enterrador formenterense, Pepín Escandell- hay un bebé que no llegó a nacer y una extremidad humana, todos presuntamente víctimas de esta ruta, la más mortífera del Mediterráneo Occidental, según la organización sin ánimo de lucro Caminando Fronteras.
Entre las personas enterradas sin identificar en Formentera hay un bebé que no llegó a nacer y una extremidad humana
El entierro de la nonata y su madre, de unos 30 años y embarazada de unos cinco meses, conmovió a la población formenterense. A la ceremonia de despedida, que se celebró en el camposanto de Sant Francesc, acudieron una treintena de vecinos que decidieron acompañar a las víctimas y visibilizar el drama migratorio. Entre los que asistieron a la inhumación había representantes de Cruz Roja y de Caminando Fronteras, cuya labor se centra en los derechos de las personas migrantes, que depositaron un ramo en su tumba con una nota en la que se leía: “No dejaremos de buscar a tu familia, no dejaremos de buscar tu nombre, descansa en paz”.
De todo Balears, la situación afecta principalmente a la isla de Formentera, en cuyas aguas aparecieron, solo en el pasado mes de abril, cuatro cuerpos sin vida. Es el camino más corto desde Argelia. Los hallazgos condujeron al Consell Insular a aprobar por unanimidad una propuesta para establecer un protocolo específico ante las muertes de personas migrantes en el mar y anunciar públicamente los entierros para permitir el acompañamiento ciudadano.
Entre los últimos casos -que a pesar de esta iniciativa de la institución insular no se han hecho públicos- figuran cadáveres encontrados en es Carnatge, es Pujols, s’Estufador durante el mes de abril, además del de un hombre recuperado por el Servicio Marítimo de la Guardia Civil entre Eivissa y Formentera tras el aviso de una embarcación. El último que queda pendiente es el de un cuerpo hallado el pasado 10 de este mismo mes de mayo en sa Boca de s’Estany des Peix, en avanzado estado de descomposición, como recoge Diario de Ibiza.
28 personas esperando ser enterradas
El número de fallecidos sin identificar que se acumulan en la pitiusa esperando a ser sepultados asciende así a 28, entre el cementerio y el tanatorio de la isla. El incremento se produce en una primavera marcada por la llegada constante de embarcaciones a las costas del archipiélago. En apenas una semana han alcanzado Balears 146 personas a bordo de ocho embarcaciones, seis de ellas detectadas en Formentera.
En cuanto a lo que va de año, han llegado al menos 1.792 migrantes a bordo de 89 pateras, de acuerdo con el recuento realizado por la agencia EFE a partir de los datos facilitados por la Delegación del Gobierno y el Ministerio del Interior. En 2025, llegaron a la comunidad autónoma 7.321 personas en 401 embarcaciones procedentes de Argelia, lo que supuso, respecto al año anterior, un aumento del 24,5 % en el número de migrantes y de cerca del 15 % en el de pateras.
En cuanto a lo que va de año, han llegado al menos 1.792 migrantes a bordo de 89 pateras
El presidente del Consell de Formentera, Óscar Portas, ha reclamado al Gobierno una respuesta “humanitaria y política” ante el aumento de llegadas de pateras a Balears y ha recordado que la isla de Formentera “no puede asumir sola” esta situación -que no se repite en casi ningún otro territorio a nivel nacional- . También ha reclamado, no solo una sino en repetidas ocasiones, una mayor implicación del Estado y de la Unión Europea (UE).
Con la provocación de conocer de “primera mano” la “presión” que soportan los servicios públicos insulares, el presidente ha invitado a la ministra Sira Rego y al ministro José Manuel Albares a visitar la pitiusa del sur, que actualmente tutela a 156 jóvenes migrantes no acompañados. Una cifra que las instituciones consideran claramente superior a la que los recursos insulares pueden asumir.
Un estado que dificulta la identificación
A cualquier cuerpo hallado en la costa o en el mar, los agentes le practican las mismas diligencias forenses: se le toma las huellas dactilares -a veces el estado del cadáver no lo permite- y la extracción de muestras de ADN. La identificación se complica a menudo porque muchos se localizan en un estado muy avanzado de descomposición.
Toda esta información se incorpora a la base estatal de personas desaparecidas, donde se compara de forma sistemática con los datos que aportan las familias en sus denuncias, tal como detalla el instituto armado a elDiario.es. Cuando no se logra conocer la identidad de la víctima, el registro permanece activo de manera indefinida, a la espera de que en el futuro pueda producirse una coincidencia que permita poner nombre a esos cuerpos que continúan sin identificar.
En la mayoría de los casos, honrar los cuerpos con la sepultura deseada es casi imposible. También, conocer sus voluntades o las de sus familiares. De hecho, los nichos en los que descansan guardan austeras inscripciones (S-I, Sin Identificar), a veces acompañadas junto a una descripción: “Muerto en el mar”. Las tumbas carecen de nombre, apellidos y también de fecha de nacimiento. Solo aparecen rasgados sobre el yeso el día, el mes y el año en que los encontraron sin vida en el Mediterráneo.
0