Sin alarmas ni uniformes protegidos: qué falló en la agresión sexual a una mujer de 69 años en paliativos del hospital de Ibiza
La presunta agresión sexual la semana pasada a una paciente de 69 años ingresada en la unidad de paliativos del Hospital Can Misses de Eivissa ha puesto el foco sobre una preocupación que llevaba tiempo instalada entre parte de la plantilla: el principal centro sanitario de la isla arrastra importantes deficiencias de seguridad. “Es relativamente fácil colarse”, denuncian, tras el suceso, profesionales sanitarios consultados por elDiario.es, que enumeran accesos fáciles de forzar, falta de vigilancia fija durante la noche y protocolos que consideran insuficientes para el recinto hospitalario, abierto las 24 horas del día.
La terrible agresión, avanzada por Noudiari, ocurrió sobre las tres y media de la madrugada del lunes 12 de mayo, cuando se escucharon “gritos en una habitación”, como ya informó elDiario.es. El presunto agresor, que no es un trabajador del centro ni mantiene relación con ningún paciente y que tampoco conocía previamente a la víctima, según la Policía Nacional, forzó una puerta de entrada para acceder al hospital y agredió sexualmente a la mujer de 69 años ingresada en la unidad de paliativos, según fuentes sanitarias que prefieren no identificarse.
El hombre —ahora bajo tutela judicial— ingresó de manera ilícita a la sala donde estaba la paciente, levantó la sábana y el camisón que llevaba y cometió la agresión mientras la agarraba de la garganta y le amenazaba con “cortarle el cuello” si pedía auxilio. A pesar de las amenazas, la víctima solicitó “asistencia sanitaria” pulsando el botón del mando de su cama.
El supuesto agresor emprendió entonces la huida del hospital mientras varios sanitarios, que habían escuchado frutos en el retorno de un descanso, veían cómo huía de la habitación y salían corriendo detrás de él para alcanzarlo, sin éxito. Mientras tanto, el resto de enfermeros y personal de planta se dirigieron al cuarto doble del que había salido el hombre. Una de las pacientes se estaba duchando y fue la otra, yacida en la cama, quien denunció haber sido víctima de una agresión sexual.
El sistema de seguridad: bajo lupa
La plantilla del hospital trasladó que los hechos fueron un “shock” general y generaron mucho nerviosismo entre el personal porque nunca antes había ocurrido algo similar en el recinto hospitalario.
El gerente del Área de Salut d’Eivissa i Formentera, Eduardo Escudero, lamentó a los medios en una convocatoria de urgencia que, aunque desde Salut activan “desgraciadamente” con frecuencia protocolos por agresiones sexuales atendidas desde Urgencias o derivadas por el 061, dentro del propio hospital no se había producido nunca una situación similar.
El área sanitaria pitiusa ya ha comunicado que se han puesto en marcha varias medidas para reforzar la protección de los pacientes después del incidente, como han confirmado a elDiario.es. Entre ellas, un nuevo sistema de acceso mediante tarjeta en las entradas no públicas, la limitación del horario de entrada por la puerta principal —que pasa de las once a las diez de la noche— y el refuerzo del celador en el vestíbulo, que se amplía hasta esa misma hora.
Además, el centro ha adelantado al mes de mayo el refuerzo estival de seguridad, previsto inicialmente para julio, y estudia incrementar el personal de vigilancia durante todo el año y no solo en verano como hasta ahora. En paralelo, se han activado campañas internas para el personal que inciden en el uso de la tarjeta identificativa y en la detección de comportamientos sospechosos.
Puertas abiertas o fáciles de forzar
Fuentes hospitalarias que piden mantenerse en el anonimato aseguran a elDiario.es que las medidas de seguridad en Can Misses son —o han sido hasta ahora— demasiado laxas: “El sistema de protección es bastante deficiente y colarse es relativamente fácil”. Escudero precisó en su atención a este diario tras la agresión que no hay alarmas en todo el hospital. Lo que sí hay son cámaras de seguridad que sirvieron posteriormente a los agentes para identificar al responsable de los hechos.
Las mismas fuentes sanitarias anónimas aseguran que hay salas que, a pesar de tener pestillo, son muy fáciles de forzar —un hecho reconocido por el gerente— y que los dos vigilantes nocturnos encargados de velar por la seguridad de todo el recinto —Escudero aseguró que hacían diversas rondas por distintas áreas del complejo hospitalario, desde consultas hasta otros edificios anexos— son claramente “insuficientes”.
Las fuentes sanitarias reconocen que los dos vigilantes nocturnos encargados de todo el recinto son claramente 'insuficientes'
No hay, de este modo, ningún vigilante fijo en la recepción principal durante esta franja horaria. “Lo raro es que no sucedan más cosas así”, lamentan desde el entorno sanitario. Escudero ya admitió que este incidente ha abierto la necesidad de “replantear” todo el sistema de seguridad del hospital público, algo que el Área de Salud ha intentado resolver en los últimos días.
El visionado de las cámaras por parte de la Policía fue lo que reveló que el agresor había forzado una puerta de entrada por la que accedió al hospital y también otra utilizada para escapar, una vez cometido el presunto delito. Desde gerencia detallaron que las puertas cuando se cierran se bloquean, pero se pueden forzar si la persona con esa intención es capaz de abrir entre las dos lamas de cristal y traccionar con la suficiente fuerza.
Otra de las preocupaciones que ha surgido tras lo ocurrido entre el personal de enfermería es que los uniformes no están guardados bajo llave. “Hay muchas salas a las que sí se puede entrar solo con una tarjeta de acceso, pero otras que permanecen abiertas y están ubicadas en pasillos por los que pasan continuamente pacientes y visitantes”, señalan a elDiario.es.
Por lo tanto, -explican- “cualquier persona” puede hacerse con las prendas que utilizan celadores, auxiliares, enfermeros y médicos y pasar como parte del profesional sanitario: “Obviamente, no nos conocemos todos y sería muy difícil identificar a una persona que no corresponde a la plantilla”.
Los uniformes no están guardados bajo llave, por lo que 'cualquier persona' puede hacerse pasar como parte del profesional sanitario
El personal de Can Misses aún recuerda cuando el pasado agosto, en el vestíbulo del hospital, apareció un hombre de unos 40 años ataviado con un abrigo y amenazando con “liarla” si nadie le atendía. De una de las mangas de la chaqueta asomaba la punta afilada de un cuchillo y tuvo que ser reducido por uno de los vigilantes de seguridad.
Un lugar asociado a la “protección”
El presunto autor de la agresión sexual fue identificado horas después del suceso a través del sistema de cámaras de vigilancia de Can Misses, según informaciones de la Policía Nacional de Eivissa, que se personó en el hospital para investigar el caso junto a un médico forense, como establece el protocolo. El hombre había amenazado a la víctima con que tendría represalias si contactaba con la Policía para denunciar la agresión, algo que no le impidió pedir auxilio.
Respecto a esto, la asociación feminista Dones Progressistes ha señalado que es importante no poner el foco en la “reacción de las víctimas” cuando hay una agresión. “El miedo, el bloqueo o la paralización también son consecuencias de la violencia”, sostienen. También expresan que lo ocurrido evidencia una realidad que el feminismo lleva años denunciando: la inexistencia de espacios completamente seguros para las mujeres, ni siquiera en lugares como un hospital, “asociados al cuidado y la protección”.
Así como de que cualquier mujer, independientemente de su edad, situación o condición, puede ser víctima de la violencia machista. Lo mismo subraya una portavoz de Emprendada Feminista, que añade que las agresiones ocurren “en todos los lugares”, incluso en aquellos donde de entrada, nunca deberían ocurrir: “Es evidente que se tienen que revisar los protocolos de seguridad, tanto por posibles violaciones como para evitar otro tipo de delitos”.
Bajo prisión provisional sin fianza
El atestado sobre el caso se trasladó el viernes al Juzgado de Violencia Contra la Mujer de Eivissa, cuando el detenido pasó también a disposición judicial. El tribunal acordó la prisión provisional comunicada y sin fianza para el detenido como presunto autor de la agresión sexual en el Hospital Can Misses, en informaciones del Tribunal Superior de Justicia de les Illes Balears (TSJIB).
El juez competente le impuso además una orden de alejamiento y prohibición de comunicación con la víctima, según la misma fuente oficial. Tras escuchar el relato de la víctima, el hospital activó el protocolo habitual previsto para agresiones sexuales y contactó con la Policía Nacional.
Una matrona acudió, además, para realizar la exploración correspondiente y un ginecólogo y una psicóloga atendieron a la víctima. También se trasladó a la otra paciente de la habitación a otra sala para que la mujer pudiera estar sola y así garantizar su tranquilidad.
Los agentes pusieron los hechos en conocimiento de la Unidad de Atención a la Familia y a la Mujer (UFAM) y al juzgado de guardia. Fue tras tomar declaración por videollamada a la víctima cuando los policías pusieron en marcha la investigación y consiguieron, al cabo de unas horas, localizar y arrestar al hombre.
Como informaron fuentes sanitarias a elDiario.es y confirma la Policía, el detenido había estado viviendo en uno de los asentamientos de los alrededores del centro sanitario, generados por la grave crisis de vivienda en la isla. Actualmente, residía en una caravana situada en una finca rural que se registró durante la investigación, que ya está cerrada.
El detenido había estado viviendo en uno de los asentamientos de los alrededores del centro sanitario, generados por la grave crisis de vivienda en la isla
La exigencia de un protocolo nacional
De momento, el mismo 12 de mayo –coincidiendo con el día de la agresión– el área anunció un refuerzo de seguridad operativo desde el pasado viernes y hasta el mes de octubre. No solo en Can Misses, sino en todos los centros de salud pitiusos, como cada año con la llegada de la temporada turística.
Se incluyen más horas de vigilancia y más personal y se suma la instalación de botones de pánico en Atención Primaria, conectados tanto con la seguridad privada como con las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado. Sin embargo, Escudero aclaró que este refuerzo no mantiene relación con la agresión sexual, sino que se trata de una medida prevista en el sistema sanitario pitiuso en general.
Por otro lado, en Formentera, el hospital y el centro de salud sí cuentan durante todo el año con vigilancia las 24 horas, algo que se estudia implantar ahora en Eivissa. El Defensor del Paciente ha reclamado tras la agresión sexual en Can Misses la creación de un protocolo nacional de videovigilancia preventiva en centros sanitarios. La entidad ha pedido al Gobierno, al Ministerio de Sanidad y al Govern que actúen ante unos hechos que, aseguran, “no son una excepción”.
La propuesta plantea instalar cámaras en zonas comunes, urgencias, pasillos y determinados espacios asistenciales, con acceso restringido a orden judicial o Fiscalía y un plazo máximo de conservación de 30 días, con el objetivo de prevenir e investigar delitos contra la libertad sexual.
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