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Una agresión sexual a una paciente sacude el hospital de Ibiza: “Nos hará replantear todo el sistema de seguridad”

Exterior del hospital de Can Misses

Nicolás Ribas

15 de mayo de 2026 11:47 h

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Una mujer ha denunciado haber sufrido una brutal agresión sexual mientras permanecía ingresada en el hospital Can Misses de Eivissa durante la madrugada del lunes al martes. Los hechos provocaron la intervención de agentes de la Policía Nacional, que detuvieron a un hombre como presunto autor de los hechos gracias al visionado de las cámaras de seguridad del centro y datos aportados por la víctima. El arrestado pasará a disposición judicial mientras la investigación continúa abierta. La mujer recibe atención psicológica continuada.

Los hechos, avanzados por Noudiari, ocurrieron hacia las tres y media de la madrugada cuando se escucharon “gritos en una habitación”, según explica Eduardo Escudero, gerente del Área de Salud de Ibiza y Formentera, quien señala de que el presunto agresor forzó una puerta de entrada para acceder al hospital y agredir sexualmente a la paciente. “Lo primero que quiero manifestar es mi mayor repulsa ante incidentes de cualquier tipo de violencia y más concretamente ante una muy probable agresión sexual”, ha manifestado en declaraciones a los medios.

Escudero relata que, después de que se escucharan los gritos, las trabajadoras de enfermería volvían “de tomar una coca cola o un café y vieron salir corriendo a una persona de una habitación”. “La persiguieron pero rápidamente la perdieron porque corría mucho”, prosigue. Tanto los enfermeros como otros sanitarios de la planta se desplazaron rápidamente hacia el lugar y comprobaron que en esa habitación, que es doble, una de las pacientes se estaba duchando mientras que la otra mujer denunciaba que había sido víctima de una agresión sexual.

“Fue una situación de ‘shock’ para todo el personal de enfermería, auxiliares y celadores porque es la primera vez que sucede en el hospital”, lamenta Escudero. El gerente precisa que, aunque el área de salud activa “desgraciadamente” con frecuencia protocolos por agresiones sexuales atendidas desde Urgencias o derivadas por el 061, nunca se había producido una situación de estas características dentro del propio hospital. “Lo primero fue tranquilizar la situación. Todos estábamos muy nerviosos”, ha añadido.

El gerente del área de salud explica que se llamó de inmediato a la Policía Nacional tras escuchar el relato de la paciente. Paralelamente, el hospital activó el protocolo habitual previsto para agresiones sexuales, por el que el servicio de seguridad del centro pasa a intervenir. Según ha detallado Escudero, una matrona acudió inmediatamente para realizar la exploración correspondiente y, además, un ginecólogo y una psicóloga atendieron a la víctima.

La Policía Nacional y el médico forense se desplazaron hacia el lugar de los hechos, como establecen estos procedimientos. La dirección del hospital decidió además convertir la habitación en individual para garantizar la tranquilidad de la víctima. La otra paciente ingresada fue trasladada a otra estancia y posteriormente la mujer agredida pasó a ocupar otra habitación individual, donde permanece acompañada por familiares y personal sanitario.

La revisión de las cámaras de seguridad detectó que el agresor había forzado una puerta de entrada por la que se accede al interior del hospital. Luego, escapó por otra diferente que también consiguió forzar. Escudero asegura que el hospital Can Misses queda cerrado por la noche, por lo que la persona detenida pudo entrar en el interior del recinto hospitalario tras forzar las puertas. “La puerta principal se cierra a las once de la noche y el resto cuando acaba la actividad del hospital, normalmente sobre las ocho de la tarde”, ha explicado.

El gerente ha precisado que no hay alarmas en todo el hospital y que las puertas tienen un funcionamiento automático, pero que se pueden forzar. “Cuando se cierran se bloquean, pero evidentemente las puedes forzar si eres capaz de abrir entre las dos lamas de cristal y traccionar con fuerza”, ha explicado. No obstante, ha subrayado que hasta ahora las medidas de seguridad se consideraban suficientes para cubrir el complejo hospitalario. Escudero ha indicado que no consta ningún robo ni otros desperfectos más allá de las dos puertas forzadas y ha evitado precisar por qué zonas pudo desplazarse el detenido dentro del recinto, al tratarse de una investigación todavía abierta. También ha rehusado ofrecer detalles clínicos o personales sobre la víctima, limitándose a señalar que estaba ingresada “por un proceso patológico en una planta de hospitalización convencional”.

Tras este incidente, Escudero ha propuesto “replantear” todo el sistema de seguridad del hospital. “Evidentemente, este incidente nos va a hacer replantear todo el sistema de seguridad del hospital”, ha afirmado. El gerente ha explicado que los vigilantes realizan rondas continuas durante toda la noche por distintas áreas del complejo, desde consultas hasta otros edificios anexos, aunque no permanecen de manera fija en la recepción principal. Además, ha aclarado que el refuerzo de seguridad anunciado recientemente para el verano no guarda relación con esta agresión y que se trataba de una medida ya prevista desde hace meses tanto para el hospital como para los centros de salud de las Pitiüses.

Sobre la posible relación entre el agresor y la víctima, Escudero ha señalado que “podría ser un conocido”, aunque ha insistido en que se trata de una cuestión que corresponde determinar a la Policía Nacional. “Lo desconozco totalmente”. “Si tengo que dar mi opinión, no [lo creo], porque es muy extraño. Esa persona podía haber estado dentro sin haber forzado ninguna puerta si hubiera sido bien conocido”, ha apuntado, matizando que se trata únicamente de una apreciación personal.

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