Habitaciones adaptadas, actividades inclusivas y salas sensoriales: esta cadena hotelera busca la accesibilidad universal
Hablar de accesibilidad en hoteles es fácil. Practicarla de manera efectiva no tanto. Ir más allá de la normativa suena a utopía. Pero no lo es y la cadena hotelera MarSenses lo demuestra con una hoja de ruta y unos estándares propios construidos desde la escucha a las personas con discapacidad y en constante evolución.
Con ellos, la experiencia accesible comienza incluso antes de llegar al hotel, en la reserva, y se mantiene a lo largo de toda la estancia llegando a cuidar ese tipo de detalles que permiten avanzar de manera efectiva hacia la accesibilidad universal. Hablamos, por ejemplo, de habilitar canales alternativos, vía email o teléfono, para garantizar una atención personalizada a la hora de reservar y que las dificultades que muchas veces supone la accesibilidad digital no sean un problema.
En realidad, no deberían serlo. Ya existen marcos legales que establecen requisitos de obligado cumplimiento en las interfaces digitales para que sean accesibles. Sin embargo, si MarSenses tuvo que optar por estos canales de atención personalizada alternativos fue por las complicaciones que tuvieron para encontrar un motor de reservas para su web que fuera realmente accesible y que garantizara una experiencia para usuarios óptima a las personas con discapacidad cognitiva, de aprendizaje o motriz o a quienes tienen baja visión.
Una vez en destino, MarSenses ha creado la figura de los embajadores de accesibilidad en todos sus hoteles: tienen una formación profunda en la materia, mejoran la atención de todos los huéspedes y se convierten en su apoyo. Aunque, quizá no lo necesiten, porque la premisa es hacerlo fácil. Se nota en aspectos que ya consideramos básicos, como contar con plazas de aparcamientos reservadas para personas con movilidad reducida. Y se nota mucho más en otras cuestiones menos evidentes: asistencia en parking, itinerario señalizado, iluminado y accesible para sillas de ruedas entre el aparcamiento y el hotel; o el haber pensado, por ejemplo, que el perro de asistencia que acompaña al huésped necesitará su propia cama.
Suma y sigue porque el check-in puede realizarse en mesa. Si lo haces en mostrador, disponen de bucle magnético para facilitar las gestiones a las personas con implante coclear. Y quienes tienen problemas en el habla o discapacidades comunicativas ponen a disposición un número de whatsapp para que puedan tener un contacto fluido con los embajadores de accesibilidad.
En las habitaciones, las adaptaciones se presuponen. Véanse, espacios medidos para que pueda moverse y girar una silla de ruedas; interruptores, cajas fuertes o neveras a su altura; paso libre hacia la terraza; sistemas de alarma en el baño, sillas para la ducha, barras de apoyo, grifos ergonómicos… Lo que se presupone, quizá un poco menos, es que todo ello haya sido concebido desde la óptica de la accesibilidad desapercibida. Es decir, apostando por un diseño adaptado que también cuida la estética y belleza del entorno y que, por tanto, no está reñido con garantizar la experiencia vacacional.
Y cuando toque salir de la habitación, en los hoteles de la cadena MarSenses son de seguir practicando la accesibilidad universal. Por ejemplo, si uno se encuentra una rampa con una pendiente superior al 12%, dispone de un botón de teleasistencia para llamar y pedir ayuda. En el spa, las camillas son de altura variable para facilitar la transferencia; y en la piscina, está todo listo para darse un baño mediante silla portátil.
Es más, también han pensado en la accesibilidad a la hora de diseñar su programa de animación y cuentan con actividades inclusivas. Se ha encargado de ello la Fundación Mallorca Integra. Y han ido un paso más allá, y teniendo en cuenta a aquellas personas que no puedan estar sometidas a estímulos constantes, han habilitado una sala multisensorial en sus hoteles familiares.
Un plan de accesibilidad universal propio
Muchas veces, lo básico se queda corto u obsoleto en poco tiempo. Y la accesibilidad no es una excepción. El recorrido vacacional que acabamos de dibujar pensado para que el mayor número de personas, con independencia de sus capacidades, pueda disfrutar de sus vacaciones no es algo que se implemente al azar. Es fruto de un trabajo continuado, de escucha a las personas que viven esta realidad y de aprendizaje que MarSenses ha cristalizado en sus Estándares de Accesibilidad Universal.
Se trata de la primera cadena hotelera en España que cuenta con sus propios estándares. A modo de guía, su lectura permite entender las medidas de accesibilidad disponibles en los hoteles de MarSenses: desde la accesibilidad web hasta las actividades de ocio, pasando por habitaciones, señalética o atención al cliente.
No existe la accesibilidad absoluta, pero sí la mejora constante
Estos Estándares de Accesibilidad Universal no se han presentado al mundo y, después, guardado en un cajón. Para desarrollarlos, se trabajó desde el principio con personas con discapacidad quienes, con su experiencia, han contribuido a la toma de decisiones y diseño del plan.
Y la cosa no queda ahí. Desde MarSenses son conscientes de que la accesibilidad en términos absolutos no existe, pero defienden que siempre se puede evolucionar. Por eso, este plan se actualiza cuatrimestralmente y son las mismas personas con discapacidad que han contribuido a diseñarlo quienes, después, viajan para alojarse en los hoteles de la cadena. De esta forma, viven en primera persona los servicios y la adecuación de espacios llevada a cabo y toman nota de cuáles serán las próximas mejoras a implementar.