Aragón Opinión y blogs

Sobre este blog

Carencias

0

Os confieso que hay muchos libros que tenía que haber leído y no lo he hecho. Son carencias que poco a poco hay que ir corrigiendo. Quedas fatal cuando, en una cena, alguien saca como tema de conversación un clásico de la literatura –hace falta tener mala leche para sacar ese tema– y tú no lo has leído.

Lo mejor es confesar. Porque, si mientes, se nota siempre. Leía el otro día a una escritora que contaba que ella era especialista en identificar a las personas que dicen haber leído un libro que no han leído. 

Otra opción es no mentir directamente, pero guardar silencio. Asentir. Hacer movimientos de cabeza. Decir ‘sí, sí’. Dar por sentado que los demás creen que has leído ese libro porque se supone que todo el mundo ha leído ese libro. Sobre todo, si te las das, como yo, de que escribes artículos en eldiario.es y tal. Pero no hay que engañarse: todos saben que no te has mirado ni la primera página. Por eso, como digo, lo mejor es confesar.

Pasa lo mismo con las películas. Bueno, películas he visto aún menos. Ni os imagináis las que no he visto. El jueves confesaba, en una conversación, que no había visto ninguna película de un director del que hay que ver todas. Yo sé que hay que verlas todas, pero no las he visto todavía.

En fin. Como si fuéramos coaches o conferenciantes de los que cobran 3.000, tenemos que ver en esto –queridos amigos, queridas amigas– una oportunidad. Alguien repasaba hace poco, pensando en su hijo, todos los descubrimientos que tenía por delante. Uno que lo escuchaba se ha puesto ahora a ver, por vez primera, Doctor en Alaska.

La procrastinación algún premio tenía que tener.