Iglesias asesorando de violencia machista en Zaragoza: el PP habilita las parroquias para sustituir a los puntos violenta
Aunque existen muchas ciudades con puntos violeta en comercios, farmacias y centros municipales, Zaragoza es la primera gran capital española que integra estructuralmente a las parroquias dentro de su protocolo oficial de respuesta municipal contra la violencia machista y, además, lo hace en 'espacios seguros', nuevo término acuñado tras eliminar los tradicionales puntos violeta para contentar a la extrema derecha.
Lo que hace diferente al convenio “parroquias seguras” firmado este miércoles 13 de mayo, es la metodología y la formación porque no se trata de una iniciativa aislada de la Iglesia, sino de un convenio firmado entre el Ayuntamiento y el Arzobispado. Los párrocos y voluntarios de las cinco parroquias iniciales (como Santa Engracia o San Lamberto) reciben formación específica de los profesionales de la Casa de la Mujer. Se supone que no se limitan a “escuchar”, sino que saben exactamente cómo activar el protocolo municipal.
Las iglesias que hoy estrenan este distintivo son la de Nuestra Señora de Montserrat (Ciudad Jardín); San Lamberto (Miralbueno); Santa Engracia (Centro); San José de Pignatelli (Paseo Constitución) y Sagrada Familia (Torrero-La Paz). Estas parroquias se suman una red ya existente de 800 taxis, cientos de farmacias y locales de ocio nocturno, creando una malla de protección que cubre espacios donde la administración pública no suele llegar de forma tan directa.
La portavoz de Zec en el Ayuntamiento de Zaragoza, Elena Tomás, considera que este convenio entre Natalia Chueca y el Arzobispado “es un grave error conceptual y político. Quita los puntos violeta, recorta en la Casa de la Mujer y ahora pretende que las mujeres tengan que ir a las iglesias a asesorarnos sobre violencia machista. La administración pública debe respetar el mandato constitucional y ser aconfesionales”, ha manifestado. La formación cree que Natalia Chueca “no sabe como desviar el foco de los fiascos de Romareda y Giesa y, al igual que Ayuso, trata de crear otras polémicas”.
Por su parte, la portavoz del PSOE también ha criticado la iniciativa. “La atención a las mujeres víctimas de violencia machista debe garantizarse de forma prioritaria y llegar a toda la ciudadanía desde los servicios públicos, los auténticos garantes de la igualdad de derechos”, ha manifestado Lola Ranera, para quien en Zaragoza “se han dado pasos atrás en esta lucha con la entrada de la ultraderecha en el Ayuntamiento y las cesiones del PP”. “Solo hay que recordar que Chueca cedió ante los postulados de Vox para eliminar los puntos violeta y en siete años no se ha aprobado ni una declaración contra la violencia machista”, ha añadido.
A su vez, Ranera ha expresado su lamento por el hecho de que la alcaldesa aún no haya “contestado al requerimiento de Delegación del Gobierno en Aragón para dar de alta a las usuarias de Policía Local que van a trabajar en el sistema Viogén”.
Pionera en eliminar los puntos violetas
Zaragoza fue la primera gran ciudad española en retirar oficialmente el término “Puntos Violeta” de su red municipal, sustituyéndolo por la denominación de “Espacios Seguros”. Este cambio no fue solo semántico, sino que formó parte de un giro en la estrategia de comunicación y gestión del propio Ayuntamiento bajo el mandato de Natalia Chueca.
El Ayuntamiento de Zaragoza inició la retirada progresiva del término y la estética de los puntos violeta en septiembre de 2023, consolidando este cambio de modelo durante las Fiestas del Pilar de ese mismo año. En acuerdos políticos con Vox, la denominación fue sustituida inicialmente por “puntos de atención a la violencia sexual”, eliminando el color morado en favor de una imagen institucional más neutra. El argumento municipal para este giro fue la búsqueda de una red “menos politizada y más discreta que evitara el estigma de las víctimas”, ampliando el foco de atención a otros incidentes como la sumisión química o los pinchazos.
A partir de 2024, esta estrategia evolucionó hacia la creación de la red de “espacios seguros”, término menos ligado a una simbología concreta que pudiera disuadir a mujeres con ciertas ideologías o entornos frente al nombre y la estética de los “puntos violeta”, que, además “podían generar rechazo o invisibilidad para ciertas víctimas”. Los espacios seguros son, según el Ayuntamiento zaragozano, una marca transversal que pretende ofrecer protección permanente en la ciudad más allá de los recintos festivos.
Y es que, además del término desaparecido, también cambió el logo. Se sustituyó el círculo violeta por un distintivo diferente (el actual de la red de “espacios seguros” de Zaragoza). Para ofrecer más contenido, se establecieron unos protocolos y se estandarizaron los pasos a seguir. En lugar de ser solo un punto de información, se puso énfasis en la formación obligatoria de quienes atienden (taxistas, farmacéuticos o, ahora, personal de las parroquias).
El diseño actual (una paleta de colores mucho más institucional, fría y neutra) suele presentarse como un vinilo circular o cuadrado que se coloca en los escaparates de los comercios, las lunas de los taxis o las puertas de las farmacias. El objetivo de esta estética es que el punto de auxilio sea fácilmente identificable pero que también pase desapercibido para quien no conozca su función, garantizando así la discreción y la seguridad de la mujer que decide entrar a pedir ayuda sin que su agresor o el entorno identifiquen inmediatamente el lugar como un centro de atención a víctimas.
La retirada del término no estuvo exenta de polémica. Grupos de la oposición y algunas asociaciones feministas criticaron la medida al considerarla un intento de “invisibilizar” la lucha específica contra la violencia machista, así como una concesión a las exigencias de sectores que rechazan el color violeta como símbolo de la igualdad.
El Ayuntamiento ha defendido que los datos de atención han mejorado desde el cambio, argumentando que la red es ahora más extensa y diversa que cuando se limitaba a los tradicionales puntos violeta de las fiestas o festivales. Además, defiende que el protocolo técnico y el personal especializado de la Casa de la Mujer siguen siendo los pilares de este servicio, ahora extendido a otros espacios de confianza.
Este proceso ha culminado este 13 de mayo de 2026 con la incorporación de las parroquias a la red, sumándose a los colectivos de taxistas, farmacias y locales de ocio nocturno que ya operan bajo este distintivo.
Iniciativas con la iglesia en otras ciudades
La mayoría de las capitales y municipios siguen utilizando la denominación oficial de los puntos violeta, impulsada por el Ministerio de Igualdad, ya que está asociada a fondos del Pacto de Estado contra la Violencia de Género. Grandes capitales como Madrid, Barcelona, Valencia, Sevilla, Málaga o Bilbao mantienen los puntos violeta en sus fiestas mayores, festivales y puntos fijos. Según registros recientes de 2025 y 2026, ciudades como Ávila, Almería, Algeciras, Benicássim o Manzanares El Real han reforzado sus campañas bajo este nombre específico, utilizándolo en cartelería, pulseras y carpas informativas.
A nivel nacional, miles de farmacias siguen identificadas como “Puntos Violeta” gracias al convenio con el Consejo General de Colegios Oficiales de Farmacéuticos.
En el resto de España no existen redes municipales que incluyan a la Iglesia de forma tan explícita, pero sí hay proyectos que comparten la filosofía de “espacios de proximidad”. En algunas diócesis existen los “Centros de Orientación Familiar” (COF) que atienden casos de violencia, pero operan de forma independiente y, a menudo, sin una conexión técnica directa con los servicios de igualdad de sus ayuntamientos. Otras iniciativas son las Redes Rurales de FADEMUR en pueblos de toda España: “Cultivando Igualdad” crea espacios seguros en negocios locales, pero la participación de la parroquia suele ser informal, basada en la voluntad del cura local y no en un acuerdo institucional con el Ayuntamiento.
En definitiva, ninguna ciudad española ha incluido hasta ahora a las parroquias como los nuevos puntos violeta o espacios seguros. Pero la unión institucional Ayuntamiento-Iglesia para convertir los templos en nodos de la red municipal de seguridad es una innovación propia de Zaragoza que, según la alcaldesa, busca ser exportada a otras ciudades.