Lluvia de millones, autocomplacencia y Pedro Sánchez en el recuerdo: la Zaragoza de Natalia Chueca

15 de julio de 2026 18:16 h

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Un minuto y medio: eso es lo que ha tardado la alcaldesa de Zaragoza, Natalia Chueca, en acordarse de Pedro Sánchez durante su discurso sobre el estado... de la ciudad. La regidora ha intervenido este miércoles durante algo más de hora y media, un tiempo en el que ha tratado de concentrar todos los anuncios que ha podido –algunos ya conocidos y otros no–, en el que no ha rehuido las polémicas con proyectos como Distrito 7 o Etopia y en el que ha hecho un sinfín de referencias a la política nacional, sin olvidar –un clásico– el terrorismo de ETA.

“Una Zaragoza que ha recuperado el orgullo”. “Después de demasiados años de resignación, Zaragoza ha recuperado la ambición”. “Zaragoza va camino de convertirse en la capital mundial de la calidad de vida y el bienestar”. Estas son algunas de las frases con las que Chueca ha querido llamar a la épica en su tercer debate, de nuevo celebrado en plena canícula estival. Recibida con abrazos por la plana mayor del PP aragonés, incluidos el presidente aragonés, Jorge Azcón, y la presidenta de las Cortes, María Navarro, y despedida con un ruidoso aplauso, Chueca ha leído un discurso autocomplaciente, sin espacio para la crítica –la suya, ya que con las instituciones socialistas, previas o coetáneas, ha sido mucho menos condescendiente– y con una batería de propuestas que, de salir adelante, comprometerán el panorama inversor del Ayuntamiento para los próximos años.

La oposición, por supuesto, ha querido dejar en evidencia el idílico dibujo trazado por la regidora: del “relato de fantasía” denunciado por la portavoz del PSOE al “puro teatro” resaltado por Elena Tomás (Zaragoza en Común) o a la “ciudad imaginaria” descrita por Natalia Chueca, según Eva Torres (Vox).

Hasta 79 veces ha asomado la palabra 'millones' en su parlamento, en su mayor parte como referencia a compromisos hechos públicos por la alcaldesa: reforma de un amplio tramo del Canal Imperial de Aragón, el DAT Alierta, cheque bebé, vuelos desde el aeropuerto, el Conservatorio de Música... Aunque en el apartado de gasto la gran 'estrella' es el nuevo contrato del bus, que se va a llevar al menos 1.200 millones de euros del Presupuesto municipal en los próximos diez años.

Giros de guión frente a las críticas

Lo cierto es que, pese a las innumerables polémicas de los últimos meses y los proyecto en entredicho, la alcaldesa de Zaragoza no ha rehuido ninguna de estas cuestiones, con la misma fórmula en todos los casos: de haber problemas, estos corresponderían a administraciones socialistas o de otro color político, presentes o pasadas. Así ha sucedido con Distrito 7, que va de fiasco en fiasco y que corre el riesgo de terminar en los tribunales: para Chueca, sin embargo, han conseguido dar forma a un proyecto que para “la izquierda” era “el abandono, la acumulación de basuras y ratas”.

O con Etopia, cuyo principal apoyo –la Fundación Zaragoza Ciudad del Conocimiento– el Gobierno del PP ha sacrificado y que, a tenor de las palabras de la alcaldesa, ha pasado de la noche al día: “Donde antes había exposiciones de PlayMobil, ahora hay un espacio que se ha consolidado como un verdadero Centro Municipal de Talento Digital e Emprendimiento”.

Algo similar con el programa Volveremos, que ha afrontado las críticas de los propios comerciantes de la ciudad en los últimos meses: “¿Por qué algunos siguen intentando torpedear este programa? ¿Qué tienen en contra de los comerciantes?”, se ha preguntado Chueca, en un nuevo giro de guion sobre lo sucedido.

La víctima favorita, a más de 300 kilómetros

Pero la víctima favorita de la alcaldesa de Zaragoza en su discurso de este miércoles no estaba en el salón consistorial, sino a más de 300 kilómetros de distancia: Pedro Sánchez y su Gobierno de España. Le ha dedicado numerosos pasajes de su intervención, incluido curiosamente el comienzo y el cierre.

Al principio, por su 'olvido' del debate sobre el estado de la nación, que no se celebra desde 2022, y para denunciar que “es el propio sistema el que está en riesgo” merced al supuesto “cuestionamiento constante” del Ejecutivo de Sánchez al Estado de derecho. Y al final, en este caso sin mencionarle de manera expresa, al incidir en su defensa “del Estado de derecho para que nadie esté por encima de la ley”. “Las democracias no se rompen de un día para otro, se debilitan poco a poco”, y para evitarlo su remedio es “convocar elecciones”, ha incidido Chueca al final.

Entre medias, un rosario de reproches a cuenta de un Gobierno de España “que agoniza”, que “ha incumplido la regla de gasto”, que “asfixia a la clase media, a los autónomos ya las empresas”, que basa “su política en intervenir el mercado” y “genera inseguridad jurídica” o que renuncia a aplicar “una política de inmigración ordenada”.

Lo curioso es que Chueca también ha sacado pecho de que tanto el Ministerio de Hacienda como el de Vivienda le han felicitado supuestamente por su gestión en ambas áreas. Aquí, por supuesto, el Gobierno central acertó.