Aragón encadena récords de calor: la primavera más cálida de la historia anticipa un verano sofocante
Aragón despide la primavera más cálida de la historia, respecto al promedio del periodo de referencia (1991-2020) y se prepara para afrontar un verano que apunta a seguir la misma tendencia. La Agencia Estatal de Meteorología (AEMET) ha presentado este miércoles el balance climático de la estación primaveral y las previsiones para los próximos meses del periodo estival, unas conclusiones que dejan un dato contundente: la primavera de 2026 ha sido la más cálida registrada en la comunidad autónoma desde que existen datos, igualada únicamente con la de 2023.
El delegado territorial de la AEMET en Aragón, Arcadio Blasco, ha explicado que la temperatura media de la primavera se situó en 13,1 grados, lo que supone una anomalía positiva de 1,7 grados respecto al periodo de referencia antes mencionado. Un valor que convierte a esta estación en “extremadamente cálida” y que consolida una tendencia que se viene repitiendo en los últimos años.
La primavera meteorológica, comprendida entre el 1 de marzo y el 31 de mayo, estuvo marcada por fuertes contrastes. Marzo presentó temperaturas normales y fue un mes húmedo gracias al paso de varias borrascas atlánticas. Sin embargo, abril rompió todos los registros al convertirse en el más cálido de la serie histórica en Aragón, con una anomalía cercana a los cuatro grados sobre los valores habituales.
Mayo, por su parte, mantuvo también un comportamiento cálido, especialmente durante su segunda quincena, cuando comenzaron a registrarse los primeros episodios de altas temperaturas. El resultado global ha sido una primavera que se sitúa en lo más alto del ranking histórico de calor desde el incio de la serie, en 1961.
En cuanto a las precipitaciones, la estación ha tenido un carácter seco. Aragón registró una media de 139,8 litros por metro cuadrado, un 86% de la lluvia habitual para este periodo. El déficit se situó en torno a los 22 litros por metro cuadrado respecto a los valores normales, aunque la situación no puede calificarse de sequía meteorológica gracias a las lluvia acumuladas durante los últimos meses.
Un año agrícola cálido pero con lluvias
La AEMET ha ha analizado como está transcurriendo el año agrícola 2025-2026, que comprende el periodo entre el 1 de septiembre y el 31 de agosto. Según ha explicado Blasco, el comportamiento pluviométrico está siendo prácticamente normal, con un 99% de las precipitaciones habituales y un déficit insignificante de apenas cuatro litros por metro cuadrado.
Las temperaturas, sin embargo, vuelven a marcar la diferencia. El año agrícola acumula una anomlía térmica de +1,3 grados y se sitúa ya como uno de los más cálidos de toda la serie histórica. El otoño, el invierno y la primavera han registrado valores superiores a los normales, contribuyendo a este balance excepcionalmente cálido.
El delegado de la AEMET ha recordado además que el índice SPI, utilizado para evaluar situaciones de sequía meteorológica, sitúa actualmente a Aragón fuera de escenarios de sequía significativa, una circunstancia favorecida por las precipitaciones registradas durante los meses de otoño e invierno.
A pesar de ello, Blasco ha insistido en la necesidad de mantener la vigilancia sobre la evolución climática y los recursos hídricos, especialmente en una comunidad donde la actividad agrícola tiene un peso determinante en la economía.
La tendencia observada durante los últimos años refuerza la evidencia de un aumento progresivo de las temperaturas. No en vano, nueve de los diez veranos más cálidos registrados en Aragón se han producido en el siglo XXI.
Un verano con 60% de probabilidades de ser más cálido de lo normal
Las previsiones para los próximos meses apuntan precisamente a que esta dinámica continuará. Los modelos de predicción estacional manejados por la AEMET otorgan una probabilidad del 60% a que el trimestre formado por junio, julio y agosto registre temperaturas superiores a las habituales en Aragón.
Blasco ha matizado que una predicción estacional no implica calor constante todos los días. “Puede haber jornadas frescas o episodios más suaves, pero el balance global del trimestre apunta a temperaturas por encima de los normal”, ha explicado durante la rueda de prensa.
La señal cálida se mantiene también para septiembre. Los modelos europeos elevan incluso por encima del 70% la probabilidad de que el inicio del otoño meteorológico continúe registrando temperaturas superiores a las habituales.
Respecto a las precipitaciones, la previsión introduce un elemento llamativo. Frente a la incertidumbre habitual de este tipo de pronósticos, los modelos muestran una tendencia hacia un verano algo más húmedo de lo normal. La probabilidad de situarse en el tercil superior de precipitaciones ronda el 50%.
Según la AEMET, esta circunstancia podría traducirse en una mayor frecuencia de tormentas y episodios convectivos, especialmente en zonas montañosas como el Pirineo y el Sistema Ibérico, con fenómenos asociados como granizo, aparato eléctrico, fuertes rachas de viento y precipitaciones intensas en cortos periodos de tiempo.
Calor intenso a las puertas del verano astronómico
La previsión a corto plazo confirma además la llegada de un importante ascenso térmico coincidiendo con el inicio del verano astronómico, que comenzará oficialmente el próximo domingo 21 de junio a las 9.24 horas.
Actualmente ya permanecen activados avisos amarillos por altas temperaturas en distintos puntos de Aragón, una situación que podría intensificarse durante el fin de semana. Las máximas alcanzarán entre 38 y 39 grados el sábado en el valle del Ebro y podrían acercarse o incluso superar los 40 grados el domingo.
Las tormentas seguirán apareciendo de forma puntual durante los próximos días en áreas del Pirineo y del Sistema Ibérico, aunque el protagonismo recaerá claramente en el calor.
Blasco ha reconocido que existe la posibilidad de que Aragón y buena parte de la Península afronten la primera ola de calor del año, aunque insistió en que todavía es necesario esperar a la evolución de las próximas jornadas para confirmar si se cumplen los criterios técnicos establecidos por la AEMET.
Lo que sí parece claro es que Aragón inicia el verano bajo el mismo patrón con el que ha despedido la primavera: temperaturas excepcionalmente elevadas y una tendencia climática que sigue consolidando el protagonismo del calor extremo en la comunidad autónoma.