El Aragón que gana vecinos se concentra en torno a Zaragoza mientras decenas de pueblos enlazan una década de pérdidas
Aragón está ganando población, pero mirar únicamente la cifra global oculta una evolución mucho más desigual entre sus municipios. Detrás del aumento de habitantes de la comunidad hay localidades que llevan una década creciendo de forma prácticamente continuada, otras que han conseguido cambiar una tendencia anterior y, en el extremo contrario, pequeños municipios que siguen perdiendo vecinos. Las cifras oficiales permiten observar dónde se concentra el crecimiento y qué territorios mantienen una evolución descendente.
Los datos del padrón permiten reconstruir esa evolución municipio a municipio. El Instituto Aragonés de Estadística dispone de los datos de población de todos los municipios aragoneses a 1 de enero de cada año y mantiene una serie histórica que permite comparar la evolución durante la última década.
Uno de los ejemplos más claros del crecimiento está en el entorno inmediato de Zaragoza. Cuarte de Huerva tenía 12.141 habitantes en 2015 y alcanzó los 15.408 en 2025. Son 3.267 vecinos más en diez años, un incremento del 26,9%. Además, la evolución ha sido prácticamente continua durante todo el periodo. La localidad pasó de 12.581 habitantes en 2016 a 13.450 en 2020, 13.773 en 2021, 14.169 en 2022, 14.701 en 2023, 15.112 en 2024 y 15.408 en 2025.
Cuarte de Huerva ha pasado así de ser un municipio de poco más de 12.000 habitantes a superar los 15.000 en una década. Su evolución está relacionada con el desarrollo residencial y económico del entorno de Zaragoza y forma parte de una zona metropolitana en la que varias localidades han experimentado un crecimiento significativo.
María de Huerva ofrece otro ejemplo. Tenía 5.425 habitantes en 2015 y alcanzó los 6.558 en 2025, lo que supone un incremento de 1.133 vecinos en una década, equivalente a un aumento del 20,9%. La población aumentó de forma continuada durante buena parte del periodo: 5.550 habitantes en 2016, 5.619 en 2017, 5.663 en 2018, 5.812 en 2019, 5.970 en 2020, 6.021 en 2021, 6.168 en 2022, 6.335 en 2023, 6.371 en 2024 y 6.558 en 2025.
No es casualidad que Cuarte de Huerva y María de Huerva aparezcan entre los municipios que más han crecido. Ambas localidades están situadas a pocos kilómetros de Zaragoza y forman parte de su área de influencia residencial. En el caso de María de Huerva, el desarrollo de actividad industrial se ha producido paralelamente al crecimiento de población.
La Puebla de Alfindén presenta una evolución diferente. Su población también ha aumentado durante la última década, pero la trayectoria no ha sido lineal. El municipio tenía 5.948 habitantes en 2015 y se situó en torno a los 6.500 en 2025, después de varios años de descenso y posterior recuperación. Es un ejemplo de los municipios que han cambiado de tendencia durante el periodo analizado.
Esta diferencia permite distinguir entre varias situaciones. Por un lado están los municipios que han mantenido un crecimiento continuado; por otro, aquellos que han pasado de perder población a recuperarla; y, finalmente, los que acumulan varios años de descenso.
El crecimiento más intenso se concentra en buena parte del entorno de Zaragoza. Utebo, La Muela, Cadrete, María de Huerva, La Puebla de Alfindén, Pinseque o La Joyosa forman parte de un espacio en el que la evolución residencial ha sido diferente a la de buena parte del Aragón rural.
Menor tasa de envejecimiento
El Consejo Económico y Social de Aragón (CESA) ha identificado precisamente una menor tasa de envejecimiento en varios de estos municipios. La estructura por edades permite observar una de las diferencias entre los municipios que ganan población y aquellos que la pierden. Los primeros cuentan en muchos casos con un mayor peso de población en edad laboral y de menores, mientras que en los municipios rurales más pequeños es mayor la proporción de personas de 65 años o más.
Mientras algunas localidades del entorno de Zaragoza incorporan cientos o miles de habitantes, Aragón mantiene un amplio grupo de municipios en los que la población se cuenta por decenas. A 1 de enero de 2025 había localidades como Almohaja, Salcedillo, Pozuel de Ariza, Bagüés, Aguatón, Torre de las Arcas o Balconchán con menos de veinte habitantes.
En estos municipios, pequeñas variaciones tienen un efecto importante en términos porcentuales. La pérdida de cinco habitantes en una localidad de 50 supone un descenso del 10%, mientras que esa misma reducción apenas tiene efecto en un municipio de varios miles de residentes. La evolución demográfica también tiene una relación directa con la estructura de edad. El índice de envejecimiento de Aragón se situó en 2025 en 125,1 personas de 65 años o más por cada 100 menores de 20 años. En Teruel alcanzó 141,5 y en Huesca 130,5.
Los municipios de menor tamaño presentan, en general, mayores niveles de envejecimiento, mientras que varios de los municipios que han registrado un crecimiento sostenido alrededor de Zaragoza cuentan con una estructura de población más joven. Cuarte de Huerva, por ejemplo, figura entre los municipios aragoneses con menor porcentaje de población mayor de 65 años.
La diferencia no se limita a la población total. Un municipio que incorpora familias jóvenes aumenta al mismo tiempo el número de adultos en edad laboral y el de menores. En los municipios con pérdida prolongada de población, la salida de personas jóvenes y la llegada a edades avanzadas de las generaciones más numerosas modifican progresivamente la estructura demográfica.
La distancia respecto a los principales núcleos urbanos es otro de los elementos que aparece en la evolución de los municipios. Las localidades del entorno de Zaragoza tienen acceso al mercado laboral y a los servicios de la capital, al tiempo que ofrecen suelo residencial y una estructura urbana diferente.
El crecimiento de Cuarte de Huerva, María de Huerva, La Muela, Cadrete o Utebo responde en buena medida a esa relación con Zaragoza. Son municipios que han experimentado un importante desarrollo residencial y que mantienen una conexión diaria con la capital. Pero el crecimiento demográfico aragonés no se limita al área metropolitana de Zaragoza. También hay municipios que funcionan como cabeceras territoriales, con una concentración de empleo, servicios, comercio y equipamientos que les permite mantener una evolución diferente a la de las localidades más pequeñas de su entorno.
Huesca, Teruel, Jaca, Barbastro, Monzón, Fraga, Alcañiz, Ejea de los Caballeros o Calatayud son algunos de los principales núcleos urbanos de Aragón y presentan una dimensión y unas funciones territoriales diferentes a las de los municipios rurales de menor tamaño. La población de las tres capitales también permite observar estas diferencias. Según los datos oficiales de 2025, Zaragoza cuenta con 699.007 habitantes, Huesca con 55.033 y Teruel con 36.521. La capital aragonesa concentra por sí sola más de la mitad de la población de la comunidad. Municipios como Jaca, Barbastro, Monzón, Fraga, Alcañiz o Ejea concentran servicios y actividad económica para un territorio más amplio.
La evolución de los municipios más pequeños es diferente. En muchos casos se combinan una población reducida, un elevado peso de las personas mayores y una menor capacidad para atraer nuevos residentes. El resultado es una pérdida de población que se prolonga durante varios ejercicios.
El CESA ha señalado que los municipios más pequeños, con mayor envejecimiento y pérdida de población durante la última década, presentan además una menor proporción de población extranjera y se sitúan con mayor frecuencia en zonas de mayor altitud. Son factores que aparecen relacionados en el análisis territorial, aunque no determinan por sí solos la evolución de cada localidad.
La comparación de 2015 y 2025 también permite separar el crecimiento absoluto del crecimiento porcentual. Los municipios más grandes pueden sumar cientos o miles de habitantes sin registrar necesariamente los mayores porcentajes de crecimiento. En los pueblos pequeños, en cambio, unas pocas decenas de vecinos pueden representar variaciones porcentuales muy elevadas. La población aragonesa se sitúa en 2025 en torno a 1,37 millones de habitantes, repartidos entre 731 municipios.