Aragón mantiene dos incendios activos por encima de los 2.000 metros de altitud en el Pirineo

ElDiarioAragón

3 de agosto de 2026 12:35 h

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Los dos incendios forestales que permanecen activos en Aragón comparten una misma dificultad: ambos arden por encima de los 2.000 metros de altitud, en zonas de alta montaña del Pirineo donde la orografía y la falta de accesos complican las labores de extinción. Mientras el fuego declarado el pasado 31 de julio en Sierra Calva, en el término municipal de Seira (Ribagorza), afronta su cuarto día activo, el incendio de Plan (Sobrarbe) suma ya 18 jornadas desde que se originó tras el impacto de un rayo el 17 de julio.

El incendio de Seira continúa activo en Sierra Calva, un macizo situado a unos 2.000 metros de altitud. Según la última actualización del operativo INFOAR, la superficie afectada se estima provisionalmente en 28 hectáreas. En la zona trabajan este lunes dos helicópteros, un helicóptero de coordinación aérea, una brigada helitransportada, tres brigadas terrestres, un bulldozer, el director de extinción con técnicos de apoyo y Agentes para la Protección de la Naturaleza. El dispositivo se completa con dos medios aéreos del Ministerio para la Transición Ecológica y la BRIF de Daroca, apoyada por otros dos medios aéreos.

El fuego es el único que permanece activo de la decena de incendios provocados por las tormentas eléctricas que afectaron al Pirineo el pasado viernes. Aunque su evolución es favorable, la complejidad del terreno continúa condicionando las tareas de extinción.

También en alta montaña permanece activo el incendio de Plan, declarado el pasado 17 de julio en las inmediaciones del ibón de Plan tras la caída de un rayo. Dieciocho días después, el operativo INFOAR califica su evolución de favorable y estima provisionalmente la superficie afectada en unas 90 hectáreas. El dispositivo desplegado se ha reducido a un helicóptero con brigada helitransportada y una brigada terrestre, que continúan con las labores de vigilancia y consolidación del perímetro.

Pese a su evolución positiva, ambos incendios siguen requiriendo vigilancia por las dificultades que presenta la alta montaña. La altitud, las fuertes pendientes y la ausencia de accesos por carretera obligan a que buena parte de los trabajos dependan de los medios aéreos, lo que prolonga las labores de extinción incluso cuando el comportamiento del fuego es favorable.