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La arriesgada labor del secretario municipal en la España rural: “A veces siento que sobrepaso mi límite”

Luis Faci

25 de mayo de 2026 23:17 h

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“Claro que he tenido cuadros de ansiedad: por la responsabilidad y porque ves que no llegas”. Como secretario municipal en Fréscano y El Buste, en Zaragoza (una agrupación), Pablo Arrufat es testigo de las dificultades que supone este trabajo en las zonas rurales, tanto en Aragón como en el resto de España. Llevan a cabo una labor tan callada como compleja... y también arriesgada por las consecuencias que se derivan de sus posibles errores. De ahí los problemas con los que se topan los ayuntamientos más pequeños a la hora de conseguir funcionarios o interinos, y que en ocasiones les ha llevado incluso a perder subvenciones al no haber nadie para tramitarlas. Unos obstáculos que en ocasiones enfrentan también a los alcaldes con el Ejecutivo autonómico.

Hace unos meses, en las Cortes de Aragón, el presidente del Colegio Oficial de Secretarios, Interventores y Tesoreros de Administración local de la Provincia de Zaragoza (Cosital), Luis Martínez Solano, enumeró unas cuantas de las tareas que deben llevar a cabo estos profesionales: “Presupuesto, subvenciones, contratación, registro civil, juzgado de paz, procesos electorales, personal, transparencia, padrón, intervención o control financiero”. Si forman parte de una agrupación secretarial, además, lo tienen que hacer por duplicado, triplicado y en casos extremos hasta cuadruplicado.

Algunos viven en el mismo municipio en el que son secretarios, y otros en uno próximo; muchas veces, en la cabecera comarcal. Otros residen en Zaragoza y afrontan una hora o más de coche, ida y vuelta al día, para llegar a su puesto de trabajo.

“El lado positivo es que aprendes mucho, que tienes mucha autonomía y que ves cómo ayudas directamente a los vecinos; es una atención muy personalizada”, analiza Xarea Amat, secretaria en Isábena, Beranuy y Torre la Ribera, en la Ribagorza de Huesca. En el negativo, la elevada carga de trabajo y el peso de la responsabilidad, algo que afecta especialmente a quien, como en su caso, no lleva muchos años en esta profesión: “Situaciones de estrés vives muchas, casi a diario. Hay ocasiones en que me planteo abandonar, que siento que sobrepaso mi límite. Empiezas a pensar en todo el trabajo que queda por delante...”, incide Amat. “Luego al día siguiente igual solucionas un trámite de un vecino o consigues cerrar una subvención y te sientes más satisfecho”, continúa.

Hay secretarios investigados judicialmente por el desempeño de su labor, en ocasiones por acción, pero en otras por omisión o por desconocer cómo debía actuar en una situación concreta. No es el caso de nadie de los consultados para esta información, pero sí le sucedió –el estatus de investigada, sin entrar a la casuística concreta– por ejemplo a la secretaria de Fuendetodos (Zaragoza), donde también se enjuicia al alcalde, Enrique Salueña, por la contratación externa de un abogado que percibió de las arcas municipales medio millón de euros solo en 2024. En otro municipio de la provincia, la falta de pericia del secretario provocó recientemente que el municipio no pudiera seguir siendo concejo abierto –como pretendían los vecinos–, ya que superó el umbral de población exigido y el funcionario no pidió a tiempo al Gobierno de Aragón la salvaguarda para evitarlo: un síntoma de la importancia que tiene esta figura.

“En el medio rural, tanto alcaldes y concejales como secretarios estamos en peligro de extinción. Nuestro principal problema es que no da tiempo: no damos abasto para todo el trabajo tanto de secretaría como de intervención. El día a día se te come y te llevas trabajo a casa”, lamenta Arrufat, quien lleva menos de dos años en el 'negocio' y que admite que la cuestión del “estrés” es un tema de conversación habitual en el gremio: “Los cuadros de ansiedad son múltiples: conozco a secretarios que se han quedado hasta sin pelo”. Como contrapartida, el secretario de Fréscano y El Buste destaca el “compañerismo” en la profesión, sobre todo al comienzo: “Cuando entras, los compañeros con más experiencia te ayudan. Te dicen que tranquilidad, que todo se saca adelante. Y tenemos redes y grupos en los que plantear dudas”.

Uno de estos compañeros veteranos, habilitado nacional en otro municipio de Zaragoza, explica que el estrés disminuye con los años, cuando uno va “cogiendo experiencia”. Eso sí, lamenta que en ocasiones los concejales “jueguen a hacer política en los pequeños ayuntamientos”, una crítica bastante común también entre los secretarios municipales.

No todas las comunidades autónomas viven las mismas circunstancias: algunas tienen un sinfín de ayuntamientos con menos de 100 vecinos, como Aragón (210 sobre 731), Castilla y León (696 sobre 2.248) o Castilla-La Manca (261 de 919). Y cada uno de estos núcleos tienen sus presupuestos, sus plenos o sus contrataciones.

El presidente de Cosital intervino en octubre del año pasado en la Cámara autonómica, con motivo de la comisión especial de estudio para el futuro Estatuto Jurídico del Pequeño y Mediano Municipio de Aragón en el que trabaja el Ejecutivo autonómico. Ahí, reclamó más “cooperación” de las diputaciones provinciales y las comarcas, más puestos de trabajo en los tres niveles institucionales y que las administraciones “adapten las exigencias de la ley a la realidad de las pequeñas entidades locales”. Como ejemplo de esto último, el hecho de que trámites como la remisión de las actas de órganos colegiados, de los presupuestos o de la plantilla de personal se tenga que hacer por duplicado al Estado y al Gobierno autonómico de turno.

Xarea Amat, que lleva dos años en la profesión, está de acuerdo con esto último. “Somos pocos, necesitaríamos más personal y también menos burocracia: nos vemos obligados a duplicar o triplicar los trámites y enviarlos a diferentes organismos. Eso se podría corregir, quita mucho tiempo”.

Desde la Dirección General de Administración Local del Gobierno de Aragón, su responsable, Marina Sevilla, destaca la labor de los secretarios municipales, que son “el alma jurídica en un ayuntamiento pequeño”. La responsabilidad de su oficina es de tutela, asesoramiento y formación. “Tanto los teléfonos de los técnicos como el mío propio son siempre accesibles” para ellos, explica Sevilla.

Uno de los objetivos de su departamento ha sido aprovechar el proceso de estabilización de plazas impulsado desde el Gobierno central, de forma que muchos puestos ocupados por interinos pasasen a estarlo por habilitados nacionales. Así se ha conseguido que tomaran posesión 125 nuevos funcionarios, de manera que se han elevado las tasas de 'estabilidad' en los ayuntamientos aragoneses: de un 47% a un 59,5% en la provincia de Zaragoza; de un 35% a un 56,5% en Huesca, y de un 53% a un 86,8% en Teruel, el territorio donde más se ha notado.

¿Qué diferencia hay entre un habilitado nacional y un interino? Entre otras, la tranquilidad y la independencia, que tiene también una derivada: en el segundo caso, el profesional es más libre y su puesto está ligado al alcalde o alcaldesa de turno, con lo que puede recibir más presiones para desarrollar su labor.

En Aragón, según Marina Sevilla, hay en la actualidad 560 secretarios y hay “situaciones concretas” que resultan problemáticas. Y menciona un puñado de municipios con dificultades para cubrir el puesto, entre ellos Tierga-Purujosa, San Martín del Río, Manchones y Murero.

Precisamente en dos de estos núcleos es donde ha surgido la polémica entre el PP y los partidos de la oposición en las últimas semanas. En Tierga, el Ayuntamiento lleva dos meses sin secretario y el alcalde, el socialista Adrián de la Mella, mostró días atrás su “enfado” y su “frustración” por la situación del municipio, que provoca retrasos en el pago a proveedores y pone en riesgo subvenciones.

Y en Manchones, el concejal de Izquierda Unida Ángel Vicente exigió días atrás a Administración Local una “solución urgente” para la falta de habilitado en el municipio, lo que genera un “grave bloqueo administrativo”. Tanto el puesto de secretario en esta localidad de Campo de Daroca como el de Tierga, en el Aranda, están considerados de “difícil cobertura”.

Agrupaciones secretariales

La cuestión de las agrupaciones secretariales es al mismo tiempo una solución y un problema. Solución cuando son dos, problema cuando son cuatro; con tres depende. “Han supuesto la única manera de que los municipios pequeños vean cubrir sus necesidades”, admitió Martínez Solano en las Cortes. Pero, al mismo tiempo, si son demasiadas saturan al secretario: “En la práctica, puede hacer inviable su sostenibildad en el tiempo para un solo profesional”.

En Aragón, el Ejecutivo autonómico se plantea limitarla a tres, explica Maria Sevilla. La secretaria de Isábena reconoce que el hecho de estar dividida entre dos municipios hace que “no siempre” pueda “atender urgencias”: “Intentamos hacerlo aunque estemos en el otro municipio, pero en ocasiones tienen que esperar al día siguiente o a la semana que viene”.