Cuando un secretario municipal se jubila tras 40 años de labor: “Se despide una institución”
El puesto de secretario municipal en los ayuntamientos es tan fundamental como desconocido; su tarea, tan compleja como ingrata. En localidades grandes, su labor resulta inabarcable, y en las pequeñas se suma el factor de que es muchas veces visto por el equipo de gobierno como un freno administrativo al impulso político –y, en los escenarios más extremos, un obstáculo a prácticas corruptas–. Este jueves ha anunciado su jubilación el secretario general del Ayuntamiento de Zaragoza, Luis Giménez Abad. Ha sido despedido entre aplausos y elogios de todos los grupos municipales, una muestra de que la historia tiene muchas veces un final feliz.
Giménez Abad –hermano de Manuel, político asesinado por ETA en mayo de 2001– llevaba 40 años de servicio como secretario de administración local, los últimos 24 años en el Ayuntamiento de Zaragoza; de ellos, 18 como secretario general del pleno. “Llega mi esperada y deseada jubilación”, ha afirmado en su última sesión plenaria. Aunque su adiós no será efectivo, tal y como ha recordado con querencia fedataria, hasta que concluya “el periodo de permisos y vacaciones” que le corresponden.
El funcionario público ha recordado que durante el cuarto de siglo que ha trabajado en el Consistorio zaragozano ha visto alcaldes y corporaciones de todos los colores políticos, a todos los cuales ha agradecido su “respeto hacia los criterios e informes jurídicos emitidos”. “Es muy importante que los grupos y los concejales tengan confianza en la imparcialidad del secretario general de la corporación”, ha puntualizado.
Giménez Abad ha destacado el “orgullo” de haber podido estar al frente de una Secretaría tan destacada como la de la cuarta ciudad española: “Solo unos pocos tenemos este privilegio, por lo que desde el punto de vista profesional me voy muy satisfecho”, ha manifestado, antes de tener un recuerdo hacia “todos los funcionarios que han colaborado de manera directa e indirecta” con su oficina. Y, para terminar, ha lanzado “ánimos” a los ediles “para afrontar el año preelectoral que ya se inicia”.
Tras el cálido aplauso, ha llegado el turno de elogios por parte de los portavoces municipales. La alcaldesa, Natalia Chueca, ha querido trasladarle el afecto “no solo de la corporación, sino de toda la institución”: “Todos los funcionarios de esta casa reconocen su labor, entrega, dedicación y trabajo”, ha señalado, antes de destacar su “discreción, profesionalidad y sentido del deber”.
La portavoz socialista, Lola Ranera, mencionando con un punto de nostalgia que se empieza a “jubilar una saga de servidores públicos”, de entre los que ha mencionado a Giménez Abad, un “servidor público generoso y ecuánime”. El de Vox, Julio Calvo, ha declarado con solemnidad que “se despide no un secretario general, sino una institución de este Ayuntamiento”, y ha elogiado su “imparcialidad, objetividad y profesionalidad”.
Elena Tomás, portavoz de Zaragoza en Común, ha agradecido que les haya atendido en su despacho siempre que han “pedido ayuda, muchas veces con dudas rocambolescas”. Finalmente, el popular Ángel Lorén ha destacado que, en “momentos de complejidad”, el “criterio jurídico” de Giménez Abad “ha sido un faro”. “Ha contribuido a que el debate democrático se desarrollara dentro del marco constitucional”, ha valorado.
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