Un catedrático de Zaragoza: el eclipse permitirá ver “de día” Venus y Júpiter desde un lugar elevado
El eclipse de sol del próximo 12 de agosto será “un espectáculo de lo mejor que podemos ver en la naturaleza”, un reclamo turístico para casi media España desde Galicia hasta Baleares, pero sobre todo una oportunidad única, ya que la última vez que se pudo admirar este fenómeno astronómico en la península ibérica fue en 1912 y pasarán “muchísimos años” hasta que vuelva a producirse, además de que permitirá ver “de día” Venus e incluso Júpiter si se observa desde un lugar elevado.
De hecho, la mayoría no podrá volver a ver 'en casa' un fenómeno similar, a excepción del eclipse del 2 de agosto de 2027, que sólo se observará en una pequeña franja al sur del país, ha subrayado el catedrático de Matemática Aplicada de la Universidad de Zaragoza (Unizar), Luis Rández.
La astronomía se encarga de calcular las órbitas elípticas, sobre las que se mueven los planetas, en unos cálculos que se llevan haciendo “miles y miles de años” y ahora tienen una precisión “absoluta”. Los eclipses se repiten aproximadamente en función del denominado ciclo de Saros, un periodo de 18 años, 11 meses y 8 horas que es el tiempo que transcurre hasta que Tierra, Luna y Sol se alinean de nuevo en las mismas posiciones, y que ya conocían en la antigua Babilonia.
El del 12 de agosto será una ocasión especial y única para la mayoría, aunque no la ideal desde el punto de vista de la observación del fenómeno. Esto se debe a que, pese a que se verá “en una buena franja de España” --desde Galicia y Asturias hasta Baleares, pasando por ambas Castillas, el valle del Ebro y parte de las costas catalana y valenciana--, “lo malo es que es al atardecer”, lo que significa que “el Sol estará bajo”.
Esto no sucederá en el segundo del llamado 'trío de eclipses' previsto para los próximos tres años, el 2 de agosto de 2027, que se producirá por la mañana, con el Sol “muy alto” y sin riesgo de que se interpongan montañas, árboles o edificios. “Será espectacular”, ha asegurado el catedrático Luis Rández. El problema es que sólo se verá completo en una estrecha franja en el Estrecho de Gibraltar y parte de la costa andaluza.
En el caso de la ciudad de Zaragoza, el último gran eclipse fue el 30 de agosto de 1905 y fue “muy bueno”. De hecho, la comunidad científica local aprovechó para analizar la temperatura –al tapar la Luna el Sol suele bajar del orden de 10 grados–, el aumento del viento o incluso el comportamiento de los animales, que se vuelve “un poco extraño” al anochecer en un momento en el que no estaba previsto: “La verdad que será un espectáculo de lo mejor que podemos ver de la naturaleza”.
Cronología del eclipse
La cronología del fenómeno astronómico comenzará en torno a las 19.30 horas, cuando la Luna empezará a tapar el astro rey, que quedará totalmente oculto en torno a las 20.30 horas, con un pequeño desfase de minutos entre la costa gallega y asturiana, donde el Sol estará más alto y se podrá ver mejor, y las Baleares.
Esto hará que, en el caso de Aragón, se aprecie mejor en la provincia de Zaragoza que en la de Teruel, ha señalado el científico. En concreto, en la capital aragonesa, el Sol estará a seis grados de altitud y su ocultación total durará un minuto y 23 segundos.
Rández ha insistido en que “siempre que haya Sol visible hay que llevar las gafas especiales” y ha propuesto otra alternativa segura y sencilla: verlo por proyección con una rasera o espumadera de cocina, ya que, a través de sus agujeros, se proyectará en el suelo el fenómeno.
“Conforme la Luna vaya tapando el Sol, veremos por proyección que ya no es un círculo de luz, sino que se irá comiendo la sombra de la Luna al Sol y veremos medias lunas”, ha indicado el profesor de Matemáticas, quien ha afirmado que es “un espectáculo muy bonito de ver, muy sencillo y no afecta a la vista”.
“Las sombras cambian, las sombras de las hojas es un espectáculo muy bonito y, cuando la Luna tape completamente al Sol, aparte de la corona solar, seguramente podremos ver Venus, que estará situado a la izquierda, un poquito más alto que el Sol”, ha explicado: “Ver Venus de día es siempre muy bonito”.
Planetas en pleno día
No será el único planeta que se pueda divisar el 12 de agosto ya que, quienes tengan la oportunidad de colocarse en un lugar alto, podrán ver también Júpiter, que estará apenas a un grado sobre el horizonte. “Verlos de día –Venus y Júpiter– es increíble”, ha aseverado.
Además, cuando acabe el eclipse, al atardecer, en torno a las 21.07 horas en el caso de Zaragoza, llegarán las perseidas o 'lágrimas de San Lorenzo', que son visibles cada año en esas mismas fechas. “Nos tenemos que llevar un picnic”, ha bromeado.
Los mejores lugares para verlo en la capital aragonesa serán la Feria de Muestras, donde se esperan “muchísimas personas”, el Puente del Tercer Milenio o la parte alta del barrio rural de Juslibol: “La verdad es que es un sitio bastante privilegiado para ver el eclipse”. Para cualquier otra ubicación, ha recomendado comprobar antes del 12 de agosto que no haya edificios, árboles o montañas que tapen el punto por donde se oculta el Sol. Más difícil será evitar las nubes, que impedirán la observación en los lugares en los que estén presentes, pero que no son fáciles de predecir.
Los científicos vivirán con intensidad este fenómeno, si bien ha pasado de ser un momento de especial relevancia para la ciencia –la teoría de la relatividad se probó con un eclipse a principios del siglo pasado, se descubrió el helio o los antiguos griegos calcularon la distancia de la Tierra a la Luna a partir de un eclipse lunar– a convertirse simplemente en “un espectáculo que quizás sea de los más bonitos de la naturaleza” y que “merece la pena verlo”.
Anécdotas curiosas
Los eclipses, además, han dejado curiosas anécdotas a lo largo de la historia, en la literatura y en las diferentes mitologías. Una de ellas la protagonizó Cristóbal Colón a su llegada a Jamaica en su cuarto viaje a América, cuando “amenazó a los indígenas que o les daban comida y suministros o haría que la Luna se volviera roja de sangre”. El navegante genovés llevaba unos almanaques con los que podía predecir los eclipses y los nativos, que “evidentemente se quedaron asustados”, proporcionaron víveres a los españoles.
Otro ejemplo en la literatura aparece en el tebeo 'Tintín en el Templo del Sol', cuanto van a quemar al Capitan Haddock y al protagonista y este amenaza al gran Inca con hacer desaparecer el Sol, y llega un eclipse. Sin embargo, hay un error en el cómic ya que el fenómeno aparece dibujado como se vería en el Hemisferio norte, cuando estaban en Perú, es decir, en el Hemisferio sur.