El Isuela, limpieza o renaturalización: el río de Huesca sigue entre dos orillas
El río Isuela vuelve a quedar al descubierto a su paso por Huesca después de una actuación de limpieza que ha vuelto a enfrentar al Ayuntamiento con las organizaciones ecologistas. La retirada de vegetación, gravas y materiales acumulados en el fondo del canal ha devuelto al primer plano una discusión que va más allá de los trabajos realizados estos días: qué debe ser el Isuela dentro de la ciudad y cómo puede compatibilizarse la seguridad hidráulica con la recuperación de un ecosistema fluvial.
Ecologistas en Acción considera que la intervención ha eliminado buena parte de la naturalidad que el cauce había recuperado durante los últimos años. El Ayuntamiento, por su parte, rechaza esa interpretación y defiende que se han realizado labores “habituales” de limpieza y mantenimiento para garantizar que el agua pueda circular correctamente por un canal que sigue siendo de hormigón.
La polémica llega, además, cuando las dos administraciones están preparando un proyecto para renaturalizar el río. En octubre de 2025, el Ayuntamiento de Huesca y el Gobierno de Aragón anunciaron la recuperación del proyecto, una iniciativa que quedó formalizada posteriormente mediante un protocolo de actuaciones. El plan prevé intervenir durante los próximos tres años sobre unas 53 hectáreas, desde las fuentes de Marcelo hasta la zona de Salas, con el propósito de recuperar la continuidad ecológica del Isuela, restaurar espacios degradados y mejorar su integración en la ciudad.
El anuncio abrió una nueva etapa después de años de proyectos aplazados. Pero la actuación ejecutada ahora introduce una contradicción que los ecologistas no han pasado por alto. A su juicio, mientras las administraciones hablan de devolver naturalidad al río, la maquinaria ha retirado precisamente los elementos que habían permitido que el tramo urbano comenzara a recuperar vida.
“El Isuela había conseguido recuperar naturalidad”, sostiene Ecologistas en Acción, que vincula ese proceso al mantenimiento desde 2023 de un caudal mínimo durante todo el año. La presencia permanente de agua había favorecido la acumulación de gravas y el crecimiento de vegetación, hasta formar un lecho más parecido al de un cauce fluvial.
La organización asegura que ese cambio era perceptible incluso para los vecinos. “Antes de las actuaciones de los últimos días se podían escuchar los anfibios al atardecer, desde el puente de las Miguelas”, señala. Para el colectivo, la aparición de fauna y flora en este espacio demostraba que el río estaba funcionando como corredor ecológico entre los tramos situados aguas arriba y aguas abajo de la ciudad.
Su reclamación es que esa evolución no se interrumpa. Ecologistas en Acción pide la paralización de los trabajos y la reposición de las gravas retiradas en el tramo situado aguas abajo de la canalización. También cuestiona que la retirada de la vegetación pueda presentarse como compatible con una futura renaturalización.
Para el Ayuntamiento se trata de una “actuación habitual”
El Ayuntamiento sostiene una interpretación completamente distinta. Desde el consistorio explican que el tramo urbano del Isuela es un canal de hormigón en el que se acumulan tierra, vegetación y materiales arrastrados por el río. Esa acumulación, señalan, puede acabar reduciendo la capacidad de desagüe y dificultando la circulación del agua cuando se producen lluvias intensas o crecidas.
Por eso, el argumento municipal se centra en la seguridad hidráulica. La retirada de los materiales acumulados, explican, permite conservar la capacidad del canal y reducir el riesgo de desbordamientos e inundaciones que puedan afectar a las personas y las infraestructuras. El Ayuntamiento rechaza, además, que la operación suponga impedir una futura renaturalización. Su planteamiento es que no puede confundirse la acumulación espontánea de sedimentos y vegetación sobre el hormigón con una restauración fluvial propiamente dicha.
Indica que si se tratara de una verdadera renaturalización, “el cauce debería recuperar un lecho natural que favoreciera el desarrollo de la vegetación”. El proyecto que ahora deben concretar las administraciones tendrá que determinar, precisamente, cómo se produce esa transformación sin comprometer la capacidad del río para evacuar las avenidas.
El Ayuntamiento recuerda que la intervención tampoco es nueva. En 2021, durante el anterior Gobierno municipal socialista, se llevó a cabo una operación similar con maquinaria pesada para retirar los materiales acumulados y dejar de nuevo visible el hormigón. Aquella actuación también fue criticada entonces por Ecologistas en Acción.
Ecologistas en Acción elaboró en 2019 un proyecto propio de restauración fluvial que proponía actuar sobre la estructura del río y no limitarse a acondicionar sus márgenes. El planteamiento partía de una idea básica: recuperar espacio para el río y reducir progresivamente las estructuras artificiales que impiden su evolución natural. El documento proponía eliminar elementos de contención innecesarios, favorecer taludes naturales y recuperar la vegetación autóctona de ribera, con especies como sauces, chopos y fresnos.
También contemplaba la creación de refugios para anfibios y aves, zonas de sombra y pequeños microhábitats mediante elementos naturales. El objetivo era que esos procesos fueran consecuencia de la propia dinámica fluvial y no de una intervención meramente ornamental. “La continuidad longitudinal y transversal del río es fundamental para la recuperación de sus valores ambientales”, señalaba aquel proyecto, que advertía de que las estructuras rígidas fragmentaban el ecosistema y limitaban la conexión entre el cauce y su entorno.
El proyecto no llegó a materializarse. El proceso quedó paralizado en 2022 por la falta de financiación estatal y europea y no ha sido hasta 2025 cuando las administraciones han vuelto a poner formalmente la renaturalización sobre la mesa. “Renaturalizar un río significa reforzar nuestra capacidad de adaptación frente al cambio climático y proteger a la ciudad de las inundaciones”, defendió el presidente aragonés, Jorge Azcón, al presentar el acuerdo.
Verdes Equo ha reclamado que el protocolo no se quede en un anuncio. La formación ha pedido un cronograma verificable, coordinación entre administraciones y un proceso transparente y participativo. La propia participación ciudadana es otra de las reivindicaciones de Ecologistas en Acción, que reclama que “toda la ciudadanía interesada pueda expresar sus demandas y sus ideas para mejorar la calidad ambiental del río a su paso por la ciudad”.