La macrogranja de Zaragoza confirma los positivos por salmonella, pero deja en el aire el vínculo con el brote en Vitoria

ElDiarioAragón

16 de octubre de 2026 21:22 h

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La Granja Virgen del Rosario, la macrogranja de gallinas ponedoras de Mainar (Zaragoza) investigada por su posible relación con el brote de salmonelosis que intoxicó a 13 personas en Vitoria, ha confirmado los positivos por 'Salmonella enteritidis' detectados por el Gobierno de Aragón en dos de sus naves. Sin embargo, sostiene que, “con los resultados analíticos disponibles, no está acreditado que los huevos” de su explotación fueran “el origen de las intoxicaciones registradas en Vitoria”.

En un comunicado difundido este viernes, la empresa dice trasladar un mensaje de “transparencia, responsabilidad y colaboración con las autoridades”. Admite que los positivos “corresponden a muestras de heces de gallinas solo de las naves F e I”, las mismas que señaló el Departamento de Agricultura. Aun así, insiste en que “es importante distinguir entre la detección de la bacteria en estas muestras y su presencia en los huevos, que no ha sido detectada en los análisis realizados”.

Según la compañía, ninguno de los análisis a sus huevos, “tanto en los controles internos de la empresa como en los controles externos de la Administración, ha detectado salmonella”. La granja explica que, “además de los controles reglamentarios de heces, realizados cada 15 semanas”, analiza “mensualmente” sus huevos. Los dos últimos controles internos, del 4 de septiembre y del 2 de octubre de 2026, dieron “resultado negativo”.

La empresa también se apoya en que, “según la información pública disponible, hasta el momento no se ha detectado salmonella en las muestras de huevos recogidas en el marco de la investigación”. La Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (Aesan) informó este mismo viernes de que no había detectado salmonella en los huevos analizados hasta el momento y presentó las actuaciones como una medida de precaución.

La compañía lamenta las intoxicaciones y expresa su “solidaridad” con los afectados. Considera “fundamental distinguir entre la detección de la bacteria en heces de gallinas y la confirmación del alimento causante del brote”. Añade que “el esclarecimiento de su origen corresponde a las autoridades sanitarias, a partir del conjunto de las pruebas analíticas, epidemiológicas y de trazabilidad”.

Pese a los resultados negativos en los huevos, la granja asegura que, desde que conoció la incidencia, adoptó “las medidas preventivas correspondientes, incluida la retirada o inmovilización de todos los lotes de productos que pudieran haberse visto afectados”. También afirma que seguirá trabajando “para contribuir a la resolución de esta incidencia” e informará a clientes y a la opinión pública “conforme se disponga de nuevos resultados contrastados”.

La secuenciación, pendiente

Esa conexión entre la granja y el brote es precisamente lo que aún no ha cerrado la investigación oficial. El Gobierno de Aragón ha remitido las muestras para su secuenciación, la prueba que permitiría comparar la cepa hallada en las gallinas con la de los pacientes de Vitoria.

Según la información difundida por el Ejecutivo autonómico, el Departamento de Sanidad comunicó el brote al Servicio de Sanidad Animal el 21 de septiembre. Dos días después se tomaron muestras confirmatorias en las naves E y F, de las que procedían los huevos sospechosos. La nave F dio positivo y la E, negativo. Ese resultado obligó a extender el muestreo a las naves B, C, D, G e I, y la bacteria apareció también en la I. La nave H quedó fuera del muestreo porque sus aves no habían alcanzado aún la edad productiva.

Ni los autocontroles de la empresa ni el control oficial del 26 de enero habían detectado salmonella en la explotación. Esta tiene casi 1,1 millones de gallinas ponedoras en jaulas, mientras que son en torno a 272.000 las aves de las dos naves afectadas. Esas gallinas deberán ser sacrificadas, de forma inmediata o al final de su vida útil. En ese segundo caso, sus huevos no podrán venderse en fresco y solo podrán destinarse a ovoproductos, tras un tratamiento térmico que elimina la bacteria.