El vicepresidente de Aragón, de Vox, aprovecha la visita de los embajadores de la UE para agitar el discurso migratorio
Los embajadores de los países de la Unión Europea en España han iniciado este lunes una visita de tres días a Aragón, durante la que conocerán algunos de los principales proyectos económicos, industriales y tecnológicos de la Comunidad, con especial atención a sectores como la logística, los centros de datos y la Defensa.
La visita se celebra por iniciativa del embajador de Irlanda en España, Brian Glynn, coincidiendo con la presidencia irlandesa del Consejo de la Unión Europea durante este semestre. Los diplomáticos han sido recibidos este lunes en el edificio Pignatelli por el presidente de Aragón, Jorge Azcón, y los miembros de su Gobierno, en una jornada de trabajo en la que también han participado representantes de los agentes sociales.
Después de los elogios mutuos, las llamadas a intercambiar experiencias y el propósito compartido de reforzar la colaboración europea, el vicepresidente de Vox del Gobierno de Azcón y consejero de Desregulación, Bienestar Social y Familia, Alejandro Nolasco, ha aprovechado la ocasión para ampliar considerablemente el orden del día. Y ha entregado a cada uno de los 26 diplomáticos una carta con su particular relación de asuntos pendientes para Europa en la que ha desplegado buena parte del ideario voxista.
El primero, la inmigración. Nolasco ha urgido a los embajadores a blindar Europa ante “la inmigración masiva y descontrolada”, que considera una “amenaza” de primer orden para “la supervivencia económica del Estado del Bienestar” y para las democracias de los países de la Unión. “No habrá Europa si Europa no es capaz de controlar eficazmente sus fronteras”, sostiene en la misiva.
La “invasión”
El vicepresidente aragonés ha situado nuevamente a Ceuta en el centro de su argumentación y la ha presentado como “el ejemplo palmario del riesgo de colapso del modelo democrático europeo”. “Todos y cada uno de los Estados miembros estamos llamados a dar una respuesta a quienes sufren una invasión”, afirma Nolasco, que utiliza de nuevo este término para referirse a la llegada de migrantes a la ciudad autónoma, una expresión que viene empleando reiteradamente durante los últimos meses.
La carta no se queda en la política migratoria. Nolasco también ha pedido a los 26 embajadores que transmitan a sus respectivos gobiernos la necesidad de acometer un proceso inmediato de “desregulación” en la Unión Europea. “Es urgentísimo”, asegura, porque considera que hacen falta “menos normativa, más claridad legislativa y menos limitantes para nuestros ciudadanos, para nuestros trabajadores y para nuestras empresas”.
A la lista se suma la política energética. El vicepresidente sostiene que “Europa no puede asfixiarse por una deriva energética que le resta competitividad” y reclama un sector energético “fuerte y competitivo” capaz de proporcionar a la industria energía “a precios razonables”.
Tampoco han quedado fuera de la carta la agricultura y la ganadería. Nolasco reclama “una redefinición urgentísima” de las políticas europeas para el sector primario y sostiene que agricultores y ganaderos deben ser “defendidos, no convertidos en un actor secundario”, vinculando su protección con la soberanía alimentaria y el fortalecimiento económico.
Y, puestos a trasladar encargos a los representantes europeos, el vicepresidente ha recuperado también una vieja reivindicación aragonesa: la Travesía Central del Pirineo. Nolasco ha instado a los embajadores a “retomar la filosofía de aquel gran proyecto” porque considera que “ni es justo ni es inteligente” mantenerlo aparcado.
Su argumentación, sin embargo, ha ido más allá de las comunicaciones transfronterizas. Nolasco sostiene que el Pirineo central constituye el recorrido más corto entre la península y el resto de Europa y añade una lectura política: “La llave de las comunicaciones entre la península y el resto de Europa no puede seguir estando en las manos de quienes, desde posiciones secesionistas y excluyentes, desean imponer sus intereses a los del resto de un país y de todo un continente”.
De este modo, una jornada concebida inicialmente para presentar a los embajadores europeos las posibilidades económicas, industriales y estratégicas de Aragón ha servido también para que el vicepresidente aragonés les haga llegar, por escrito, su propia agenda para la Unión Europea.