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Una joya prerrománica, en peligro: la fuente ovetense de La Foncalada resiste entre verdín, andamios y pavos reales

Pilar Campo

Oviedo/Uviéu —
17 de enero de 2026 22:49 h

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La fuente de La Foncalada en Oviedo/Uviéu es una de las pocas construcciones civiles prerrománicas que se conservan en Europa. Ubicada en el casco antiguo de la capital asturiana, su singularidad y relevancia histórica le valieron la declaración de Monumento Nacional, su declaración como Bien de Interés Cultural (BIC) y su posterior reconocimiento como Patrimonio de la Humanidad por la Unesco. Unas distinciones que no han impedido su deterioro a pasos agigantados.

Esta joya del prerrománico asturiano ha ofrecido a lo largo de los años imágenes inéditas con pavos reales en una techumbre llena de hierbajos y restos de verdín o hasta una zapatilla deportiva colgada.

En los últimos días la foto fija es otra bien distinta: rodeada de andamios para someterse a un proceso de restauración que durará tres meses.

Los daños

La estructura de la fuente presenta varios problemas de conservación que hacen que sea precisa una rehabilitación urgente.

Los técnicos han emitido informes donde destacan la existencia de daños y advierten que si no se pone remedio a esta degradación progresiva habrá “un menoscabo para la integridad de este pequeño edículo altomedieval de nave única”, lo que comprometerá su estabilidad y su correcta conservación a largo plazo.

La conservación y restauración

El catálogo urbanístico permite en este tipo de bienes intervenciones de conservación, reparación, restauración, reconstrucción y rehabilitación parcial.

La titular de la Consejería de Cultura, Política Llingüística y Deporte del Principado de Asturias, Vanessa Gutiérrez, ha puesto en marcha una actuación de conservación y restauración con una inversión de 79.376 euros para frenar su deterioro y garantizar su preservación.

La protección del monumento

Cuatro empresas optaron a realizar los trabajos y la mesa de contratación se inclinó por la oferta presentada por Construcción Martínez Monasterio S.L. Cultura adjudicó la intervención a esta empresa y a la restauradora Marta Luisa Corrada Solares. Si no hay contratiempos de última hora, en tres meses concluirán los trabajos que se desarrollarán siguiendo el proyecto redactado por el arquitecto Román Villasana.

El director general de Patrimonio Cultural del Principado, Pablo León, comprobó el desarrollo de los primeros trabajos con los que se avanza en la protección de uno de los bienes más representativos del patrimonio histórico asturiano. 

La conservación patrimonial

Las tareas comienzan con una limpieza general con la que se eliminarán depósitos, costras, pintura y agentes biodeteriorantes sin afectar a los materiales originales. A continuación está previsto que se proceda a la consolidación de la estructura, lo que incluirá reponer con similares propiedades piezas perdidas, como los morteros de juntas y piedras.

El objetivo final, según ha confirmado el Gobierno asturiano, es garantizar la estabilidad, impermeabilidad y durabilidad del monumento, sin alterar su materialidad original y con el empleo de buenas prácticas de conservación patrimonial.

Combinación de materiales

La fuente está formada por una combinación de materiales como arenisca amarilla, gris y roja; caliza de grano fino, grueso y cristalino, además de distintos morteros.

A lo largo de su historia ha sido objeto de diversas intervenciones que han permitido mantenerla en pie, aunque en la actualidad sufre dos alteraciones profundas como la intensa colonización biológica y la pérdida de material constituyente, tanto pétreo como de morteros.

Escasa ventilación

Su continua exposición a una elevada humedad es uno de los principales problemas. La escasa ventilación y la presencia de un basamento poco permeable favorecen el crecimiento de vegetación y la precipitación de carbonatos sobre la piedra y los morteros, provocando incluso la pérdida de material original.

Además, hay otras alteraciones visibles, como las costras negras generadas por la acumulación de contaminantes y suciedad en contacto con el agua, así como desgastes derivados de la propia funcionalidad histórica de la fuente.

Las competencias

La fuente llegó incluso a ser un motivo de debate entre el Ayuntamiento de Oviedo y el Gobierno regional que discrepaban sobre quién debía ser el que asumiera las competencias sobre su limpieza y conservación. Mientras se resolvía la diputa competencial, el monumento seguía deteriorándose.

Con el año 2026 recién estrenado, la fuente está ya rodeada de andamios para el inicio de una rehabilitación que augura que recuperará el estado original que llevó a su declaración como Monumento Nacional, BIC y Patrimonio de la Humanidad.

Único ejemplo de construcción de carácter civil del Prerrománico en un entorno urbano

Esta fuente medieval, que se encuentra ubicada en pleno centro urbano de Oviedo/Uviéu, es el único edificio civil de uso público conservado de la monarquía asturiana. 

Uno de los aspectos que más se resalta de este monumento es que representa un hito de la arquitectura medieval europea y de la ingeniería hidráulica de esta época.

Aprovechamiento hidráulico

Su función original estuvo ligada al aprovechamiento hidráulico y posiblemente terapéutico del agua, siguiendo tradiciones heredadas del mundo romano. 

La página web de Turismo de Asturias contiene una amplia descripción de esta fuente que en 1998 obtuvo el reconocimiento de la UNESCO por su relevancia histórica al declararla Patrimonio de la Humanidad dentro del conjunto de Monumentos Prerrománicos de Oviedo y del Reino de Asturias.

La historia

Desde el siglo IX ha representado un símbolo de poder real y religioso, fuente de agua potable para los ovetenses, lavadero público… ha resistido el paso del tiempo como testigo de la evolución urbana de Oviedo/Uviéu hasta convertirse en un icono patrimonial.

Hay quien le concede un origen romano y quien atribuye a Alfonso III su construcción, aunque la mayor parte de los investigadores defienden que su configuración actual responde al reinado de Alfonso II, el Casto (791-842). La hipótesis romana sigue abierta, pero no se han hallado pruebas concluyentes que permitan hablar de una construcción anterior a la época altomedieval.

Los rituales

La mención más antigua aparece en copias de los siglos XI y XII y se refiere a ella como fontem calatam o fonte incalata, términos relacionados con el verbo latino calare —invocar—, en alusión directa a las inscripciones protectoras que aún conserva en su fachada y reflejando la fuerte conexión religiosa que la monarquía asturiana establecía con sus construcciones. Su agua cristalina, asociada al bautismo y a la limpieza del pecado original, saciaba el cuerpo y renovaba el espíritu.

En la web de Turismo de Asturias se expone que pudo haber sido utilizada en rituales de purificación o con fines terapéuticos. También pudo formar parte de un circuito procesional que partía del presumible palacio real en las inmediaciones de San Tirso el Real y la primitiva iglesia de San Salvador (sobre la que se levantaría la Catedral de Oviedo) y finalizaba en San Julián de los Prados.

Proveer a Oviedo/Uviéu de una fuente monumental no solo aseguraba el bienestar de sus habitantes, sino que consolidaba la estabilidad del reino y reafirmaba la monarquía. En la fachada oriental del edículo, la presencia de la Cruz de la Victoria, acompañada de inscripciones latinas, refuerzan esta idea.

Restauraciones y conservación

A comienzos del siglo XX, antes de que el agua corriente llegara a los hogares, La Foncalada era un punto de encuentro para las mujeres que acudían a lavar la ropa. Sin embargo, añade Turismo de Asturias, el crecimiento de Oviedo/Uviéu y la modernización del abastecimiento la relegaron a un segundo plano. Quedó encorsetada en el entramado urbano y sufrió la amenaza de la contaminación, la erosión de la piedra y la presión del tráfico rodado.

Las principales intervenciones sobre esta fuente tuvieron lugar en los siglos XX y XXI, con trabajos que han buscado estabilizar su estructura y recuperar su aspecto original; eliminando sedimentos y otros elementos que alteraban su estructura original, reforzando la conservación de los sillares y del edículo. 

Un sistema de drenaje

La estructura de La Foncalada combina cantería de arenisca de gran calidad con elementos simbólicos cristianos como la Cruz de la Victoria y las fórmulas epigráficas invocatorias.

En los primeros años noventa del siglo pasado, excavaciones arqueológicas permitieron avanzar en la interpretación de su estructura original, revelando que La Foncalada no era un elemento aislado, sino parte de un sistema hidráulico más amplio que abastecía a la ciudad medieval formado por un canal de captación, el edículo y una amplia piscina posiblemente destinada al baño por inmersión, lo que aporta una visión más completa de su función original.

Las transformaciones

A lo largo de la historia, la fuente sufrió modificaciones derivadas de usos industriales —especialmente actividades curtidoras desde el siglo XIII—, colmataciones aluviales, remodelaciones urbanas y diversas intervenciones de restauración.

Su entorno también ha experimentado transformaciones significativas y el monumento ha ido quedando progresivamente rehundido respecto al nivel de las calles circundantes, lo que incrementa sus problemas de humedad y biodeterioro.

Características arquitectónicas

El aspecto general de La Foncalada es similar a los ninfeos pompeyanos. Turismo de Asturias reconoce que hay elementos que recuerdan a las construcciones hidráulicas de la época altoimperial, sobre todo su templete y un estanque que podría haber tenido usos balnearios.

Uno de los principales argumentos a favor de esta teoría del origen romano es la similitud de sus cimientos con los de las “Pedras Formosas”, estructuras rituales y termales características del noroeste peninsular que datan de época romana o incluso prerromana. En cualquier caso, la evidencia epigráfica y el estilo del edículo sugieren una construcción claramente vinculada a la monarquía asturiana del siglo IX. 

Decoración y simbolismo

Una construcción sobria, de grandes sillares de piedra caliza, y una estructura que se compone de tres elementos fundamentales: estanque, canal de abastecimiento y edículo monumental para enmarcar la salida del agua.

Desde un punto de vista arquitectónico, su diseño no fue ni mucho menos casual, sino que respondió a una planificación coherente con las demás construcciones del dominio, reflejando un conocimiento técnico avanzado para la época, capaz de canalizar y distribuir el agua en distintos puntos de la urbe.

Invocaciones de protección divina

Uno de los aspectos más notables de La Foncalada es su decoración epigráfica con invocaciones de protección divina como éstas:

Por este signo es protegido el piadoso. Por este signo es vencido el enemigo.” 

Pon, Señor, el signo de la salvación en esta fuente, para que no permitas que entre el ángel golpeador.

Bendición de las fuentes bautismales

Hay quien sostiene que algunas de estas inscripciones se basan en la bendición de las fuentes bautismales, lo que podría indicar un uso ceremonial de La Foncalada.

Destaca también la presencia de una cruz con el Alfa y la Omega, símbolos que refuerzan esta misma idea de la protección divina, así como la vinculación del poder real con la fe. 

El edículo, de planta rectangular y cubierta a dos aguas, alberga un arco semicircular que da paso al agua. Se trata de un diseño que, aunque funcional, también está cargado de simbolismo.