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ARCO monta una orgía con Merkel, Kamala Harris y Hillary Clinton en una edición que mete los derechos humanos en un bidón

Parte de la obra 'Pan, Trabajo, Libertad', de Kubra Khademi

Laura García Higueras

3 de marzo de 2026 23:19 h

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Pan, trabajo y libertad es una de las obras llamadas a marcar la nueva edición de la Feria Internacional de Arte Contemporáneo, que se celebra desde este miércoles 4 de marzo al domingo día 8 en Madrid. También son los derechos fundamentales que se niegan a las mujeres de Afganistán bajo el régimen talibán, en el que prevalecen la pobreza, el miedo, la opresión y la persecución; como la que sufrió la artista Kubra Khademi, que lleva desde 2015 exiliada en París. Angela Merkel, Kamala Harris, Hillary Clinton y Ursula von der Leyen son algunas de las líderes políticas protagonistas de su serie en la que las ha representado tanto desnudas a tamaño natural por separado, como unidas compartiendo una orgía sexual.

Su propuesta es una de las más llamativas de un ARCO en el que las galerías españolas volverán a reclamar la bajada del IVA cultural. Los stands españoles del año pasado provocaron un apagón para protestar ante una medida prometida por el ministro de Cultura Ernest Urtasun, que sigue sin llegar. Esta vez se unirán junto a los artistas a los que exhiben en una acción conjunta programada para este miércoles a las 12:45 horas, en la que se tomarán una fotografía junto a una pancarta reclamando un IVA cultural reducido.

En España está actualmente en el 21%, mientras que en otros países, como Francia, Italia, Alemania y Portugal, fluctúa entre el cinco y el ocho por ciento, generando una situación de desventaja, especialmente patente en la feria, donde las galerías españolas conviven con otras ubicadas en estos territorios.

Una de las obras de la serie de la artista afgana Kubra Khademi

Dos de las figuras que más dieron que hablar en 2025 volverán a hacerlo este 2026 con sus propuestas: Ramón Mateos y Eugenio Merino. El primero fue el artífice de 7.291, la obra que recordó las muertes en las residencias durante la pandemia –que Ayuso evitó visitar–; y regresa, de nuevo de la mano de la Freijo Gallery, con Fortaleza europea. Ramón Mateos ha pintado sobre una manta térmica la bandera de la Unión Europea, para reflexionar sobre las personas que arriesgan sus vidas cruzando el Mediterráneo para toparse con unas fronteras cada vez más rígidas para los más desfavorecidos. Con ella, representa la posibilidad de acabar en una manta térmica ante las puertas de Europa.

El otro que repite con fuerza es Eugenio Merino, en la galería ADN, que ha metido los derechos humanos en un bidón de petróleo. “La idea surge de cómo el capitalismo fósil no solo organiza la economía, sino también la política a nivel global”, afirma el artista a elDiario.es. “El petróleo y el gas no son solo recursos energéticos, sino herramientas de poder que moldean territorios, mercados y relaciones internacionales”. A partir de ahí, su relación con los derechos humanos “aparece porque la explotación de estos recursos no es neutral”, su violación y la erosión de la soberanía son para Merino “efectos estructurales del modelo de acumulación basado en combustibles fósiles”.

Las dos obras de Eugenio Merino expuestas en la galería ADN en ARCO

Con esta pieza busca “mostrar que el beneficio económico ligado al petróleo está intrínsecamente conectado con la violencia, la desigualdad y la subordinación de la vida al capital”. “El petróleo es el motor de las guerras, lo que lo hace incompatible con la vida”, afirma para explicar la forma en que su pieza visibiliza cómo su rentabilidad “perpetúa violencias estructurales, económicas, coloniales y raciales, y cómo estas afectan directamente los derechos humanos y la soberanía de los territorios”. “Pretende evidenciar que mientras el poder y las élites sigan priorizando la ganancia sobre la vida, la injusticia y la explotación seguirán siendo parte de nuestro sistema global”, concluye.

A Merino corresponde también La puerta del fascismo, una manilla con una esvástica recortada en la chapa, con ella simboliza “el blanqueamiento del discurso de la extrema derecha en las últimas décadas. Partidos antes marginales o peligrosos ahora se presentan como moderados o aceptables, respaldados por los medios de comunicación y por la derecha tradicional”. El artista critica que “este proceso de legitimación, junto con el uso de las redes sociales, ha permitido que ideas autoritarias lleguen a los gobiernos”. De ahí a que la puerta represente “la mayor amenaza a las democracias liberales”, más allá de estar bañada en oro “como símbolo de la nueva extrema derecha global representada por Trump”.

Pezones, IA e Isabel Coixet

El cuerpo femenino está igualmente presente en ARCO, con obras como la de Inma Liñana (galería T20), que ha transformado pezones femeninos en una pastilla de jabón e introduciéndolos y dentro de una especie de patucos de baño, para criticar, según ha explicado a este periódico el codirector del espacio Nacho Ruiz, “la objetualización de la mujer convertida en un objeto decorativo a través de las artes asociadas a la mujer, como el ganchillo”.

Esta representación de los pechos femeninos realizada en cerámica comparte galería con Daniel García Andújar, pionero en el uso de la Inteligencia Artificial, que expone Paisaje del abordaje, obra en la que critica cómo la herramienta tecnológica afecta al ser humano. La IA luce igualmente en la colección de Rocío Santa Cruz, a través de Esferas de cristal grabadas en láser de Marina Núñez.

Los pezones convertidos en obras de arte en ARCO

Max Estrella cuenta en su galería con tres collages de la cineasta Isabel Coixet, que conviven con otras representaciones del cuerpo de las artistas Eva Lootz y La Ribot. De Lootz alberga una serie de fotografías que recogen cómo cada vez que hace una performance, acompaña la experiencia autorretratando su pubis y su pecho. La obra recogida es una selección de polaroids sobre las que ha dibujado. Coixet, por su parte, aporta tres piezas que expuso en el Thyssen el año pasado, en la exhibición Collages. Aprendizaje en la desobediencia. Por si rodar sus películas fuera poco, los tiempos que pasa en las grabaciones, los acompaña también creando estas obras.

ARCO cuenta con más nombres propios repartidos por distintas galerías, desde Pablo Picasso, Eduardo Chillida, Joan Miró y Juan Gris, por citar solo algunos ejemplos. Otra de las propuestas más llamativas son los dibujos de Hildegart Rodríguez que realizó el pintor valenciano José Manaut Viglietti en el velatorio de la joven prodigio que fue asesinada por su madre por no poder soportar su libertad. Historia que la directora Paula Ortiz recordó en su película La virgen roja, una de las más destacadas de la temporada pasada. El artista, que era amigo de Hildegart la retrató durante su velatorio.

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