eldiario.es

9

Síguenos:

Boletines

Boletines

Ece Temelkuran

Ece Temelkuran es periodista turca y comentarista política y autora de 'Turquía: Los locos y la melancolía', 'Mujeres que hacen nudos' y 'El tiempo de los cisnes mudos'.

De Tahrir a Trump: el nacionalismo ha secuestrado la esperanza del pueblo

Miles de personas concentradas en la plaza Tahrir corearon el eslogan: "¡Pan! ¡Dignidad! ¡Libertad!". Era el año 2011; el punto álgido de la primavera árabe. Ese día, rodeado de manifestantes, recordé las palabras de un trabajador de mediana edad que había conocido en Buenos Aires diez años antes. Me explicó por qué él y sus compañeros tomaron una fábrica durante el colapso económico de Argentina. Mencionó razones como el hambre, la pobreza y la desigualdad. Sin embargo, su voz cambió cuando me explicó otro de los motivos: "Y el jefe... nunca nos dio los buenos días y eso destruye tu dignidad."

"Dignidad" es una palabra escurridiza; un concepto demasiado etéreo como para ser incluido en un contrato social o para que se tenga en cuenta como uno de los puntos de la agenda de un nuevo movimiento político. Y, sin embargo, es la palabra que mejor refleja el hecho de que estar ahogados por los problemas económicos no es lo único que enfurece a los pobres. De hecho, lo que hace que las consecuencias físicas de su miseria sean insoportables es que se burlen de ellos, los engañen o los priven de lo más esencial para su condición humana. Esto me lo enseñó una madre que tenía a su cargo a cuatro hijos y que vivía en uno de los barrios más pobres de Estambul, situado en una colina con vistas al Bósforo. No estaba furiosa cuando me explicaba que algunas noches sus hijos se iban a dormir con el estómago vacío pero sí se indignó al recordar que su jefe le había dicho con sarcasmo: "ah, pero entonces tienes una casa con vistas al mar". Me contó que poco después de ese comentario dejó ese trabajo, indicando "si te parece, para cenar podemos mojar pan en el mar". Su expresión orgullosa me enseñó que defender la dignidad puede tener mejor sabor que el pan; sí, incluso cuando tienes hambre. La Plaza Tahrir en El Cairo, el Parque Gezi en Estambul y la Puerta del Sol en Madrid; no hace mucho estos y otros lugares eran epicentros de protesta y esperanza para movimientos democráticos radicales que querían transformar la política y reivindicar la dignidad de las personas. Todos estos movimientos fueron reprimidos con violencia o absorbidos por el sistema político convencional.

Seguir leyendo »