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La noticia ha pasado desapercibida esta semana. Se ha sabido que la Guardia Civil ha detenido a los miembros de una banda que se dedicaba a robar en oficinas de correos y comercios en Extremadura. Uno de ellos fue ese robo que hizo que María Guardiola perdiera la cabeza en la campaña de las últimas elecciones. “Están robando nuestra democracia delante de nuestros ojos”, dijo la actual presidenta poniendo cara de enajenada como si un pucherazo estuviera a punto de arrebatarle la victoria. El único fraude que hubo es el que protagonizó ella con una acusación carente de pruebas que Alberto Núñez Feijóo tuvo a bien corroborar.

En Andalucía, el PP no cree que tenga que recurrir a estos trucos sucios para revalidar el Gobierno de Juanma Moreno en las elecciones que se celebran hoy. Si exceptuamos esos carteles sin firma que piden la vuelta de Susana Díaz y cuya autoría los socialistas adjudican al PP. Poca cosa comparado con lo que nos tiene acostumbrados la política actual. Moreno piensa que tiene la mayoría absoluta al alcance de la mano, pero no la tiene asegurada. A pesar de que afirma que su gestión ha sido excelente, los sondeos le dan en torno al mismo porcentaje de votos que en los anteriores comicios. Lo que quiere decir que esa mayoría depende más de los votos que saquen los demás partidos.

La campaña de Moreno, por aquello de su interés en presentarse como un tipo simpático, incluyó una visita a la ganadería cordobesa en la que estuvo en 2018 y también en 2022. Allí se fotografió con una gran vaca que estos días terminó convertida en la vaca de Schrödinger. Estaba viva y muerta al mismo tiempo. El PP creía que aún vivía, lo que revelaba un cierto desconocimiento de la esperanza de vida del ganado vacuno. No era el caso, pero pudo fotografiarse con su nieta, que ha continuado la tradición familiar de dar leche en grandes cantidades.

A pesar de tener los habituales colores blanco y negro, Moreno dijo que le recordaba a la “bandera blanquiverde”. Son las cosas que tiene que decir un urbanita que se ha dedicado toda su vida a la política para aparentar que el campo le tira mucho. Dadme una vaca y os prometo el mundo.

Llama la atención lo poco que se han movido las encuestas durante la campaña con respecto a las semanas anteriores. El PP obtuvo un 43,1% y 58 escaños en 2022. Ese mismo resultado o unas décimas menos podría dejarle ahora sin la mayoría absoluta (55). Todo puede reducirse a unos pocos miles de votos, quizá centenares, en el último escaño en disputa en las provincias de Almería, Cádiz, Sevilla y Granada. El posible ascenso de Adelante Andalucía y Por Andalucía en algunas de esas circunscripciones es lo que podría dejar al PP sin su objetivo. 

Los cálculos del PSOE se mueven en relación a una cifra, los 580.000 andaluces que apoyaron a Pedro Sánchez en las elecciones de 2023, pero que no votaron un año antes en las autonómicas. Esa era la principal misión que tenía María Jesús Montero como candidata y no hay ninguna encuesta que prevea que esté cerca de conseguirla. 

¿Por dónde falla la estrategia socialista? Frente a los que piensan que el impulso en las generales existió gracias a Sánchez, otros creen que se debió a la animadversión que suscitó el estilo de Feijóo y Abascal. “Pero en Andalucía no existe ese perfil beligerante. Moreno no despierta ni el rechazo ni la reacción visceral del votante socialista”, explica Daniel Cela. 

Ahí es donde entraría lo que aporte un candidato socialista para responder a ese punto de vista. En un error muy habitual en el PSOE, Moncloa decidió exportar ministros a las candidaturas autonómicas. Con el problema de que los elegidos siguen en el Gobierno hasta que se convocan elecciones. Ser candidato no es un trabajo a tiempo parcial ni algo para lo que es suficiente con dedicarte a ello en los dos últimos meses. Lo que no funcionó con Pilar Alegría, no va a servir con Montero. Lo mismo se podrá decir a buen seguro de Diana Morant y Óscar López. 

Montero ha sido además ministra de Hacienda, lo que en cierto sentido supone un agravante. Con el tema de la financiación autonómica aún pendiente, es una víctima propiciatoria para las comunidades autónomas. Se da la curiosa circunstancia de que todas dicen verse perjudicadas por el sistema en vigor sin que parezca que nadie sale beneficiado. Es un misterio de las matemáticas. El PP lo tiene claro. La culpa es de los catalanes o de los favores que el Gobierno concede a Catalunya. 

Esta campaña ha ofrecido varios ejemplos. “A María Jesús Montero le deben dar la Cruz de Sant Jordi por sus favores a los separatistas”, dijo Moreno el 4 de mayo. “Un andaluz vale menos en términos de financiación que un vasco o un catalán”, afirmó a finales de abril. “Usted sería una magnífica candidata en Cataluña”, le respondió a Montero en un debate de la campaña. Es lo mismo que hizo Azcón en Aragón. Echar la culpa a los catalanes es algo que da votos en varios puntos de España. Al menos, eso es lo que cree el PP.

El lunes, se verá si la estrategia de Moreno ha tenido éxito. En caso de necesitar a Vox para gobernar, tendrá que cambiar de discurso. De entrada, desdeña el eslogan xenófobo de la extrema derecha. “La prioridad nacional es un eslogan efectista en términos electorales. Pero es una frase hueca porque las leyes orgánicas están por encima de cualquier otra cosa”, dijo en una entrevista con este diario. Guardiola y Azcón ya han hecho todo lo posible para encajarlo en su programa de gobierno. En otras ocasiones, se ha mostrado más tajante: “Un Gobierno con Vox es un Gobierno imposible”. 

Conviene ser escéptico ante estas palabras. Todo lo que es imposible en una campaña electoral se torna en perfectamente viable el día después de las votaciones. Al final, lo que cuenta no es lo que diga tu vaca favorita, sino lo que eligen los votantes.  

Una cifra que olvidamos

735 personas fallecieron en accidentes laborales en 2025, una media de dos cada día. Esta es una cifra que no aparece con mucha frecuencia en los titulares, excepto en el caso de los siniestros más graves. El hecho de que el número anual fuera mayor en décadas anteriores no es ningún consuelo. En los tres primeros meses de este año, la cifra de muertos es 180, un poco superior al mismo periodo del año pasado. 

Libros

¿Quién es Ayuso? A veces, tenemos demasiada información sobre lo que dice la presidenta de Madrid. Por eso mismo es conveniente conocer lo que ella no está tan interesada en que se sepa. David Fernández escribe una biografía crítica (Libros del K.O.) con toda su trayectoria. A pesar de que presume de que ha llegado arriba con su esfuerzo, lo cierto es que su ascenso al poder fue una improbable pasarela que no hubiera sido posible sin la ayuda de Esperanza Aguirre, Cristina Cifuentes y Carlos Casado. “Hay una frase que me dijo una persona muy bien informada: 'Isabel va a estar mandando y puede llegar a presidenta del Gobierno mientras contente a los poderes económicos del país'. Cifuentes contaba que sus problemas empezaron cuando no le aprobó la universidad a Planeta y aplazó los pagos del grupo Quirón. Ayuso estaba en ese Gobierno y sabía cómo había pasado todo eso”, ha dicho Fernández.

¿Quién manda en España? Serán los que ganan las elecciones, ¿no? No del todo. También están los funcionarios que ocupan los puestos de juristas en las Administraciones del Estado, los que mejor conocen las leyes y que acaban muchas veces en la empresa privada con sueldos considerablemente superiores. Rafael Méndez explica hasta dónde llega su poder en 'Los dueños del Estado'. “Los abogados del Estado son los que desde el corazón mismo de la maquinaria del Estado informan sobre las leyes y los reglamentos, los que conocen quién sabe qué y a quién llamar, qué tecla hay que tocar para afinar un proyecto o para hacerlo descarrilar, cuáles son los agujeros negros que siempre quedan en las leyes y cómo sortearlas. Por eso son el Poder”, ha escrito Méndez.