El día que un “tercera” eliminó al Tenerife

Formación del Güímar de comienzos de la década de los 80 del siglo pasado.

ACAN

Santa Cruz de Tenerife —

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Aún hoy cuesta creerlo, pero fue verdad. El 28 de septiembre de 1983, la UD Güímar eliminó al CD Tenerife de la Copa del Rey. Y conviene aclararlo por las dudas: fue en una ronda disputada a doble partido. Además, no superó a un Tenerife cualquiera, sino a un equipo que, de la mano de José Ramón Fuertes, había ascendido a Segunda División y marchaba lanzado. Después de cuatro jornadas estaba invicto, en la zona alta de la clasificación. Sólo había tropezado (2-2) ante el Castilla... si pudiera llamarse tropezar al hecho de dejarse un punto en el Heliodoro ante el conjunto de Ochotorena, Francis, Martín Vázquez, Michel, Butragueño... Y únicamente este equipo había sido capaz de batir a Aguirreoa.

La UD Güímar, justo es decirlo, tampoco era un equipo cualquiera. Con Pepe Ramos en la presidencia y Martín Marrero en el banquillo, ese curso dominaría con solvencia el grupo canario de Tercera División con algunos veteranos de prestigio como Jorge Fernández o Ananías, que en su tiempo habían jugado en el Tenerife. Y tenía un joven que deslumbraba como líbero, al que conocían como Juanito y que luego haría carrera en Las Palmas, Zaragoza y Atlético de Madrid... pero que nunca jugaría en el Tenerife. Así y todo, al conocerse el emparejamiento, la sentencia fue unánime: “Eso no es rival p’al Tenerife”. De hecho, el Güímar quiso cambiar el orden de los partidos que había deparado el sorteo.

El objetivo era disputar la ida en Tasagaya y garantizarse una buena taquilla. Sus dirigentes temían una goleada en el Heliodoro... y que nadie acudiera al choque de vuelta. El Tenerife se negó y eso enfureció a Ramos. El gesto de desprecio y el resultado, un mínimo 1-0 para los blanquiazules, hicieron que Tasagaya se llenara como nunca en el partido de vuelta. Y que, paradojas de la vida, lo hiciera con miles de tinerfeños... deseosos de ver perder al Tenerife. Fuertes no se guardó nada, sólo a los lesionados David y Mini, para jugar con: Aguirreoa; Manolo (Paco, 47’), Camus, Gilberto, Ordoki; Alberto, Noly, Eizmendi; Lasaosa, Rubén Cano (Mario Luna, 58’) y Juan Manuel.

Aunque quizás la concentración no fuera la propicia. Su central, Pedro Camus, no tuvo mejor ocurrencia que estrenar unas botas de taco largo que le habían llegado en la víspera desde Santander, propicias para esos campos embarrados del Norte. A los veinte minutos de trotar sobre Tasagaya, tierra dura como una piedra, tenía los pies llenos de llagas. Para entonces, Ananías (12’) había aprovechado un centro de Toño para igualar la eliminatoria. A partir de ahí lo intentó el Tenerife, pero siempre se topó con un colosal Juanito. O con Baso, el guardameta del Güímar. Y en la prórroga, un disparo de Mario Luna se encontró con el larguero. Y como Toño y Jorge tampoco concretaron las oportunidades locales, se llegó a la tanda de penaltis.

Los dos centrales del Tenerife, Camus y Gilberto, tiraron fuera sus lanzamientos. Y el de Noly lo paró Baso. Al Güímar también le pudieron los nervios y fallaron Reverón y Jorge. No lo hizo Juanito, 18 años recién cumplidos, en el lanzamiento decisivo. Tiró fuerte, arriba, al centro. Aguirreoa se venció a un lado y se clasificó el Güímar.

(*) Capítulo del libro ‘El CD Tenerife en 366 historias. Relatos de un siglo’, del que son autores los periodistas Juan Galarza y Luis Padilla, publicado por AyB Editorial.

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