Moncloa se lava las manos del ‘caso Leire’: “El presidente no tiene nada que ver y esto no es la ‘Kitchen’, eran unos frikis”
Todo fue cosa de Santos Cerdán y Pedro Sánchez no sabía nada. Esa es, a grandes rasgos, la versión que ofrece el Gobierno del último terremoto judicial que azota al Partido Socialista. En la Moncloa sostienen que el auto del juez Pedraz conocido este miércoles, después de que la Guardia Civil se personara en Ferraz en busca de pruebas de una supuesta trama organizada para maniobrar contra fiscales y policías, ni interpela al presidente ni merece siquiera la categoría de escándalo. Y que por eso el plan, por ahora, es seguir adelante como si nada.
“Esto es una investigación que no tiene nada que ver con nosotros. El presidente no conocía esa operación. Aquí hay quien quiere hacer creer al mundo que esto es la 'Kitchen' del PSOE y nada más lejos de la realidad. Eran unos flipados que se creían que luchaban contra las cloacas del Estado”, alegan desde el equipo de Pedro Sánchez para intentar blindar al Ejecutivo de la metralla del 'caso Leire' tras la crisis política abierta con el 'caso Zapatero'.
Lo que apunta la instrucción de Pedraz es que Leire Díez, que se dio de baja de militancia en el PSOE hace justo un año cuando salió a la luz su caso, cobraba de Ferraz. Y que formaba parte de un equipo de trabajo que el secretario de Organización, Santos Cerdán, se encargó de coordinar a raíz de la imputación de Begoña Gómez por el juez Peinado. Una vinculación, económica y logística, que el Ejecutivo y el partido siempre negaron y de la que, ahora, se lavan las manos.
Los socialistas aseguran que desconocían que —tal y como sospecha la Audiencia Nacional— habrían llegado a pagarle 4.000 euros al mes a Díez a través de empresas interpuestas como la del exdirigente andaluz Gaspar Zarrías, a pesar de insistir desde hace un año en que han revisado sus cuentas hasta la extenuación y han mirado con lupa cada apunte contable. “La verdad la sabrán Zarrías y Cerdán. Imaginamos que Santos creía que Leire iba a acabar con las cloacas del estado y que le pagó por ello. Pero la pregunta es qué dijo Leire después por ahí, si lo hizo por encargo y lo que realmente consiguió. Porque dicen que su misión era torpedear investigaciones contra Pedro Sánchez y a las pruebas nos remitimos: esta semana declara su hermano en el juicio”, defiende el PSOE, que rebaja la trama a una “pandilla de frikis” incomparable a la cloaca policial del Gobierno de Rajoy que se juzga ahora. “Lo que hacía el PP es pedirle a la Policía que se inventara informes contra rivales políticos”.
En su auto, sin embargo, el juez de la Audiencia Nacional es contundente y complica esa teoría de que Santos Cerdán iba por libre sin reportar a nadie sus movimientos. Primero, porque Pedraz fecha el inicio de las maniobras contra investigadores de causas que afectaban al PSOE justo cuando el presidente decidió tomarse “cinco días de reflexión” tras la imputación de su pareja. Y segundo, porque señala a la actual gerente del partido, Ana María Fuentes, como la persona que dio el visto bueno a las presuntas facturas ficticias que acabaron por llenar los bolsillos de Leire Díez.
Preguntas sobre cómo es posible que un secretario de Organización se reuniera decenas de veces con Leire Díez en la sede nacional del Partido Socialista sin que nadie lo reportara a Pedro Sánchez ni tampoco nadie fiscalizara o preguntara por la presencia y el papel de la exmilitante quedan, por ahora, en el aire. “No sabemos muy bien cómo Santos pudo acabar ahí ni cómo pudo llegar a creer que esta señora, que se creía James Bond, era capaz de encontrar pruebas de corrupción en las cloacas del estado. Nosotros nos desvinculamos completamente de este tema”, se limitan a justificar desde las filas socialistas.
A pesar de la tormenta perfecta que ha supuesto en tan solo una semana la caída de Zapatero y la personación de la UCO en la calle Ferraz por el 'caso Leire', Pedro Sánchez vuelve a descartar el final precipitado de la legislatura que le exige la oposición por sus problemas judiciales. “No quiero minusvalorar la gravedad de la investigación de la Audiencia Nacional que está en curso y traslado nuestra total colaboración con la justicia. Pero también decir que, si hablamos del caso de la exmilitante Leire Díez, ya se tomaron decisiones inmediatas cuando saltó a la luz este caso hace más de un año. Y si hay nuevos comportamientos irregulares, actuaremos con la misma contundencia”, apostilló tras admitir que había “tenido que preguntar” por el caso tras pillarle la operación de visita oficial en el Vaticano.
Así que la hoja de ruta en la Moncloa, por el momento, es la de siempre: aguantar el chaparrón y esperar a que escampe, aunque cada vez arrecie más fuerte. Desde primera hora de la tarde de este miércoles el presidente está de vuelta en España, pero no se espera que tome la iniciativa de comparecer para dar explicaciones de un caso que todavía está bajo secreto de sumario pero que vuelve a poner en el disparadero la credibilidad del partido de Gobierno.
Tampoco nadie emite, ni se pronuncia, ni sabe qué decir desde la calle Ferraz, donde muchos dirigentes admiten la inexistencia de vida orgánica alguna tras la caída en desgracia de los exsecretarios de organización José Luis Ábalos y Santos Cerdán. Así que ni la número 2 del partido, María Jesús Montero, ni la número 3, Rebeca Torró, ni ningún otro dirigente o portavoz se atrevieron a trasladar a la opinión pública o a su militancia algo parecido a una explicación.
“Quiero mandar un mensaje de tranquilidad. Somos un partido íntegro. Vamos a seguir colaborando con la Justicia como venimos haciendo, convencidos de nuestra honestidad y principios”, se limitó a tuitear Torró. Antes, por la mañana, el dirigente y ministro de Transformación Digital, Óscar López, alimentó a su forma la teoría de la conspitación sobre la cascada de actuaciones judiciales coincidentes en el tiempo y que sepultan al Ejecutivo en la, probablemente, mayor crisis política del mandato de Sánchez. “Con todo el respeto, pero cuanto mayor me hago, más me cuesta creer en las coincidencias”, dijo el ministro.
Lo cierto es que las fichas de dominó caen a tal velocidad que, durante 24 horas, la operación de la UCO y el 'caso Leire' lograron incluso tapar el tsunami desatado por la imputación de José Luis Rodríguez Zapatero. El expresidente, que continúa con la preparación de su estrategia de defensa, volvió a ser respaldado explícitamente por Pedro Sánchez durante su comparencia en Roma. “Reitero todo mi apoyo al presidente Zapatero, como ya hice la semana pasada. Con la información que tenemos, no hay motivo suficiente para cambiar de postura”, dijo. Otra cosa será que, como tantas otras veces, los acontecimientos le obliguen a tener que modular, si no cambiar radicalmente, esa postura.
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