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Luismi Cruz reclama su sitio y hace ganar al Tenerife

Luismi Cruz celebra su gol

José Miguel Galarza

Santa Cruz de Tenerife —

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Como siempre en el fútbol, ganó el que ganó por sumar más cosas bien hechas que errores sin trascendencia y por los detalles diferenciales. Los de este domingo de un partido jugado en una hora impropia fueron cosa de Luismi Cruz. En media hora armó la victoria de los suyos y puso colorado a su entrenador, empeñado en hacer de menos al único jugador de su equipo al que con la pelota pegada al pie le nace el fútbol de la calle.

Amarrándose el balón para hacer del regate una suerte definitiva, el muchacho de El Puerto de Santa María se comió los miedos del Heliodoro y devolvió el precio de la entrada con dos gestos superiores: antes el penalti que provocó para que Gallego marcara seis meses después, luego un remate imposible, un tiro mágico a la escuadra de Ramón para colocar el 2-0 con media hora gastada.

Luismi estuvo en todos lados mientras le pudo al cansancio. Delante una pesadilla por el flanco de Jonathan Gómez y detrás con tino para cortar aquí y allá. Sin carreras efectistas a por el balón imposible, al chico le basta un metro liberado para encarar o sacarse un remate impensable. De casi todo lo que pasó por sus pies esta tarde nació cuando menos un córner. Que no sea a estas alturas un titular indiscutido escapa a lo comprensible.

Con la ventaja al descanso con la que se fue el Tenerife acabó por dar la razón a los que piensan que es un resultado engañoso. Si no logras cerrarlo con el tercero, das pie a que el rival crea en una remontada, por más que este Mirandés –camino hacia el abismo, otra temporada reinventándose– fuera el equipo blando que urgido a ganar como el cuadro de Garitano espera en sus mejores sueños.

Y fue así como al Tenerife le bastó con un arranque indolente tras la pausa para jugar en el filo del empate toda la segunda mitad. Gallego hizo un penalti que Carlos Martín obró en el 2-1, Alesi agitó a los suyos con cambios para darle otro ritmo y el Tenerife se enredó en las dudas que le nacen este año cuando tiene el viento de cara y los automatismos apagados.

Hasta el entreacto, el representativo había manejado el desarrollo del encuentro apoyado en el talento de Luismi, el dominio de las segundas jugadas y la incapacidad visitante para fabricarse una ventaja de medio campo hacia adelante. No necesitó más factores añadidos. Un rival blando en las dos áreas y dos golpes tempranos llevaron este duelo de necesitados al sitio que deseaba el Heliodoro para reconstruir su idilio con los blanquiazules.

Y hasta el último tercio fue así, incluso con el gol de Carlos Martín. En lo que andaba el partido hacia el final y la nada, pasaron factura los cambios tardíos y el desconcierto entre lo que le pide el cuerpo al futbolista, la respuesta que le nace y lo que quiere el entrenador, así un equipo que defienda juntito y no arriesgue la posición generando vueltas malas de defender.

De rato en rato, el Tenerife mezcló lo justo caídas en el área de Ramón con valor de ocasión de gol, contras mal resueltas e indecisiones en los cortes, sin tener claro si iba o se quedaba. Cuando se sentaron Gallego –cerca de la segunda tarjeta– y Rahmani –desquiciado porque su esfuerzo no casa con el fútbol que propone–, los locales iban directos al desfiladero. Ángel no cazó un remate y Waldo, otra vez, acabó rendido tras dos carreras explosivas.

A mayores, la última ventana de cambios solo cuadró por la entrada –incomprensiblemente tardía– de Teto, pocos jugadores como él capaces de rentar a su equipo, aunque jueguen fuera de su mejor sitio. Arrumbado a un costado entre el delantero y los pivotes, Teto hizo de sus minutos otra oportunidad para reclamar el sitio que se ha ganado, más en tardes estériles como la de este Roberto López discontinuo.

La lesión de Medrano también devolvió al césped a Nacho. Su vuelta a paso procesional, en lo que el Mirandés se desagallaba rondando a Soriano, explica la suplencia. En un final de partido sin dueño, se apareció Soriano parándole a Lautaro (m.89) el único remate limpio que tuvo el Mirandés en toda la tarde.  

Y de regreso del susto, Teto sacó petróleo de una pelota dividida con David Vicente con la que asistió a la carrera de Waldo. Llegó a la frontal con tiempo, le devolvió el gesto el extremeño en lo que Nacho dejaba pasar el balón y solo un pie milagroso de Carlos Martín ensució el remate de Teto lo justo para que no batiera a Ramón. Y tras el córner siguiente, pudo hacer Waldo el 3-1 en un rebumbio en el área chica que disolvió el portero.

(2) CD TENERIFE: Soriano; Mellot, Sergio González, José León, Medrano (Nacho, m.84); Luismi Cruz (Teto, m.84), Aitor Sanz (Sipcic, m.37), Alex Corredera, Rahmani (Waldo, m.69); Roberto López y Enric Gallego (Ángel, m.69).

(1) CD MIRANDÉS: Ramón; Mendes (David Vicente, m.59), Sergio Barcia (Barbu, m.89), Pablo Ramón, Gómez; Reina, Tomeo (Lachuer, m.46); Gabri (La Gumina, m.46), Álvaro Sanz (Lautaro, m.71), Ilyas Chaira; y Carlos Martín.

GOLES: 1-0, m.22: Enric Gallego, de penalti. 2-0, m.30: Luismi Cruz. 2-1, m.50: Carlos Martín, de penalti.

ÁRBITRO: Álvaro Moreno Aragón (Comité Madrileño). Amonestó a los locales Enric Gallego (m.48), Rahmani (m.54), Teto (m.90+1) y Sipcic (90+11); y a los visitantes Mendes (m.14), Pablo Ramón (m.38), Lachuer (m.72) y Carlos Martín (m.90+4).

INCIDENCIAS: Partido de la vigésimo novena jornada de LaLiga Hypermotion (Segunda División) disputado en el estadio Heliodoro Rodríguez López ante 13.762 espectadores. Se guardó un minuto de silencio por los fallecimientos de Artur Jorge, exentrenador del CD Tenerife, y de Andrés Miranda Hernández, expresidente del Cabildo de Tenerife.

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