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El Tenerife pierde más puntos y el dominio de las áreas

Ceervera sigue el partido contra el Lugo

José Miguel Galarza

Santa Cruz de Tenerife —

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El Tenerife se va dejando puntos y fiabilidad en lo que asoman dudas para atacar un último tercio de liga que, en condiciones normales, debería conducirle a un ascenso anticipado. Hasta que arrancó esta racha de seis puntos de quince, iba a ser un título sin mayores sustos. Después de este empate repetido ante el Lugo —a las puertas de visitar al Celta Fortuna en un partido casi a todo o nada— confirma que ha perdido la letalidad que lo llevó a mediar dos goles por semana y un axioma con el que se hizo intratable: ahora, si le marcan, no gana.

El grupo de Cervera no sacó más que un empate de un partido que pareció dominar sin mayor problema —gol mediante de Gallego, ya uno más que Agustín Lasaosa— en la primera media hora y hasta que el Lugo le enseñó las vergüenzas: antes del descanso con un tiro al poste y un doble remate mal defendiendo en su área; luego con el gol de Unzueta en el último sexto, de una sencillez de ejecución que acabó de retratar a los medios, los centrales y hasta el portero.

La primera conclusión es que al Tenerife no le cunde tener el balón porque el rival se atrinchere o, como hoy, porque lo entongue en su campo para robarle una y otra vez si no lo acompaña con la letalidad en el remate y la solvencia detrás.

Perdido lo uno y lo otro, ha pasado en un mes de confiable a previsible. Antes, marcaba y ganaba y ahora se adelanta en lo que cae en un mar de dudas que lo llevan directo a una resolución tan trágica como esperable. Así el gol del Lugo y estos dos puntos directos al sumidero.

La ausencia esperada de Fabricio y la de última hora de Aitor Sanz obligaron a Cervera a tirar de la lógica —Ulloa y Juanjo como únicos medios centro disponibles— en lo que repescaba a Nacho Gil —más fiable en el balón parado que jugándola al pie— y devolvía como titular a Noel López —otra tarde de grises— capaz de ponerle un remate a Gastón que acabó contra el larguero, como de despachar con un tiro por fuera una caída liberada que le regaló De Miguel cuando el partido todavía andaba en las tablas de arranque.

De vuelta tras un mes en blanco, el mismo De Miguel revela el momento de este Tenerife. Más efectivo en las descargas y en las recuperaciones que en el remate, le faltó el mismo punto chispa que a medios y atacantes, cuando tuvo su equipo en la mano esos robos que antes terminaban en gol y ahora descubren a un equipo desbordado por saberse único favorito al ascenso directo.

A De Miguel le cupo también el mérito de provocar el penalti con el que Gallego armó luego el 1-0, una torpeza de Amo pisándole en la disputa por una pelota lateral sin mayor peligro, que el árbitro pitó fuera y el mini VAR llevó a los once metros. El catalán no le hizo ascos al compromiso, medio engañó al portero y anotó su decimocuarta diana del curso, ya undécimo goleador en la historia tinerfeñista.

En ventaja los locales, el Lugo se vio por fin urgido con otra cosa que no fuera abrigar a Marc Martínez. Tiró de Álex Gallar para jugar entre líneas cerca de la frontal y empezó a pisar el área de Dani Martín. Una primera caída de Iago López emparedado por León y David que la revisión confirmó como no punible; un remate sin ángulo —y León sobrepasado— de Kevin Presa tras el único gesto destacable de Lago Junior; dos tiros consecutivos de Neco y Gallar —con las marcas llegando tarde para corregir— repelidos por el portero. Y al fin, otro de Neco que solo salvó el poste. Tantos fogonazos del Deportivo entre tanta indecisión para impedir disparos explican lo de la segunda parte.

El Tenerife tras el entreacto se entregó a un partido más académico que resolutivo. Cervera dio media hora a Gastón Valles y Chapela y tuvo remates blandos con el uruguayo y algún atisbo de talento con el de Chiclana, muy lejos de la forma que solo se coge con minutos. Tanto puso al área algún centro bien medido como se escondió en la última jugada, renunciando al arrebato de una resolución a la heroica.

La entrada siguiente de Maikel Mesa y la tardía de Alassan fueron inocuas. Por el camino ya se había aparecido Borja Sánchez, un punto de talento sobrado para esta categoría metiendo un pase de treinta metros para que Gallar —liberado entre León y David— la dejara mansa a Unzueta y este hiciera el resto con un tiro al palo corto del portero.

Reencontrado con los fantasmas, las prisas y un empate que solo quiso el Lugo, hubo tiempo para un final con mucha voluntad, algo de precipitación y nada de épica. Valles pudo marcar dos veces (un cabezazo al larguero y un tiro manso que repelió Martínez, aunque lució sin rumbo), pero pudo, al cabo, la poca letalidad.

(1) CD Tenerife: Dani; César, Landázuri, León, David; Noel López (Alassan, min. 88), Ulloa, Juanjo, Nacho Gil (Iván Chapela, min. 59); De Miguel (Gastón Vallés, min. 59) y Enric Gallego (Maikel Mesa, min. 73).

(1) CD Lugo: Marc Martínez; Iago López, Gárriz, José Amo, Pere Haro; Kevin Presa (Álex Balboa, min. 68); Álex Gallar, Neco Celorio (Borja Sánchez, min. 68), Txus Alba (Jorge González, min. 59), Lago Júnior (Unzueta, min. 59); y Reniero.

Goles: 1-0, min. 27: Enric Gallego, de penalti. 1-1, min. 78: Unzueta.

Árbitro: Pol Godia Solé (comité catalán). Amonestó a Gastón Valles (90+3) y a César (90) y a los visitantes Reniero (63), Gárriz (70), Iago López (90), Álex Balboa (90) y Jorge González (90).

Incidencias: Partido de la vigésimo séptima jornada del Grupo I de la Primera Federación 25-26. Estadio Heliodoro Rodríguez López, ante 12.180 espectadores. El exutillero del CD Tenerife Juan Figueroa fue homenajeado antes comienzo del encuentro.

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