El Tenerife firma un partido redondo para golear al Cartagena y seguir su escalada

Fran Sol celebra junto a Nono el primero de sus goles al Cartagena

El CD Tenerife alcanzó ante el FC Cartagena el punto de equilibrio con un partido redondo, pleno de eficacia y ausente de errores de bulto, que alarga a cinco la serie de victorias consecutivas. El grupo de Ramis ganó con suficiencia y se ganó, con el trabajo y la aplicación, el partido deseado, sin conceder ocasiones. Supera, por primera vez desde el 10 de octubre, la media teórica de puntos que marca el descenso y aguarda ahora el reto mayúsculo de eliminar al Villarreal en la Copa del Rey.

Empiezan a caminar los blanquiazules liberados de la ansiedad del primer tercio del campeonato, cuando casi cada fallo detrás se penalizaba con un gol y cuando, a fuerza de rematar y rematar, no encontraba el gol. Y de la mano de Ramis —tan agarrado al discurso de las obviedades, como eficaz para dar con el once tipo sin abrir crisis ni heridas—, puede que su equipo haya hecho del manejo de los tiempos su libro de estilo.

Hoy, como ejemplo, se empeñó el Tenerife en buscarle las cosquillas al rival jugando a los espacios de sus delanteros. Y en la primera que tuvo clara Apeh, se plantó ante Marc Martínez lo justo para superarlo y provocar un penalti que el portero pudo evitar. El resto lo hizo Fran Sol aprovechando la pena máxima. Con menos de un cuarto de hora jugado, el Tenerife cambió el paso y decidió que fuera el Cartagena el que propusiera.

En el intercambio de roles, el grupo de Pepe Aguilar mostró maneras y amagó, pero sin pegar. Ausente Elody y fiado a la letalidad de Rubén Castro, solo tuvo el grancanario una limpia (m.21) cuando encaró a Dani y salvó Sipcic quitándosela a los pies —y jugándose el penalti— cuando el Moña casi armaba el remate. Luego, Aguza tuvo otra oportunidad (m.32) con un tiro lejano que iba fuera, aunque acabara en córner.

Y nada más sumó a su balance el Efesé. Es verdad que monopolizó la posesión durante media hora y cierto que se desempeñó como un equipo con gusto por el toque corto y sentido del juego —con Gallar y Nacho Gil buscando los espacios y Carrasquilla, omnipresente, como una suerte de Milla—, pero no contaba el cuadro murciano con la eficiencia de este Tenerife de enero cuando defiende. Hoy anduvo un tercio del partido esperando no mojarse, concediendo las pugnas y haciendo del juego de su rival en esta fase una continua segunda jugada, aunque la diferencia respecto de antes es que cumplió hasta la pausa consiguiendo que no pasara nada que no quisiera.

A la vuelta, aprovechó el punto de ansiedad con el que arrancó el Cartagena y volvió a ser letal cuando encontró la primera oportunidad de serlo. Robó Fran Sol un balón en la presión alta y se lo entregó a Shashoua para que se inventara su gol, que es como este inglés entiende el arte de la definición. Agarró la pelota, la condujo, se la acomodó a su pierna supuestamente mala y le metió arco a un tiro ajustado al palo contrario de su disparo, imposible para al portero. El gol, otra vez con Ramis, no respondió a un ejercicio coral, sino a la capacidad para fabricárselos de Shashoua, camino de ser la próxima inversión que multiplique el club.

Con 2-0 y el último tercio, Ramis cambió de capítulo en su cuaderno de notas para revelar el último acto de su obra, hasta ahora, más redonda. En el 63, de golpe, hizo un triple cambio con el que amaneció otro partido: Carlos Ruiz para proteger de la segunda tarjeta a Sipcic, Pomares por Shashoua para jugar con doble lateral izquierdo, mientras Nono se tiraba a la derecha; y Javi Alonso por Apeh para adelantar a Zarfino como acompañante de Sol, en lo que el canterano se escalonaba con Aitor.

La maniobra de Ramis terminó de desquiciar al Cartagena —insustancial la entrada de Simón Moreno, como luego la de Cayarga; anecdóticas las de William y Carlos David ya con el 3-0— y permitió al Tenerife dar un paso adelante, tirando la línea lejos de Dani y acertado para hartarse de hacer faltas lejos de su área. Paciente mientras ensuciaba una y otra vez la salida visitante, el Tenerife esperó otro cuarto de hora para hacer su tercer gol, esta vez sí desde el juego colectivo y de campo a campo.

La despejó corta Bruno Wilson, la sacó de la zona crítica Javi Alonso —en la calle del tres y de aquella manera—, encontró Álex Muñoz un pasillo de cuarenta de metros para subirla conducida hasta ponerla al área, donde resbaló Álex Martín, y por allí resolvió Fran Sol con un remate de nueve, salvaje y pegado al larguero. Quedaban veinte minutos que, en otra dinámica y hasta con este resultado, podrían haber generado inquietud. In illo tempore, puede. En el de hoy, el Cartagena propuso y el Tenerife dispuso.

(3) CD TENERIFE: Dani Hernández; Moore (Kakabadze, m.77), Bruno Wilson, Sipcic (Carlos Ruiz, m.63), Álex Muñoz; Shashoua (Pomares, m.63), Aitor Sanz, Zarfino (Vada, m.75), Nono; Apeh (Javi Alonso, m.64) y Fran Sol.

(0) FC CARTAGENA: Marc Martínez; David Simón, Álex Martín, Andújar (William, m.85), Forniés (Cayarga, m.71); Clavería (Moreno, m.54), Carrasquilla, Aguza; Álex Gallar, Rubén Castro y Nacho Gil (Carlos David, m.85).

ÁRBITRO: Alejandro Muñiz Ruiz (Comité gallego). Amonestó a Moore (m.18), Sipcic (m.31) y Álex Muñoz (m.90); y a los visitantes Nacho Gil (m.38), Andújar (m.40), Aguza (m.81) y Álex Martín (m.83).

GOLES: 1-0, Fran Sol, de penalti (m.13). 2-0, Shashoua (m.54). 3-0, Fran Sol (m.74).

INCIDENCIAS: Partido de la 21ª jornada de LaLiga SmartBank 20-21, jugado a puerta cerrada en el estadio Heliodoro Rodríguez López.

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