El Tenerife pierde la atención y los puntos en Almería

Aitor Sanz y Sadiq persiguen a Sadiq

El Tenerife se llevó una derrota dolorosa en Almería frente al mejor equipo de la Liga con un partido de más a menos que reveló lo que puede pasarle esta temporada cuando renuncie al fútbol que tiene en su línea de atacantes para apuntarse al 0-0. El 3-1 de este viernes es la consecuencia de una acumulación de errores –el primero, temprano, arbitral, con un penalti no pitado a los locales que provocó la lesión de Enric Gallego– en el que técnico y jugadores se reparten la responsabilidad.

Con una plantilla como la del curso anterior, podría entenderse que los blanquiazules jugaran ese partido tópico en el que debe pasar nada en lo que el último sexto te madruga una oportunidad. Con el grupo de esta temporada –con Shashoua, el único jugador diferencial, madurado– luce imperdonable. Sin Gallego y todavía sin el inglés, el Tenerife tuteó al Almería y puso juego de toque rápido, llegada y remates. Luego, en una segunda parte decepcionante, renunció al balón, descosió las líneas y tras el penalti, riguroso, de Sipcic cayó en el abismo entre errores groseros.

Lo único bueno de lo mal que se le ha puesto el recorrido al Tenerife en menos de una semana es que llega a su primera crisis con crédito de puntos y tiempo, muchísimo, para corregir una trayectoria sobresaliente hasta que Mirandés y Almería sacaron fruto de sus debilidades.

Las de hoy se resumen en una catarata de errores después de media hora, tras el descanso, en la que el rival metió en su campo al representativo y le sometió machaconamente con todo lo que tenía hasta que los fallos ajenos crearon las superioridades que el grupo de Rubi no había generado con el cuerpo a cuerpo.

Una mala entrega del mejor que la entrega del Tenerife habilitó en el área a Sadiq y allí le sacó un penalti –tan penalti como el que se comieron a Gallego en el minuto 7–, un corte suicida de Carlos Ruiz le hizo perder el sitio y la pelota, que quedó a Sadiq, encarado a Sipcic. El central poco hizo por frenarle y el nigeriano resolvió como sabe ante Soriano. Y entre Soriano y Sipcic se apareció otra vez el lío –ya con un 2-1 y al regreso de un paradón de Fernando a un remate de Shashoua– que provocó la puntilla local, un autogol del serbio.

Para entonces, quedaba poquísimo del Tenerife de la primera hora, un equipo que respondió a la superioridad del Almería –doblando con los laterales, filtrando a la espalda de los medios, incordiando siempre con Sadiq– con la variedad de recursos que ya ha demostrado desde agosto. Por orden: la caída al área de Enric Gallego, entrado en falta por Chumi; un libre directo lejano (m.14) de Corredera al que le faltó veneno; un cabezazo de Elady con un gesto notable que no cogió puerta (m.25) y otro remate en carrera del jienense (m.33) aprovechando la estrategia tras una falta sacada por Míchel.

Amenazó y amenazó el Tenerife, discutió el partido al Almería, pero no sacó petróleo. Defendió correctamente para lo que tenía enfrente, descubrió las ayudas defensivas de un Rubén Díez solo notable y hacia atrás y sufrió, en realidad, con el único tiro que le quedó franco al grupo de Rubi, un remate de Portillo en el área (m.41), bien respondido por Soriano. Para entonces, ya no le duraban los ataques y le salvó la campana del descanso.

Luego, entró en curva descendente. Volvieron de la pausa los indálicos empeñados en un gol por decantación, por repetición de oportunidades o por concesión de errores del contrario. Fue por la tercera, aunque avisó antes Ramazani de lo que se avecinaba (m.52). Ramis, después de un cuarto de hora, entendió oportuna la presencia de Shashoua. También la de Apeh, un jugador limitado para este nivel, pero con crédito, a lo que se ve, porque no procede de la factoría de Geneto. Los ingresos provocaron una corrección de posiciones –Corredera retrasado junto a Aitor, Rubén Díez al costado derecho y Elady de punta a extremo izquierdo– que no generaron los errores con valor de gol, aunque no cambiaron de onda al Tenerife.

Cuando quiso reaccionar tras el 2-0, se fue con todo arriba, el VAR compensó con el penalti de Centelles que obró en gol Shashoua y luego el mismo Shashoua se topó con una parada de mérito de Fernando (m. 84) que era el 2-2. Y hasta ahí. Una reacción frustrante para convenir en que tiene razón Luis Miguel Ramis cuando recuerda que los errores te penalizan en este campeonato. Creerte inferior de antemano, también.

(3) UD ALMERÍA: Fernando; Pozo (Curro, m.74), Chumi, Babic, Centelles; Robertone (Juanjo Nieto, m.74), De la Hoz, Samu Costa (Dyego, m.90); Portillo (Lazo, m.63), Sadiq (Arnau, m.90) y Ramazani.

(0) CD TENERIFE: Soriano; Mellot, Sipcic, Carlos Ruiz, Álex Muñoz; Mollejo (Apeh, m.59), Aitor Sanz (Ethyan, m.85), Míchel Herrero (Shashoua, m.59), Elady (Pablo Larrea, m.85); Álex Corredera y Enric Gallego (Rubén Díez, m.16).

GOLES: 1-0. Ramazani, de penalti (m.72), 2-0. Sadiq (m.75). 2-1. Shashoua, de penalti (m.81). 3-1. Sipcic, en propia puerta (m.87).

ÁRBITRO: Rubén Ávalos Barrera (Comité catalán). Amonestó a Robertone (m.74) y a Juanjo Nieto (m.90+2) y a los visitantes Sipcic (m.70) y Aitor Sanz (m.70).

INCIDENCIAS: Partido de la 7ª jornada de LaLiga SmartBank 21-22, jugado en el Estadio Juegos del Mediterráneo. 7.074 espectadores, con aforo limitado por normativa sanitaria. Los jugadores del Almería y el cuarteto arbitral saltaron al campo con camisetas de apoyo a la isla de La Palma.

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