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Risco Caído y su sede, otra patraña más

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Recientemente ha vuelto a los medios de comunicación el Paisaje Cultural de Risco Caído y las Montañas Sagradas de Gran Canaria; la noticia ha estado relacionada con  la localización de su sede, cuestión  que cobra singular importancia en la gestión de este bien de valor universal excepcional declarado como Patrimonio Mundial por la UNESCO. Hablamos del anuncio realizado por la Consejería de Vivienda de la Corporación insular para la licitación del proyecto de de rehabilitación y reforma de un edificio, propiedad del Cabildo,  sito en la calle Buenos Aires de la capital insular, donde se pretende albergar las oficinas del Instituto Insular para la Gestión Integrada del Patrimonio Mundial y la Reserva de la Biosfera.

Es sorprendente, o a lo mejor no tanto dados los antecedentes, que desde la administración insular se quiera ubicar la sede de este órgano de gestión en la capital de la isla, es decir fuera del ámbito territorial del Paisaje Cultural declarado como tal por la Unesco, lo cual entra en contradicción con experiencias análogas, con lo que plantea la literatura especializada y singularmente con lo que argumentaron los principales técnicos que elaboraron el Dossier que se presentó para optar a la declaración de la zona como Patrimonio Mundial. Este hecho está    recogido documentalmente y a mayor abundamiento puede consultarse el texto elaborado  por Marín, Cipriano; de León, José; Cuenca, Julio y Guillén, José, titulado El Paisaje Cultural de Risco Cáido y los Espacios Sagrados de Montaña de Gran Canaria y el Patrimonio Mundial, editado por el Cabildo de Gran Canaria, en 2018, y especialmente lo expuesto en el Anexo IV del  Plan Integrado de Gestión que se incorporó en el citado dossier en el que se expone que el Centro de Gestión se ubicará “en el seno del bien propuesto, [lo que] permitirá incrementar el nivel de coordinación entre todas las partes implicadas, así como las labores de guardería, monitoreo e investigación sobre todos los componentes y atributos que integran el bien propuesto”. En efecto, en este y otros documentos se proponía la creación de una Fundación para gestionar el Paisaje Cultural, si bien esta finalmente no se creó y se constituyó el citado Instituto, un cambio en la concepción del Sistema de Gestión del Paisaje Cultural que para muchos, entre los que me incluyo, no ha sido lo más acertado, si bien  no vamos ahora  a discernir si se trata de galgos o podencos. 

Desconocemos cuáles son las razones que han llevado a los representantes  de la corporación insular con responsabilidades en la materia a cambiar hoy la localización de la sede del órgano de gestión, pero lo cierto es que se puede constatar que esta es una más de las arbitrariedades que el equipo de gobierno del cabildo insular ha cometido desde que  en julio de 2019 se incluyó esta zona de la isla  en la Lista del Patrimonio Mundial de la UNESCO.  Solo hemos de recordar  las recomendaciones de  ICOMOS  que se deberían incorporar para dar completitud al dossier que se presentó por parte del Cabildo y que o bien no se han concretado o se han materializado adaptándose  a  consideraciones sui generis de los responsables de la gestión.  El informe de ICOMOS (documento signado con el Nº 1578 y titulado: Proposition d’inscription du site Paysage culturel de Risco Caido et montagnes sacrées de Grande Canarie) apuntaba unas  Recomendaciones complementarias -que deben entenderse como de obligado cumplimiento por la administración del Paisaje Cultural- relacionadas con la planificación y gestión del Paisaje Cultural.  Entre ellas destaca, en primer lugar, que la administración insular debería en el menor plazo de tiempo posible poner en marcha el Centro de gestión, investigación y seguimiento del Paisaje Cultural; otras se relacionan con la puesta en marcha de la Fundación Risco Caído (sic) con el fin de consolidar el modelo de gestión participativa del Bien cultural, así como otras relacionadas con la prevención de incendios forestales, nuevas estrategias sobre el turismo en la zona, la investigación sobre el patrimonio arqueológico o un plan hidrológico para abastecer a los agricultores (...) de todo lo cual nos hicimos eco en otro artículo en el que expresábamos nuestra preocupación sobre el devenir de la gestión y planificación del Paisaje Cultural (Risco Caído: Responsabilidad, compromiso e improvisación, Canarias Ahora 31 de Julio de 2019) y que como ya apuntábamos tampoco se han puesto en marcha.

En el colmo de las arbitrariedades debemos añadir que no se ha constituido el Consejo de Participación ciudadana, ente aún non nato fundamental para una gestión correcta, democrática y transparente de los asuntos de la res publica. Sin duda, la participación de la ciudadanía en las propuestas, planes, proyectos e iniciativas varias que emanan de las administraciones públicas es un “logro democrático” pero, sin embargo, en la práctica, en la mayor parte de las ocasiones queda, como es el caso, en papel mojado y solo se refleja teóricamente como parte de la praxis política o como una manipulación que busca homologarse como una práctica democrática. Ciertamente,  en el caso que nos trae, no se ha tenido en cuenta la opinión de la sociedad civil organizada que ya en diciembre de 2019  manifestaba  que  ubicar el Centro de Gestión en la zona es la fórmula pertinente, siguiendo los criterios de Unesco e ICOMOS, para optimizar la participación ciudadana y la gestión de este bien Patrimonio Mundial. (Risco Caído: carta abierta al presidente del Cabildo de Gran Canaria, Canarias Ahora 18 de diciembre de 2019).   

Al respecto, Unesco-Patrimonio Mundial hace especial hincapié en la trascendencia de la participación (ineludible) de la población local y los grupos de interés en todos los procesos de planificación y gestión que se desarrollen en el bien. En las Directrices Prácticas [Manual Guía para preparar la solicitud de incorporación al Patrimonio Mundial] se señala como propio de la planificación de la gestión su carácter participativo, con procesos de consulta a los afectados, y con el “desarrollo de mecanismos para la implicación y coordinación de diversas actividades entre los diferentes socios y las partes interesadas”. Por tanto, debemos plantearnos si realmente se favorece esta filosofía alejando el centro de decisiones, el susodicho órgano de gestión, de su emplazamiento natural. 

Desde  hace años venimos insistiendo en la necesidad de incorporar a la sociedad civil organizada en la gestión y planificación del Paisaje Cultural (y de la Reserva de la Biosfera) y, en este sentido, consideramos que sacar la sede del órgano de gestión del territorio que conforma el Paisaje Cultural es un error garrafal que va en detrimento de la  implicación de la población local en aras de cumplir con los objetivos que se derivan de la declaración de sendas figuras y que contraviene los acuerdos con UNESCO y la administración estatal. La sede debe mantenerse como estaba previsto en el Paisaje Cultural, un territorio que acusa un grave despoblamiento y que sufre una gentrificación galopante, hechos a los que sin duda ayudaría a combatir.

La ciudadanía, la sociedad civil, los ayuntamientos afectados deben exigir al Cabildo de Gran Canaria que cumpla con los compromisos adquiridos con la UNESCO para lograr que el órgano de gestión se localice en el ámbito del Paisaje Cultural, de tal forma que, como se plantea por la literatura UNESCO (Directrices Prácticas:  Párrafos 11, 12 y 119), ello permita alentar y promover la participación activa de las comunidades y partes interesadas afectadas por el bien, como condiciones necesarias para la protección, conservación, gestión y desarrollo sostenibles del sitio. 

Es manifiesto y notorio que desde las más altas instancias del Cabildo se había acordado con el Ayuntamiento de Tejeda ubicar en un inmueble del municipio cumbrero (el antiguo Museo de las Tradiciones) la sede del órgano de Gestión del Paisaje Cultural, lo cual se plasmó en el documento Additional information requested by ICOMOS regarding the nomination of the Risco Caído and the Sacred Mountains of Gran Canaria Cultural Landscape for Inscription on the World Heritage List, que se aportó a la Unesco en  2018 y en el que en el Apartado 4 se puede leer:

“Tras llegar a un acuerdo entre el Ayuntamiento de Tejeda y el Cabildo de Gran Canaria, el Centro de Gestión se ubicará en un edificio enclavado en el corazón de Tejeda, en un borde del área del bien propuesto (zona de amortiguamiento). Tiene capacidad e instalaciones suficientes para albergar las funciones y actividades previstas (ver fotos adjuntas). Los criterios de selección han dado prioridad a la política de reconversión y reutilización de los espacios y equipamientos públicos disponibles evitando así generar nuevas instalaciones con el consiguiente impacto. Teniendo en cuenta las estimaciones de los expertos sobre el trabajo restante para completar la remodelación del edificio para cumplir con sus nuevas funciones, así como el proceso de asignación de personal para operarlo, estiman que estará listo para abrir en septiembre de 2019. El presupuesto ha sido aprobado por el Cabildo de Gran Canaria para garantizar tanto su funcionamiento y mantenimiento del Centro”.

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